Investigadores del CNIO hallan dos nuevos genes que predisponen a sufrir cáncer de páncreas
Estos genes, que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de páncreas cuando están mutados, podrían convertirse en biomarcadores útiles para realizar cribados a población de riesgo
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El equipo de Núria Malats y Evangelina López de Maturana, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), ha identificado varios conjuntos de genes relacionados con la predisposición a desarrollar el tipo más habitual de cáncer de páncreas (adenocarcinoma ductal) y uno de los que tiene menor tasa supervivencia, ya que casi siempre se detecta tarde.
Estos genes, llamados FCN1 y PLAT, forman parte de un mecanismo de defensa innato del organismo, el sistema de complemento. Cuando las proteínas del sistema del complemento fallan, o si faltan o se producen en exceso, pueden aparecer enfermedades. Muy pocos estudios hasta ahora relacionan el sistema de complemento con el cáncer.
El estudio, que acaba de publicarse en la revista Nature Communications, supone un paso hacia el desarrollo de programas de cribado entre la población, una herramienta esencial para avanzar en diagnóstico precoz. Adelantar el diagnóstico es un desafío especialmente importante en cáncer de páncreas, cuya alta mortalidad se asocia precisamente a que suele detectarse cuando está muy avanzado.
Biomarcadores para cribados
Este trabajo, cuyo primer autor es Alberto Langtry –actualmente en la Universidad de Columbia (EEUU) después de hacer la tesis doctoral en el CNIO–, abre la puerta a que FCN1 y PLAT se conviertan en biomarcadores útiles para realizar cribados a población de riesgo. Cuando su presencia y la de otros factores indicara susceptibilidad a cáncer de páncreas, la persona podría entrar en programas de seguimiento.
Otros genes del sistema de complemento tienen que ver con dos tipos de células inmunitarias, las defensoras y las reguladoras. El equipo ha descubierto que la actividad de determinados grupos de genes determina que en el tumor se infiltren células defensoras, o células reguladoras. Las primeras aumentan la supervivencia frente al cáncer, mientras que las segundas tienen el efecto opuesto.
Entender la relación de los genes del sistema de complemento con el cáncer de páncreas también puede tener implicaciones para el tratamiento. El cáncer de páncreas es un cáncer frío: logra camuflarse ante el sistema inmunitario, que por tanto no lo ‘ve’ y no se activa para destruirlo. Por eso el cáncer de páncreas no responde a la inmunoterapia.
El nuevo conocimiento sobre la relación entre el sistema de complemento y el cáncer de páncreas permite pensar en “nuevas inmunoterapias dirigidas a estos genes”, concluye Malats.