
Martiño Noriega, médico: “La frustración de los pacientes nace de la listas de espera interminables o del abandono”
Exalcalde de Santiago de Compostela, publica un libro en el que relata con pulso literario su experiencia y visión de la crisis de la atención primaria en Galicia
La Xunta oculta los datos de las quejas en la sanidad pública gallega
Cuando Martiño Noriega (A Coruña, 1975) se reincorporó a la medicina de familia, una pandemia asoló el mundo. “Los problemas estructurales se evidenciaron. Las decisiones políticas que se adoptaron en la década que estuve fuera de la profesión, relacionadas sobre todo con la precarización laboral de los profesionales sanitarios, se convirtieron en consecuencias”, considera en conversación con elDiario.es. Superada la fase más aguda del coronavirus, las consultas de atención primaria sufrieron una prueba de estrés. Los tiempos de espera se dispararon. Además de los problemas respiratorios, la afectación sobre la salud mental se hizo cotidiana. Fue un punto de no retorno, opina Noriega, y ese el paisaje actual de la sanidad pública gallega. Nacionalista de izquierdas, alcalde de Teo (A Coruña) entre 2007 y 2015 y de Santiago de Compostela entre 2015 y 2019, coordinador de Anova Irmandade Nacionalista, publica Os médicos tamén enferman (Alvarellos 2025), un libro en el que, con pulso literario, narra su experiencia y visión de la crisis sanitaria en Galicia.
Sin comprender la deriva global del sistema, impulsada por políticas concretas que favorecen “el negocio de farmacéuticas, seguros y medicina privada”, resulta complicado comprender el día a día de un médico de familia. Esa es la tesis que defiende Noriega en su libro. Las agresiones a los sanitarios, por ejemplo, que pide a la Xunta de Galicia “no trivializar”. “La sensación de frustración de los pacientes nace muchas veces de las listas de espera interminables o de situaciones de desamparo y abandono”, explica. “Por supuesto, no minusvaloro la reclamación de unas condiciones de trabajo seguras, me parece bien”, añade, “pero no coloquemos el foco solo en la criminalización. Estamos doblando turnos, con jornadas de 50 pacientes, agotados. A muchos sanitarios solo nos queda una pregunta: ¿a nosotros quién nos protege del Sergas?”.
Es precisamente el máximo responsable del Servizo Galego de Saúde (Sergas), el conselleiro Antonio Gómez Caamaño, el que, con sus declaraciones extemporáneas, indigna a Noriega. “No dejan de ser bombas de humo para desviar la atención de los problemas reales”, dice, “y sin embargo estoy escandalizado”. Se refiere, por ejemplo, a los ataques de Caamaño a la definición de salud según la OMS, “un estado e completo bienestar físico, mental y social”. Al conselleiro esto le parece, así lo soltó en una conferencia en Vigo, más “una definición de un orgasmo que de salud”. “Hace una enmienda a la totalidad”, afirma Noriega, “pero nosotros lo vemos en la consulta todos los días. Si el alquiler se encarece un 50%, si el acceso a la vivienda se dificulta, si la sobrecarga laboral acaba doblando a la persona, todo es tiene consecuencias sobre la salud. No se puede trivializar eso”. Os médicos tamén enferman presta especial atención a esa dimensión social de la enfermedad y a cómo incide en los pacientes.
La consulta como “notaría de que algo no va bien”
“El sitio sonde trabajo es una pasarela por la que desfilan demandas y debilidades en un gotear incesante”, escribe, en gallego, al inicio de la tercera parte, “una puerta corredera que no permite bajar la guardia de la sospecha, un test de esfuerzo de la empatía, un cara a cara asimétrico, una cita con la claudicación física, psíquica y social y la notaría de que algo no va bien”. El origen del libro fueron las columnas que Noriega firmó en Nós Diario entre 2021 y 2023. Sometió los materiales a un intenso proceso de reescritura y adaptación y sumó piezas nuevas de contexto. Dividido en cuatro partes, comienza en el verano de 2020 -los estertores de la primera y terrible ola de covid- y acaba en la mayoría absoluta de Alfonso Rueda en febrero del pasado año. Los fragmentos que lo componen oscilan entre los artículos de aire programáticos y los relatos de vida con forma de ficción.
“Mi voluntad inicial era dejar constancia de lo que estaba viviendo en la consulta, ordenarlo cronológicamente, y que su rastro fuesen como fotogramas”, asegura, “no solo de mi mirada, también con las voces de los pacientes, salvaguardando siempre el secreto profesional”. Olga Luz, Rosa, Xaime, Carlos y Ana, Sofía, Xulia y Luís son nombres -figurados, claro- que personifican el estado de cosas. Entre los nombres no figurados, estos dos: Isaac y Xosé Manuel. “Me interesaba recoger como todos ellos vivivencian esto. También hay una dosis de humor. En el drama es necesaria para sobrevivir”, se extiende, “porque los temas que aparecen son duros, la salud mental, los abusos sexuales, la violencia de género”. La consulta es, al fin y al cabo, un lugar donde el mundo y sus tensiones se expresan con toda crudeza, sin paños calientes.
“Le podemos echar la culpa al capitalismo”
“Le podemos echar la culpa al capitalismo”, responde de inmediato a la pregunta sobre las causas del deterioro general que detecta en las condiciones de vida y, por lo tanto, de salud. Al impacto de la crisis del neoliberalismo en los años 10 y cómo los ciudadanos la pagaron de su bolsillo, dice, lo sucedió la pandemia y su “ruptura del modelo de socialización”. “El caballo de Troya del negocio se introduce en unos servicios públicos precarizados sin que nos digan cuánto vale nuestra salud. Es la tormenta perfecta. Por eso hablo de capitalismo”, sintetiza. Lo que sucede con la sanidad pública es, así, un síntoma de problemas generales y profundos. “La sanidad pública es un corrector de desigualdades y un servicio que nos ampara. La atención primaria es su pilar básico. Sus profesionales intentamos mantener la calidad pero el contexto no ayuda. El sistema está quebrado”, dice. El propio libro, cuya primera presentación será el 10 de abril en la librería Numax de Santiago de Compostela, acaba con un texto pesimista. “Lo que me resulta insoportable en este presente que huele a derrota es esa sensación en el aire de ‘validación democrática’ del desastre”, concluye.
Las manifestaciones a menudo multitudinarias contra la política sanitaria de los sucesivos gobiernos del Partido Popular en Galicia continúan pese a todo. La plataforma SOS Sanidade Pública ha convocado una nueva movilización este domingo, 6 de abril, en Santiago de Compostela, contra la “creciente privatización y desmantelamiento” del sistema y para exigir más recursos para atención primaria y hospitalaria.