En EEUU, el gobierno ha matado a una poeta
Lo ha escrito el alcalde de Mineápolis en una tribuna en el ‘New York Times’: Trump os está mintiendo. Trump quiere hacerle creer a la población que los ataques militarizados de ICE en sus ciudades están motivados por la seguridad de estas
Las últimas palabras de Renée Nicole Good al agente del ICE que la asesinó: “Está bien, no estoy enfadada contigo”
La semana pasada el Gobierno de Estados Unidos traspasó en su política interna todos los límites que ya cruza fuera de sus fronteras. El 7 de enero, los agentes antiinmigración de Estados Unidos (ICE), que operan ya en la práctica como una fuerza paramilitar de represión civil o extracción forzosa de personas migrantes, asesinaron a Renée Nicole Macklin Good. Renée había dejado a su hijo de 6 años en el colegio y estaba conduciendo en dirección a su casa junto a su pareja, Rebecca Good. En el camino, se encontró con un grupo de agentes del ICE, que estaba desplegando un macrodispositivo en la ciudad de Mineápolis, la más grande del estado de Minnesota. Los agentes se acercaron a su vehículo y le pidieron que abriera las puertas; el vehículo dio marcha atrás unos centímetros, avanzó, uno de los agentes sacó su arma y disparó tres disparos, a bocajarro, matándola en el proceso.
Lo que sabemos de Renée Nicole Macklin Good, por sus redes: se describía como “poeta y escritora y esposa y madre”, junto a una bandera arcoíris del colectivo LGTBIQ+. Estudió Escritura Creativa en la Old Dominion University de Virginia. Le habían otorgado, por un poema suyo, un premio de la Academy of American Poets, en 2020. Según su exmarido, “no era una activista, era una devota cristiana”; la narrativa del Gobierno ha sido la contraria, caracterizándola como una peligrosa terrorista y criminal que quería atropellar a todos los agentes de las fuerzas del orden.
Ninguna de esas narrativas cubre toda la verdad, en realidad; como explican análisis como el de Laura Terciado, sólo sirven para convertir a la víctima en una víctima perfecta, sea al etiquetarla como madre cristiana e invisibilizar su relación con otra mujer, sea al convertirla en un peligroso muñeco de paja ideológico. Su mujer y ella habían llegado a Minneapolis desde Kansas hará menos de un año, mudándose de un estado con escasa protección para los derechos LGTBIQ+ a otro con bastante más resguardo. Rebecca ahora se enfrenta a la posibilidad, tras el asesinato de Renée, de quedarse sin la custodia.
Lo ha escrito el alcalde de Mineápolis en una tribuna en el New York Times: Trump os está mintiendo. Trump quiere hacerle creer a la población que los ataques militarizados de ICE en sus ciudades están motivados por la seguridad de estas. Resume así su mensaje: “Si das la cara por tus vecinos inmigrantes, o si simplemente estás presente cuando se secuestre a estos vecinos, tus derechos no serán protegidos por la ley y tu vida estará en peligro”.
En los Estados Unidos, el Gobierno ha matado a una poeta. Ha matado a una poeta como podría haber matado a cualquiera que se encontrara ahí, cualquiera que protestase ante una injusticia, ante la vulneración de los derechos humanos de las personas con las cuales comparte una calle, un barrio, una ciudad; ha matado a una poeta como podría haber matado a cualquiera de los suscriptores de este periódico si saliera a protestar o a quien escribe estas líneas. Como escribía Michelle Goldberg, ahora a los estadounidenses los gobierna gente que cree que la vida es un privilegio otorgado por la autoridad y la muerte un castigo justo a la desobediencia. Es el desfiladero que conduce a un Gobierno a convertirse en una dictadura cruel que gestiona y administra la muerte sobre su propio pueblo. En EEUU gobiernan unos asesinos que te intentan convencer de que los malos son sus víctimas civiles: es lo que ha hecho JD Vance al defender el derecho del agente “a defender su vida frente a una izquierdista loca que intentó atropellarlo”.
Aquí, traducido, el poema por el cual fue galardonada hace seis años esta peligrosa izquierdista:
quiero que me devuelvan mis mecedoras,
atardeceres solipsistas,
y sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros de las patas peludas de cucarachas.
he donado biblias a tiendas de segunda mano
(las aplasté con una lámpara ácida de sal del Himalaya en bolsas de plástico de basura;
las biblias postbautismales, las que arranqué de las manos carnosas de zelotes en las esquinas, las atontadas, fáciles de leer, parasíticas):
recuerdo más el resbaladizo olor a caucho de las ilustraciones lustradas en libros de texto de biología; quemaban los pelos de la nariz,
y la sal y la tinta se pegaron a las palmas de mi mano.
bajo recortes de la luna a las dos cuarenta y cinco AM, estudio y repito
ribosoma
endoplasmático—
ácido láctico
estambre
en el restaurante de powers esquina con stetson hills—
repetí y garabateé hasta que se abrió camino y se estancó en un lugar al que ya no puedo apuntar, tal vez mis vísceras—
tal vez ahí, entre mi páncreas y mi intestino grueso, esté el nimio arroyo de mi alma.
es la regla con la cual reduzco ahora todas las cosas; de bordes duros, astillada por el conocimiento que solía posarse, un paño sobre frente febril.
¿puedo dejarlos a ambos ser? esta fe frágil y esta ciencia universitaria que me hostiga desde la parte de atrás del aula
no puedo creer, ahora—
que la biblia, el corán y el bhagavad-gita deslicen largos mechones detrás de mi oreja como solía hacerlo mamá & exhalen por sus bocas «haz espacio a la maravilla».
todo mi entendimiento gotea de mi barbilla hasta el pecho y se resume en:
la vida es sólo
al óvulo y espermatozoide
y dónde se encuentran
y cuánto y qué tan bien
y lo que muere allí.
En la misma semana en la cual Trump desplegaba una operación en el extranjero sin contar con el permiso de su poder legislativo, secuestrando al presidente de otro país, por fraudulenta que fuera la elección que lo llevó a ser elegido como tal, ¿qué más tiene que pasar para que reconozcamos la tiranía que maneja hoy las riendas del presunto mundo libre, y para que se sienta, también en Estados Unidos, la urgencia de despojarlo de ese poder?