Una ‘Vuelta al cole’ para todos: apoyo para las familias más vulnerables

Una ‘Vuelta al cole’ para todos: apoyo para las familias más vulnerables

CaixaProinfancia acompaña en este arranque del curso escolar a más de 65.000 niños, niñas y adolescentes en su educación y futuro

Septiembre llega con mochilas nuevas, nervios y el olor a lápices recién afilados. Pero para muchas familias, la Vuelta al cole es un desafío que pesa más que los libros. En barrios como Carabanchel, en Madrid, la Fundación la Caixa arranca el nuevo curso con el programa socioeducativo CaixaProinfancia, que está cambiando la vida de más de 65.000 niños, niñas y adolescentes de 41.000 familias en toda España. A través de entidades como Redes Cooperativa, este proyecto no solo entrega material escolar, sino que ofrece un abrazo en forma de apoyo educativo, emocional y social.

Estefanía Villalba, de 33 años, madre soltera de Félix (12), Chloe (8), Eury (7) y Daeneris (4), lo sabe bien. Venezolana, pero en España desde los seis años, encontró un salvavidas cuando su hijo mayor tenía apenas cuatro meses. “Mi hijo era pequeño y todo era nuevo para mí. Me sentía muy sola y estaba a la deriva. Fue como un empujoncito”, recuerda. Sin empleo, valora cada ayuda: “Soy una madre sin recursos y no puedo acceder a muchas cosas. Esto significa mucho para mí y sobre todo para ellos”. Gracias al programa, sus hijos tienen refuerzo escolar, atención psicológica y talleres de ocio. “Estoy muy agradecida porque mis hijos han avanzado muchísimo”, añade.


Una educadora social junto a una niña en la ‘Vuelta al cole’

Más allá del material escolar

El programa cubre necesidades esenciales como alimentación, higiene, gafas o audífonos, pero también ofrece logopedia, psicomotricidad y actividades de tiempo libre. Beatriz Hernández, educadora con 13 años en Redes Cooperativa, explica su enfoque: “No solo se trata de trabajar aspectos parcelados de los niños y niñas, y de las familias, sino que lo importante es poder trabajar todas las dimensiones y que sea una atención más integral”. En su día a día, atiende casos de pobreza, violencia o dificultades de aprendizaje, como autismo. “Hay situaciones de pobreza, de violencia y, en otros casos, también hay aspectos emocionales o psicológicos que impiden que los niños y niñas puedan avanzar”, detalla.

Elisabeth Ayala, de 48 años, madre sola de cuatro hijos —los mellizos José Ignacio y Sofía (13), Paola (12) y Jerome (8)—, también encontró apoyo en CaixaProinfancia. Trabaja cuidando personas mayores y llegó al programa cuando sus mellizos tenían seis meses. “Acudí aquí por una familia que me habló de ellos porque yo lo necesitaba. Me encontraba con dos pequeños y estaba embarazada de la tercera. Me ayudaron mucho y gracias a Redes y a la Fundación ”la Caixa“ he salido adelante”, cuenta. Sus hijos, al principio tímidos, han cambiado con el tiempo: “Les costó, no querían venir, pero poco a poco se han relacionado con los compañeros”. Elisabeth, por su parte, ha ganado confianza en talleres para mamás solteras. “He conocido a muchas mamás en mi situación, he hecho amigas y me ha ayudado a ser más independiente”, comparte.

Un acompañamiento a lo largo del curso

La Vuelta al cole es un momento crítico. Beatriz explica que buscan que los niños alcancen el nivel educativo acorde a su edad: “Acompañarlos para que lleguen a un nivel educativo que se corresponda con su edad cronológica y con lo que entendemos por una situación de normalidad en la escuela”. Pero no siempre es fácil. “En sus casas no tienen un espacio preparado para poder estudiar, hacer sus deberes, etc.”, dice. Por eso, el programa ofrece espacios tranquilos para estudiar y apoyo en habilidades básicas, como la concentración, antes de abordar materias como matemáticas.

Las transiciones educativas son otro reto. “Donde más se nota es de infantil a primaria porque pasan de estar en un sitio muy protegido a un lugar un poquito más hostil: no están con los mismos compañeros y compañeras, y tienen otro tipo de ritmo”, señala Beatriz. En secundaria, el foco está en lo emocional: “En la situación en la que están nos preocupa menos la parte académica y más la parte emocional de ese cambio y de todo lo que conlleva la adolescencia”. Para suavizar el arranque, las familias reciben kits con mochilas, calculadoras y estuches.

Las colonias urbanas de verano son otro pilar. “Han encontrado una red. A veces tienen bastantes dificultades para encontrar amistades y las colonias urbanas son un criadero de amigos y amigas nuevos que conviven durante cinco semanas con una intensidad de seis horas al día”, cuenta Beatriz. Los niños lloran al despedirse porque han encontrado un lugar donde encajar. Estefanía lo confirma: “Estoy muy agradecida porque mis hijos han avanzado muchísimo”, no solo en el cole, sino en su felicidad. 


Una niña jugando

Una apuesta sólida de futuro y educación

Para este curso 2025-2026, el programa refuerza su compromiso con 65.000 niños y niñas, trabajando con más de 400 entidades sociales, centros educativos y administraciones públicas. “Queremos asegurarnos de que ningún niño o niña quede atrás por las dificultades económicas de su familia”, afirma Albert Rodríguez, director del programa. Cada familia recibe un acompañamiento adaptado, desde refuerzo educativo hasta talleres que fortalecen la autoestima y la inclusión social.

Con 17 años luchando contra la pobreza infantil, el programa entrega kits de material escolar —mochilas, estuches, calculadoras— adaptados a cada etapa educativa para aliviar el gasto familiar y motivar a los niños. En un país donde 1 de cada 3 menores está en riesgo de pobreza, este apoyo integral busca romper el ciclo de la pobreza heredada, dando a los niños herramientas para aprender, crecer y soñar en igualdad de condiciones.