Susanna Clarke, la superventas que conquista con su universo literario que mezcla a Jane Austen con magos

Susanna Clarke, la superventas que conquista con su universo literario que mezcla a Jane Austen con magos

Salamandra publica el último libro de la autora de fantasía, ‘El bosque en pleno invierno’, un cuento de hadas que evoca la magia de la Navidad

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Imaginen el universo literario de Jane Austen poblado de magos que lo hechizan con una varita mágica. La escritora británica Susanna Clarke (Nottingham, 1959) lo hizo realidad, más o menos, en su primera novela, Jonathan Strange y el señor Norrell (2004), que se ha convertido en hito de la fantasía histórica reciente, con elogios de autores como Neil Gaiman y una miniserie estrenada en 2015. Después llegó Las damas de Grace Adieu (2006), un excelente libro de relatos que explora diferentes facetas de ese mundo imaginario. Salamandra publicó ambos títulos en España con traducción de Ana María de la Fuente.

Tras aquel éxito apabullante, vino el silencio. Nada menos que quince años estuvo Clarke sin publicar, y no porque se le hubieran acabado las ideas, sino por problemas de salud: enfermedad de Lyme, virus de Epstein-Barr, síndrome de fatiga crónica. Cuando volvió al ruedo, no dudó en reconocer en diferentes entrevistas que llegó a pensar que no sería capaz de volver a escribir. Sin embargo, lo consiguió, y no de cualquier forma: con Piranesi (2020; Salamandra, 2021, trad. Antonio Padilla), una novela breve de aires borgianos que la situó aún más arriba que con su ópera prima: ganó el Women’s Prize for Fiction, un galardón que pocas veces reconoce una obra de género, y fue finalista de premios tan prestigiosos como el Nebula, el Hugo y el Costa, entre otros.

Ahora ha vuelto con un libro más pequeño, de menor alcance; pero ha vuelto, porque un verdadero escritor nunca deja de serlo, por muchos periodos de sequía que atraviese. El bosque en pleno invierno (2024; Salamandra, 2025, trad. Irene Oliva Luque) surgió como un cuento de Navidad que leyó en la radio en 2022 y luego se imprimió en forma de libro, con ilustraciones de Victoria Sawdon. El relato, que se presenta en una cuidada edición de tapa dura —un regalo perfecto para todas las edades—, se inspira de nuevo en Borges y en la música de Kate Bush: “A veces las historias nuevas no son más que antiguas historias mal recordadas”, reflexiona la autora en el epílogo.

“Cada vez me fascinaban más los personajes que son puentes entre mundos distintos, entre estados vitales distintos, personajes que se sienten obligados a intentar reconciliar lo irreconciliable”, añade, en un empeño que implica, por desgracia, “ciertas pérdidas”. En efecto, desde aquellos magos de su primera novela que se movían entre el plano real y su particular magia, Clarke siempre ha navegado entre dos aguas; y acaso esa sea una cualidad natural de todo creador, hacer equilibrios entre la realidad práctica y la ficción que pergeña en la soledad de su estudio. La soledad, a propósito, es otro rasgo clave de sus personajes, de lo que el protagonista de Piranesi es el caso más emblemático.

Un cuento de hadas sin príncipes ni perdices

En su nuevo libro, esas características se condensan bajo la forma de un cuento de hadas, que, como las historias del folclore genuino, tiene una atmósfera gótica, una pátina oscura que deja un poso agridulce en el lector; nada de príncipes encantados ni comilonas de perdices. Todo comienza con dos hermanas que, poco antes de Navidad, cruzan el bosque, ese motivo clásico, símbolo de lo desconocido, de lo amenazante, que atrae y aterroriza a la vez, pero que también encarna la transformación, la regeneración de la naturaleza y las pruebas de valor que hacen crecer al héroe.

Una de las muchachas posee la facultad de entender el lenguaje de los animales y de la naturaleza, y en un momento determinado manifiesta un deseo muy especial. Entonces, en su camino se cruza una aparición, a la manera de un espíritu navideño, que la empuja a tomar una decisión que cambiará su vida. Este tipo de trato, como advierte la autora, implican una renuncia dolorosa, pero imprescindible para avanzar, para dejar atrás las etapas que no dan más de sí y comenzar otras nuevas, con menos seguridad tal vez, pero con ilusión. No deja de ser una metáfora del aprendizaje y la pérdida de la inocencia, que en el lenguaje de la fantasía tiene ese halo mágico que nos embelesó de niños.


La escritora de fantasía británica Susanna Clarke

Entre árboles nevados y animales parlantes, la joven protagonista culmina su viaje con un desenlace inesperado. El bosque en pleno invierno es un cuento sencillo, hermoso, que conserva el espíritu tradicional de la narración oral y reviste varias capas de lectura que conectan con la sensibilidad de pequeños y adultos. Permite descubrir otra faceta de una autora que se prodiga poco, pero que, cuando lo hace, se tiene la seguridad de que no será en vano, de que tiene algo que aportar, siempre adaptándose a cada registro (la novela decimonónica de aventuras episódicas en Jonathan Strange y el señor Norrell, la distancia corta en Las damas de Grace Adieu, la nouvelle libresca y claustrofóbica en Piranesi), con las palabras justas y esa inclinación por lo maravilloso.

Trascender a la fantasía y la ciencia ficción

Susanna Clarke, como Ursula K. Le Guin, Margaret Atwood, Jeanette Winterson o Kazuo Ishiguro (y, a la vez, de una forma distinta por completo a ellos, con su propio universo personal), es una autora que trasciende el género de la fantasía y la ciencia ficción para llegar a lectores de toda índole, desde los jóvenes influencers de las redes, atentos a las últimas tendencias, a escritores de la talla de Bernardine Evaristo (Niña, mujer, otras), David Mitchell (El atlas de las nubes) o Madeline Miller (Circe), que firman los elogios de la contracubierta.

Y trasciende países y continentes, también, porque es fácil conectar con su concepción del género, de raíces anglosajonas, europeas y latinoamericanas; aunque en España la obra de la autora tal vez no goza del arraigo que debería. Por fortuna, sus libros no son éxitos caducos, sino longsellers que siguen hablando a las nuevas generaciones, así que nunca es tarde para conocer a su extraordinario elenco. Con el frío a la vuelta de la esquina, esa pizca de magia que brinda El bosque en pleno invierno es una lectura con alma de clásico para todos los que conservan algo de la mirada de la infancia.