
Agosto se cierra en Madrid con máximas de hasta 33 grados y un domingo de descenso térmico
El Tiempo – El último fin de semana del mes se presentará con temperaturas elevadas y un ambiente propicio para planes al aire libre
Las temperaturas en Madrid cerrarán agosto con valores propios del final del verano. El sábado 30 se espera un ascenso generalizado, con máximas de 31 °C en la capital y hasta 33 °C en Aranjuez. En Collado Villalba se quedarán en 30 °C, mientras que en Getafe y Navalcarnero rondarán los 32 °C. Las mínimas también subirán, con registros de 19 °C en Madrid y 18 °C en Getafe, lo que dejará una noche cálida en toda la región.
La jornada comenzará con intervalos de nubes altas que darán paso a un ambiente despejado. El viento será flojo y variable, con predominio del suroeste en las horas centrales. Según el pronóstico, la nubosidad será baja, alrededor del 23 %, y la probabilidad de lluvia se situará en un 20 %. La humedad alcanzará el 38 % y el índice UV se mantendrá en un nivel alto de 7, lo que obliga a extremar las precauciones frente a la radiación solar.
El domingo traerá un respiro con máximas algo más bajas y riesgo de chaparrones en la Sierra
El domingo 31 la situación cambiará ligeramente. Aunque se prevé un cielo poco nuboso con presencia de nubes altas, en la Sierra podría desarrollarse nubosidad de evolución y dejar algún chubasco aislado. Las temperaturas descenderán de forma ligera, con máximas de 29 °C en Madrid y Getafe, y mínimas que se mantendrán en torno a los 18 °C. En Collado Villalba, la jornada será más fresca, con una máxima de 27 °C.
El viento girará al oeste y soplará con mayor intensidad, alcanzando los 22 km/h y rachas de hasta 33 km/h. La nubosidad aumentará al 33 %, aunque la probabilidad de precipitación seguirá en un 20 %. El índice UV bajará a 5, situándose en un nivel moderado tras el repunte del día anterior.
El balance del fin de semana deja un sábado más caluroso y un domingo algo más fresco y ventoso, con posibilidad de chaparrones en la Sierra. Una combinación que marca el paso entre el calor estable de agosto y las primeras señales del final del verano.