PSOE y BNG pactan la sustituta de Tomé al frente de la Deputación de Lugo pero necesitarán el apoyo del expresidente

PSOE y BNG pactan la sustituta de Tomé al frente de la Deputación de Lugo pero necesitarán el apoyo del expresidente

Los nacionalistas votarán a la alcaldesa de Burela, Carmela López, como nueva titular tras la dimisión de su predecesor, acusado de acoso sexual. El PP habla de «pacto de la vergüenza»

La caída de José Tomé, denunciado por acoso sexual, agranda el agujero en el poder del socialismo en Galicia

La Deputación de Lugo celebrará este miércoles el pleno extraordinario para nombrar al sustituto —o, si todo va como está previsto, la sustituta— de José Tomé, que dimitió del cargo tras ser acusado de acoso sexual en un programa de televisión y a través del canal interno del PSOE. La alcaldesa de Burela, Carmela López, ratificada este lunes por Ferraz, ha sido la designada por el partido para ocupar el puesto. Para eso necesitará el voto del socio de gobierno, el BNG —que ya lo ha confirmado— y del propio Tomé, convertido en diputado no adscrito. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha retado a los socialistas pero, especialmente, al Bloque, a actuar con “coherencia” y no apoyarse en alguien a quien “denostaron” sólo por mantenerse en el gobierno del ente provincial.

La dimisión “inmediata” del anterior presidente había sido una exigencia de los nacionalistas para no romper un bipartito del que forman parte minoritaria. Las denuncias contra Tomé trascendieron en la noche del 9 de diciembre, en el programa Código 10 de Cuatro. Al día siguiente, Tomé, suspendido cautelarmente de militancia en el PSOE, anunció que, de todos sus cargos institucionales, sólo renunciaría al de dirigente del ente provincial. Continuaría como alcalde de Monforte —el segundo municipio de la provincia— y conservaría su acta de diputado.

El que era desde hace años el hombre fuerte del partido en Lugo no tuvo prisa en hacer efectiva su marcha. El viernes 12 todavía presidió una junta de gobierno en la Deputación, de la que se ausentó el alcalde socialista de Castroverde. Los socios del BNG se negaron a sentarse y anunciaron que tomarían “medidas” si se dilataba aquel “sinsentido”. Horas después, Tomé, en un escrito en el que seguía defendiendo su inocencia, registraba su renuncia, convocaba el pleno en que se haría efectiva —el pasado 30 de diciembre— y marcaba en el calendario la fecha para su sustitución: el miércoles 14 de enero, a las 12 del mediodía.

En una sesión que duró apenas unos minutos, Tomé cedió a su vicepresidente nacionalista, Efrén Castro, el cargo que ejercía desde 2019. A continuación se celebró otro pleno ordinario en la que el ya exvicepresidente se sentó en el lugar utilizado habitualmente por la portavoz socialista, Pilar García Porto, que ocupó la silla a su izquierda. En la tarde de este lunes, socialistas y nacionalistas mantuvieron un encuentro en la Deputación tras el que el BNG avanzó su voto a favor de Carmela López.

El PP habla de “pacto de la vergüenza”

Las denuncias contra Tomé provocaron una tormenta interna en el PSdeG, que incluyó la dimisión de la secretaria de Igualdade, Silvia Fraga, después de que el líder del partido, José Ramón Gómez Besteiro, admitiese haber conocido las denuncias “a través de una tercera persona” en octubre. Destacadas militantes socialistas—entre ellas, con especial protagonismo, la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey— impulsaron un manifiesto en el que exigían a la dirección una actuación firme, transparente y coherente para “mantener la confianza de la ciudadanía”. La cúpula gallega dio por cerrada la crisis con la celebración, este fin de semana, de un Comité Nacional extraordinario en el que tomaron la palabra más de 40 personas. “La conclusión es clara: la dirección actuó correctamente porque allí nadie planteó otra forma diferente de actuar”, sentenció este lunes Besteiro.

Casi a la misma hora en la que el secretario xeral de los socialistas trataba de dar carpetazo a lo sucedido, el presidente de la Xunta desplazaba el foco hacia el BNG porque “por parte del PSOE ya sabemos que no va a haber coherencia”. Así, desafiaba a los nacionalistas a mantener “en el momento decisivo” —el de la elección de la nueva presidenta— la misma postura que “mantuvieron todo este tiempo”.

“Espero que no se dé el gigantesco ejercicio de hipocresía que sería pactar el gobierno con quien iban a apartar” ya que “parece ser que se podría dar un tripartito entre el PSOE o lo que queda de él en Lugo, el BNG, y la persona que provoca todo esto, el señor Tomé”. Si eso sucede, asegura, el Bloque perderá no sólo la “coherencia” sino también la “legitimidad”. El grupo provincial popular iba más allá y se refería a ese acuerdo como el “pacto de la vergüenza”. En el mismo comunicado en el que anunciaron su respaldo a López, los nacionalistas acusaron al PP de usar “una denuncia de acoso sexual como arma arrojadiza” para “tratar de llegar a un gobierno que no logró en las elecciones municipales”.

El envite de los populares no es precisamente desinteresado: suman doce de los 25 escaños de la Deputación. Si no hubiese acuerdo entre los actuales socios, se bastarían para gobernar en solitario el ente provincial que perdieron en 2007, 24 años de mandato de Francisco Cacharro Pardo, uno de los caciques de la boina. Otra crisis interna del PSOE permitió a la actual presidenta del PP de Lugo, Elena Candia, encabezar el ente provincial durante tres cortos meses de 2015, hasta que las aguas socialistas volvieron a su cauce. Desde entonces, el pazo de San Marcos se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios del PP gallego y la caída de Tomé ha vuelto a reavivar sus ansias por recuperarlo.