Senegal como salvavidas: la pesca artesanal andaluza busca mano de obra para no desaparecer

Senegal como salvavidas: la pesca artesanal andaluza busca mano de obra para no desaparecer

El sector reclama más cuota de atún rojo y acuerdos para incorporar trabajadores extranjeros ante la falta de relevo generacional

En abierto – El artículo ‘Qué baratas están las gambas’ de elDiario.es Andalucía, premio de periodismo del sector pesquero andaluz

En 15 años, la flota artesanal andaluza ha perdido 600 barcos y busca en Senegal la mano de obra que no encuentra. La falta de relevo generacional, la invasión del alga asiática y la caída de especies clave han llevado al sector al límite. Ahora, los pescadores reclaman más cuota de atún rojo y acuerdos para incorporar trabajadores extranjeros para evitar desaparecer por completo.

La crisis que está hundiendo a los pescadores artesanales andaluces avanza más rápido que las decisiones que se toman en cualquier consejo de gobierno o reunión ministerial. Hay un alga que lo devora todo. Faltan trabajadores. Se pierden barcos. No hay suficiente cuota para compensar los gastos. El cambio climático aleja las especies más rentables…  La enumeración de problemas que hace Nicolás Fernández, secretario de la Federación de Cofradías de Pescadores de Cádiz y presidente de la Red Iberoamericana de Pesca Artesanal de Pequeña Escala, parece interminable. Pero no por eso deja de pelear.

Fernández habla con indignación y hastío cuando se le pregunta por el papel de Europa en una crisis que ha pasado de coyuntural a estructural. “Es urgente que Europa conozca la realidad del sector pesquero y deje de guiarse por burócratas con buenos lobbies en Bruselas. Algunos no han visto el mar ni para bañarse, pero están dirigiendo nuestro futuro”, protesta.

Hace 15 años la flota andaluza contaba con más de 2.000 embarcaciones; hoy apenas quedan registradas 1.400. Según Fernández, “toda esta flota da empleo directo a unas 7.300 personas y cinco veces más de forma indirecta. La comercialización en primera venta supera los 181 millones de euros en nuestros puertos, pero son cifras que han ido cayendo poco a poco”.

Se pierden barcos y los pescadores que se jubilan no encuentran relevo. “El sector primario se ha vendido a la juventud como profesiones de castigo: si no estudias, te vas al mar o al campo. Eso nos ha convertido en portadores de malas noticias, cuando debería ser un orgullo ser profesional de la pesca”, lamenta.

“Serios y trabajadores”

Propone “una política de reconocimiento del sector, dándolo a conocer en centros educativos y dignificando la profesión”, además de buscar mano de obra extranjera. En ello trabajan organizaciones pesqueras, la federación Fecopesca, la Junta y el Gobierno central. “Sería muy importante formar a profesionales de zonas como Senegal que están acogidos en centros y ya conocen el sector porque han trabajado en él. Son serios y trabajadores”, defiende Fernández.

Faltan pescadores y también falta pescado. Al menos, las especies más habituales. “Han desaparecido especies clave para la flota artesanal como el pez sable, el voraz, el jurel de fondo, la gallineta, la cherna, el pulpo… y otras se han reducido, como el borriquete, el bocinegro, la urta, el salmonete o la breca”. ¿Qué encuentran entonces los barcos? En la franja del Estrecho a Conil, muchas algas y muchos atunes.

El declive se ha agudizado con la invasión del alga asiática Rugulopteryx okamurae, que, además de estropear los barcos, ha transformado los caladeros. “Ha destrozado los fondos a levante y poniente del Estrecho, entre Estepona, Marbella y Cádiz, colonizando prácticamente toda la costa como un manto que no deja criatura alguna con vida”, denuncian los pescadores, que lamentan no haber sido escuchados para buscar soluciones.

La gran reclamación ahora son las cuotas de atún rojo, una de las pocas especies cuya población ha crecido en los últimos años. Hace unas semanas, en Sevilla, la ICCAT (Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico) decidió ampliar la asignación europea un 17%, de 21.503 a 25.164 toneladas para el periodo 2026-2028.

El “peor año conocido”

La Junta y la Federación de Cofradías de Cádiz han presentado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación una petición con datos sobre la situación del sector artesanal para obtener parte de esa cuota. “Es un informe muy exhaustivo. Explicamos que la lonja de Conil ha reducido desde 2015 a 2024 el volumen de toneladas en un 48,8% y el volumen económico en un 24,7%. Pero lo más grave es que en los primeros diez meses de 2024 respecto a 2025 el descenso supera el 27%”, asegura Fernández, que lleva 40 años administrando esta lonja. “Es el peor año conocido”.

Barbate está aún peor: sus barcos han tenido que desplazarse a Conil buscando aguas con menos algas. En los estudios enviados a la Secretaría General de Pesca solicitan que, para la zona del Estrecho entre Conil y La Atunara (La Línea), se otorguen unas 257 toneladas, para que ninguna embarcación artesanal disponga de menos de 2.500 kilos de atún anual. “Eso significaría recuperar ilusión y vida en Conil, Barbate, Tarifa, Algeciras y La Atunara”.

Los pescadores artesanales reprochan que las almadrabas, un sistema milenario, han acaparado el interés mediático y político en los últimos años. Hoy hay cuatro (Barbate, Conil, Tarifa y Zahara), aunque el anuncio de más cuota ha animado a empresarios y al Ayuntamiento de Chiclana a plantear una quinta en Sancti Petri.

Mientras la crisis se agudiza, agravada por los vaivenes del cambio climático, el sector también colabora en estudios para mejorar los ecosistemas marinos y cuidar las aves, en coordinación con instituciones científicas. “Estamos recuperando gorgonias y coral anaranjado para devolverlo al mar y tener un ecosistema más robusto y resistente”, relata orgulloso Nicolás Fernández. Porque si alguien sabe cuidar el mar, es un pescador.