Los ocho megaproyectos urbanísticos de la costa valenciana cuya paralización ya es posible por incumplir plazos
Suman una superficie total de 7,9 millones de metros cuadrados de territorio litoral e implicarían la construcción de 24.000 viviendas, y habrían vencido ya los plazos marcados por el Pativel para desclasificar los terrenos
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Un total de ocho desarrollos urbanísticos previstos en la costa valenciana que suman una superficie total de 7,9 millones de metros cuadrados de territorio litoral e implicarían la construcción de 24.000 viviendas, campos de golf o zonas hoteleras y comerciales, podrían quedar definitivamente bloqueados. Esto se debería al vencimiento de los plazos establecidos por el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (Pativel), según AE-Agró, la organización ecologista que ha impulsado su revisión.
Se trata de planes lanzados en las localidades de Torreblanca, Cullera, Borriana, el Puig, Gandia, Orihuela y Tavernes de la Valldigna. Y según advierte el colectivo ecologista la normativa del Pativel exige que las obras de urbanización se inicien dentro de los cinco años posteriores a su aprobación (mayo de 2018), y que finalicen en un plazo máximo de diez años si quieren conservar la clasificación de suelo urbanizable. Al no haberse iniciado las obras en muchos de estos casos, los terrenos pasarían a tener régimen de protección, bloqueando los proyectos.
AE-Agro pide la desclasificación de los suelos afectados en los municipios de Torreblanca, Burriana, Tavernes de la Valldigna, Gandia, Orihuela y Cullera. Así lo ha plasmado la entidad ecologista en un escrito dirigido a la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, en el cual, además, solicita que en aquellos casos, en que se hayan incumplido los plazos de ejecución de las obras y haya pasado el término de caducidad de las declaraciones de impacto ambiental, se proceda a la caducidad de las Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA).
Los ecologistas insisten en que todos los documentos de programación y gestión de los PAI Doña Blanca Golf, el PAI Sant Gregori, los sectores SP3-SP4/SP5/SP6 del Puig, el sector 17 de Tavernes, el Sector Marenys de Rafalcaid, la UE-2 Alameda de Mar, las UE de ‘El brosquil’ y el ‘El Manhattan’ de Cullera, están a estas alturas caducados u obsoletos. Según sus representantes, la reprogramación de los sectores, lleva implícita la constatación de ser programas caducados que nunca podrían iniciar las obras, como es el caso.
Estos serían los proyectos afectados:
PAI Doña Blanca Golf, Torreblanca
Se trata de uno de los desarrollos más antiguos y ambiciosos, casi dos décadas desde que se presentó el proyecto. Consiste en un complejo turístico residencial que plantea urbanizar dos millones de metros cuadrados en primera línea de playa entre las poblaciones de Alcossebre y Torreblanca. En este proyecto, junto al campo de golf, se tenía previsto el desarrollo de 4.400 viviendas, 124.500 metros cuadrados hoteleros y 55.000 comerciales.
A pesar de sus diversas propuestas, nunca llegó a materializarse. Su prolongada inactividad y la entrada en vigor del Pativel hacen improbable su reactivación.
PAI Sant Gregori Golf, Borriana
El PAI Sant Gregori Golf, era un proyecto que permaneció dormido hasta la llegada del nuevo gobierno de PP y Vox (ahora ya sin Vox) que quiso convertirlo en su principal caballo de batalla para el enfoque hacia el turismo de la economía local. Ha conseguido la luz verde de la Generalitat para continuar en el avance para la tramitación, ha obtenido un informe ambiental y territorial estratégico favorable.
Las características son muy parecidas a su cercano vecino deTorreblanca: se trata de un proyecto que abarca 2,5 millones de metros cuadrados en primera línea de mar e incluye un campo de golf de 18 hoyos, capacidad para 6.000 viviendas y un paseo marítimo de dos kilómetros.
Proyecto urbanístico en el litoral, el Puig
Este proyecto en el Puig en primera línea de mar ya es más modesto. Reactivado por el Ayuntamiento en 2024, se trata de 105.000 metros cuadrados donde se prevé construir entre 400 y 450 viviendas, de las cuales 200 irían en torres, 200 en adosados y unas 25 unifamiliares.
