Groenlandia en vaqueros

Groenlandia en vaqueros

Ha tenido la oportunidad, Vance en vaqueros en Groenlandia, de comprobar que la explotación de sus recursos naturales, la perforación de su cuerpo mineral, el afán extractivista, son cortoplacistas, injustos, destructivos, egoístas, saqueadores

JD Vance ataca a Dinamarca durante su visita a Groenlandia: “Su pueblo estaría mejor bajo el paraguas de EEUU”

Groenlandia es la isla más grande del mundo. Está cubierta de hielo, tundra costera y hielo marino. Su único bosque natural es el del valle de Qinngua, al sur de la isla. La flora está compuesta principalmente por abedul pubescente y el arbusto Salix glauca. Google no advierte, sin embargo, de que no conviene ir en vaqueros a Groenlandia, pues en pleno mes de marzo hace “un frío de cojones” (“It’s cold as shit here”). Probablemente, Google no dice nada al respecto porque es una información de Perogrullo, aunque a JD Vance le llamara la atención que nadie le hubiera “avisado”. Si bien el pantalón vaquero es más de secarral texano, Vance se lo ha puesto en Groenlandia como quien pone una pica en Flandes o una bandera en la Luna. De tal guisa llegó a la Base Espacial de Pituffik, pero comprendo que no estamos para bromas.

Como Vance es tan listo que ha llegado a donde ha llegado, en Groenlandia ha tenido la oportunidad de aprender un montón de cosas que le servirán muchísimo también en el futuro. Para empezar, que en Groenlandia en estos días, como cada año por estas fechas (y eso que aumenta con el calentamiento global) hay una temperatura de alrededor de -9º. Centígrados, sí. Además, Vance, que se ha manifestado muy preocupado por la “seguridad” de Groenlandia y que, aunque no ha especificado a qué seguridad se refería, ha afeado el descuido a Dinamarca, habrá aprendido, gracias a Lars Løkke Rasmussen, ministro de Exteriores danés, que Estados Unidos y Dinamarca tienen un acuerdo de defensa conjunta de la gran isla firmado desde 1951. Se acostó Vance sabiendo, por lo menos, dos cositas más: lo de no ir en vaqueros a la nieve y algo de historia del país que vicepreside, historia que Trump se pasó por el forro polar, cuando amenazó también desde la Casa Blanca con proteger Groenlandia.

Aunque no ha dicho nada al respecto, Vance ha tenido la oportunidad de apreciar la belleza glaciar de la isla, de sus montañas imponentes, de sus deslumbrantes paisajes árticos, de los tesoros científicos que guardan, de la riqueza medioambiental que albergan. No ha dicho nada, pero ha tenido la oportunidad de contemplar los icebergs esculturales que flotan en el espesor de un agua que parece aún dormida. No ha dicho nada, pero ha tenido la oportunidad de avistar a admirables osos polares o a fascinantes ballenas jorobadas. La oportunidad de aprender sobre su seguridad, sobre su protección. Tiritando de frío y de compasión, Vance ha tenido la oportunidad de aprender que esa belleza y esa diversidad están en grave peligro, a causa del cambio climático que tantos niegan en vaqueros. Ha tenido la oportunidad de aprender que el calentamiento global también ha llegado a Groenlandia aunque haga “un frío que te cagas” y está acelerando el derretimiento de los glaciares, que no solo jorobará aún más a las ballenas y condenará a los osos a la extinción, sino que afectará en todo el planeta a las comunidades e inmuebles costeros, incluido Mar-a-Lago, cuando el deshielo incontrolable contribuya al aumento del nivel del mar.

Vance ha tenido la oportunidad de ir en vaqueros a Groenlandia a aprender sobre la emergencia ecosistémica para instar a la comunidad internacional a que preste atención a la gran isla y apoye iniciativas que promuevan la conservación de su medio ambiente. La oportunidad de aprender, tiritando de frío y sobrecogimiento, que debemos preservar ese tesoro natural si queremos dejar a las futuras generaciones la herencia de su esplendor y su grandeza. Ha tenido la oportunidad, Vance en vaqueros en Groenlandia, de comprobar que la explotación de sus recursos naturales, la perforación de su cuerpo mineral, el afán extractivista, son cortoplacistas, injustos, destructivos, egoístas, saqueadores. Vance en vaqueros en Groenlandia ha tenido la oportunidad de confirmar el delicado equilibro de la región del hielo, sentirse golpeado por el impacto, apelado por la degradación que conllevan la avaricia y la violencia. Ha tenido la oportunidad, Vance en vaqueros visitando Pituffik, de confirmar que no estamos para bromas, que la belleza y la vida están en peligro, que es mejor que siga haciendo “un frío que te cagas” en la isla más grande del mundo, cubierta de hielo, tundra costera y hielo marino, cuyo único bosque natural es el del valle de Qinngua y cuya flora está compuesta principalmente por abedul pubescente y el arbusto Salix glauca.