Todas las áreas en las que la IA se usa en la sanidad gallega: fracturas, detección de cáncer y mapeo genético
Los colegios de médicos la consideran una herramienta útil, pero piden a los facultativos ser cuidadosos en la revisión de sus conclusiones porque «tiene sus fallos, como los humanos»
Así gana posiciones la IA en la sanidad gallega: los médicos reciben evaluaciones radiológicas sin participación humana
Los informes sobre radiografías elaborados por inteligencia artificial son ya un elemento cotidiano en la atención primaria en la sanidad gallega. Un algoritmo analiza las placas y emite una evaluación sobre si se observa o no una lesión, que luego los profesionales pueden (y deben) revisar para confirmarla. No es el único ámbito en el que este tipo de tecnología se está usando ya en el Servizo Galego de Saúde (Sergas) y el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció hace unos días que se va a extender a “todos los procesos de diagnóstico de la sanidad pública”.
La Consellería de Sanidade expone que hay varias áreas en las que ya ha introducido la IA y defiende su enfoque: “En el apoyo al diagnóstico médico, los algoritmos de inteligencia artificial, especialmente aquellos basados en el aprendizaje profundo, pueden analizar imágenes médicas con un alto grado de precisión”. Da como ejemplo las pruebas de imagen para detectar algunas lesiones musculoesqueléticas (fracturas, derrames de codo, rodilla o tobillo y luxaciones) y también en el tórax, como derrames pleurales o nódulos. Esto, indica, se está haciendo en los servicios de urgencias.
También se usa en las pruebas solicitadas por los médicos de familia, como han relatado a esta redacción varios de estos profesionales. Uno de ellos, trabajador de un centro de Santiago y que pide mantener el anonimato, manifiesta sus objeciones a la manera en la que se ha implantado esta tecnología, sin que las imágenes pasen por un radiólogo: “A mí me provoca mucha inseguridad. Estamos capacitados [los médicos de primaria] para ver placas, pero no vemos tanto como los radiólogos”. La queja la traslada también Jesús Sueiro, portavoz de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec). Pero considera que es “mejor tener un informe de IA que no tener ninguno”. Se refiere a que antes de que un algoritmo analizase estas imágenes, solían llegar sin evaluación de ningún tipo. Antes y ahora, si hay una duda, se solicita que las vea un radiólogo, expone.
La Consellería de Sanidade continúa con la lista de tareas en las que se usan algoritmos: dentro de los cribados de cáncer, en concreto, en el de mama. Asegura que “ayuda a los profesionales en la detección de lesiones malignas”. En octubre de 2024, la secretaria xeral técnica de Sanidade, Natalia Lobato, indicaba en el Parlamento que el programa en 2025 se iba a implantar en fase piloto para analizar 45.000 mamografías y con el objetivo de reducir en un tercio las posibles lesiones que pasan desapercibidas en las lecturas convencionales.
La Xunta añade que la inteligencia artificial se está usando en ecografías y en retinografías en primaria. Pone como ejemplo los ecógrafos ultraportátiles con IA que “guían” al profesional al hacer la exploración para que tome la mejor imagen posible y que identifican de manera automática las estructuras anatómicas y hacen cálculos. Los algoritmos van a llegar también en los próximos meses al llamado Proxecto Xenoma: una iniciativa para mapear el ADN del 15% de la población para predecir enfermedades. Se usará en la parte de petición de pruebas, para procesar información masiva y en la elaboración de informes en la fase de diagnóstico.
El presidente del Consello Galego de Colexios Médicos, Eduardo Iglesias, se centra en las ventajas que le ve al uso de la IA en la sanidad: “En tareas repetitivas es muy útil, ayuda a ganar tiempo. Y también analiza muchísimos datos, muchos más que una persona”. En la actualidad, confirma que está extendida ya en el análisis de imagen. “Permite hacer un cribado. Lo que da son sospechas, pero el diagnóstico final lo tiene que hacer un médico”, dice en conversación con elDiario.es.
En cualquier caso, Iglesias indica que estas tecnologías están aún dando los primeros pasos en sanidad y cree que se convertirán en una herramienta más, como en su día ocurrió con los aparatos de rayos, ejemplifica. Avisa de que ahora mismo “tiene sus fallos, como los humanos, y hay que fijarse bien”. Y resalta la importancia de la anonimización de los datos de los pacientes porque, explica, para que aprendan a reconocer lesiones, hay que entrenarlas con datos de historias clínicas y diagnósticos ya realizados.
Desconocimiento entre los pacientes
Lo que no aclara la Consellería de Sanidade es cuándo y cómo se les debe indicar a los pacientes que se está usando inteligencia artificial en el proceso diagnóstico. Cristina (nombre supuesto) es una paciente con una lesión de cadera que se queja de que supo a posteriori que en la revisión de su radiografía iba a intervenir la IA. Uno de los médicos consultados asegura que nota en los pacientes inseguridad cuando les explica que sus placas han sido revisadas por una IA. Y lo hace constar en la historia clínica. Otro apunta que informar o no de la intervención de un algoritmo depende del facultativo.
La Xunta ha comunicado en varias ocasiones, sobre todo en los últimos dos años, sus planes para introducir la inteligencia artificial en sanidad. Una ley sobre esta tecnología promete, además, que los ciudadanos deben ser informados cuando se utilice en cualquier proceso de la administración y que se debe identificar la “titularidad del sistema de inteligencia artificial o modelo de inteligencia artificial de uso general”. También está anunciado un inventario de sistemas de IA en Galicia.
La introducción de la IA no es exclusiva de la sanidad gallega. El 12 de noviembre, el pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó una estrategia de inteligencia artificial con la intención de establecer iniciativas coordinadas entre las comunidades autónomas y homogeneizar el enfoque en este ámbito. El Ministerio de Sanidad destaca que hay tecnologías que están “más maduras”, como el diagnóstico asistido por imagen -como el que se hace en el Sergas para el cáncer de mama, por ejemplo- y asegura que, en algunos casos, estos sistemas superan la capacidad diagnóstica media de los expertos. Añade que se han generalizado los asistentes virtuales y los chatbots médicos en el ámbito de la gestión de citas y que la IA se usa para planificar turnos, asignar capas y predecir ingresos. Hacia el futuro, quiere promover la implantación para la medicina personalizada, detección precoz de enfermedades crónicas o seguir a los pacientes en remoto en tiempo.
En este sentido, Sanidade recuerda que está en funcionamiento la plataforma Telea de teleasistencia, que hace precisamente un seguimiento de enfermos, especialmente crónicos. También cita la gestión de la historia clínica con nuevas tecnologías y programas como el E-DIABETES, que es un proyecto para hacer monitorización continua de los pacientes con esta enfermedad. La intención es desarrollar algoritmos no solo para hacer seguimiento y recomendaciones, sino para detección temprana de la diabetes. Y el Sergas está introduciendo la IA también para el diagnóstico en anatomía patológica, con algoritmos de apoyo para analizar imagen, que en 2026 avanza que será toda digital.