Camisetas térmicas, jerséis de lana o capas protectoras: las prendas que ayudan a combatir el frío dentro de casa
Combinar ropa y accesorios en el hogar permite conservar calor, moverse con libertad y sentirse cómodo durante los días fríos sin depender únicamente de la calefacción
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Cuando llega el frío y la casa no se mantiene cálida, muchas personas buscan formas sencillas de sentirse cómodas sin depender demasiado de la calefacción. En esos momentos, la ropa que usamos dentro de casa puede marcar la diferencia: camisetas térmicas, jerséis de lana y otras capas ayudan a mantener el cuerpo caliente y hacen que pasar tiempo en interiores sea más agradable.
Usar varias capas no es algo exclusivo de la montaña o de la ropa de deporte; también funciona muy bien en casa. Combinar prendas adecuadas permite mantener el calor sin sentir la ropa pesada o incómoda, y se puede ajustar fácilmente según la temperatura de cada habitación. Esta manera de vestirse se ha vuelto cada vez más común durante los meses más fríos, especialmente en casas donde mantener la temperatura constante puede ser un desafío.
Camisetas térmicas y capas base
Las camisetas térmicas son prendas que se usan directamente sobre la piel y ayudan a mantener el calor corporal dentro de casa. Su función principal es que la persona se sienta más cálida sin que la ropa se sienta pesada o incómoda. Al estar ajustadas, también evitan que el aire frío se filtre entre la piel y la tela, algo que puede hacer que uno sienta más frío incluso estando abrigado.
Se encuentran camisetas de distintos materiales: algunas están hechas de fibras sintéticas que se estiran y permiten que la piel respire, mientras que otras combinan estas fibras con lana merino, que ayuda a mantener el calor aunque la prenda se humedezca un poco por el sudor. La elección depende de lo que cada persona busque: más calidez, mayor comodidad o un equilibrio de ambas cosas.
Estas camisetas suelen combinarse con otras prendas, como jerséis o chaquetas ligeras, formando un sistema de capas. Así, es posible ajustar la ropa según la temperatura dentro de la casa: se puede quitar una capa cuando hace un poco más de calor o añadir otra cuando el frío se nota más. De esta manera, las camisetas térmicas funcionan como una base práctica para mantenerse cómodo sin depender demasiado de la calefacción.
Jerséis de lana y fibras naturales
Los jerséis de lana son otra pieza habitual para estar abrigado dentro de casa. La lana tiene la capacidad de mantener el calor incluso cuando la persona se mueve o la prenda se humedece ligeramente, y no necesita ser gruesa para resultar efectiva. Entre los distintos tipos de lana, la lana merino es especialmente suave y cómoda, por lo que se puede usar directamente sobre la piel sin que pique ni moleste.
Además de conservar el calor, la lana ayuda a que la temperatura del cuerpo se mantenga equilibrada, absorbiendo la humedad y evitando que la piel se enfríe. Por eso, un buen jersey de lana puede crear una sensación de calor agradable alrededor del torso, haciendo que no sea necesario subir demasiado la calefacción para sentirse cómodo.
Cuando se combina con camisetas térmicas, el jersey de lana forma un sistema sencillo y eficiente de capas: la camiseta mantiene la temperatura y controla la humedad, mientras que el jersey aporta aislamiento extra y comodidad. Con esta combinación, es posible moverse por la casa con libertad sin sentir frío y sin que la ropa resulte pesada o incómoda.
Además de las camisetas y jerséis, existen complementos que ayudan a mantener la sensación de calor en el hogar. Un ejemplo son los calcetines térmicos, que pueden ser útiles para proteger los pies de la pérdida de calor, especialmente en suelos fríos o al estar sentados por períodos prolongados. El uso de estas piezas aumenta la eficiencia del sistema de capas y contribuye a un confort general más uniforme.
Prendas con forro polar o tejidos sintéticos diseñados para aislar también se utilizan en interiores para quienes buscan una protección adicional sin aumentar el volumen de la ropa. La clave está en la combinación adecuada de materiales que retengan calor, permitan la transpiración y ofrezcan movilidad durante la actividad doméstica. Este enfoque evita la incomodidad que puede generar el exceso de ropa mientras se realizan tareas cotidianas.