Acció Ecologista-Agró solicitó la paralización de las obras, ya que, según denunciaron, afectan a terrenos que forman parte de la Marjal del Puig y que, son suelo no urbanizable de especial protección.
Imagen virtual del proyecto del ‘Manhattan de Cullera’
‘Manhattan’ de Cullera
Posiblemente el más famoso por su espectacularidad, este proyecto preveía numerosas torres, viviendas, puerto deportivo y zonas residenciales: un megaproyecto urbanístico típico de la burbuja inmobiliaria. La normativa actual lo sitúa en suelo transitorio, y su desarrollo es cuestionable si no se acreditan condiciones esenciales, como disponibilidad de agua.
El ‘Manhattan de Cullera’, planeaba levantar en la desembocadura del río Júcar junto al mar 35 torres, 33 de ellas de viviendas de hasta 25 alturas y dos rascacielos de 40 para hoteles, con capacidad para 20.000 personas en un espacio de 610.000 metros cuadrados.
Cala Mosca, Orihuela
La Cala Mosca es el último kilómetro y medio de costa sin urbanizar de Orihuela. El proyecto prevé la urbanización de 456.000 metros cuadrados para construir 1.500 viviendas en la zona próxima al acantilado.
El proyecto llegó a estar judicializado precisamente por su ubicación y la afectación ambiental, y el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ-CV) desestimó los últimos recursos contra este.
Marenys de Rafalcid, Gandia
Es un proyecto urbanístico con una historia larga y compleja, muy conocido a Gandia por haber sido encallado durante años. No es un proyecto nuevo de grandes infraestructuras, sino más bien la finalización de una urbanización pendiente. El proyecto hace referencia en el Plan de Reforma Interior (PRI) o Programa de Actuación Integral (PAI) de Marismas de Rafalcaid.
El objetivo principal no era construir un nuevo barrio de cero, sino finalizar la urbanización de una zona ya habitada o con propietarios de suelo, que llevaba años sin concluir sus trámites legales y las obras básicas.
Marenys de Tavernes de la Valldigna
Otro de los sectores, el de Tavernes de la Valldigna, también tiene su origen en la burbuja inmobiliaria. Se trata del Sector 17-Marenys, un espacio de 510.000 metros cuadrados que el pasado verano la Conselleria de Territorio resolvió mantener como suelo urbanizable, siendo así más dificil su caída, y constituye una de las mayores bolsas de suelo de la comarca en primera línea de playa.
Conselleria atribuyó que el proyecto no avanzara al “bloqueo” del anterior gobierno del Botànic, y no es imputable ni al consistorio ni al promotor, por lo que considera que no le afecta la legsilación del Pativel.
Planes del Brosquil, Cullera
En lo que respecta a los PRR9, PRR 10 y PRR 11 (Brosquil) de Cullera, el Pativel los desclasifica como suelos no urbanizables de protección litoral al considerar que no tiene un programa de actuación aprobado o, que han transcurrido ya los plazos previstos.
Desde el ayuntamiento se señaló en las alegaciones que el planeamiento citado ya se habría desarrollado de no ser por un conflicto con el Gobierno de España en 2010 por el deslinde, lo que llevó a un proceso judicial a varios propietarios que frenó el desarrollo inmediato de la urbanización al quedar bloqueados estos planes.
El futuro
Para los promotores, la caducidad de los derechos urbanísticos implicaría la pérdida de la edificabilidad concedida, la conversión del suelo a rústico o protegido y, en consecuencia, la inviabilidad de las viviendas y edificaciones previstas. Muchas de estas iniciativas datan de la época de la burbuja inmobiliaria, cuando los planes se aprobaron sin tener en cuenta los nuevos desafíos ambientales, la presión sobre el litoral y la necesidad de sostenibilidad.
En definitiva —y si no se da una reprogramación o un nuevo impulso legal—, estos ocho megaproyectos urbanísticos que durante décadas han prometido transformar amplias zonas del litoral podrían acabar desclasificados. No obstante para ello hace falta la colaboración de una Generalitat que no tiene como prioridad la protección del urbanismo de la costa valenciana y ya ha dado luz verde la continuidad de alguno de ellos.