La doctora Pinto, ante el tribunal: “López Madrid me dijo que había contratado a Villarejo por ser experto en coartadas”
La dermatóloga relata un calvario de amenazas y agresiones y asegura que López Madrid le contó que Francisco Granados le había presentado a Villarejo y que éste sabía «poner en su sitio a chulas» como ella
Doce años después de su primera denuncia ante la Policía, la doctora Elisa Pinto ha declarado este miércoles en un juicio contra sus presuntos acosadores, Javier López Madrid y José Manuel Villarejo. Pero lo ha hecho como testigo en un juicio que no entra a valorar esos hechos sino solamente la contratación de un policía en activo por parte del empresario para perpetrar las coacciones. La mujer ha relatado durante 50 minutos, siempre al borde del llanto, que López Madrid le advirtió que Villarejo trabajaba para él.
“En una de las llamadas me dijo que había contratado a un comisario que se llamaba Villarejo, que era experto en coartadas y que cualquier denuncia quedaría sepultada… que era experto en poner en su sitio a las chulas como yo”, ha narrado Elisa Pinto.
La doctora ha tenido que prestar declaración a escaso metro y medio de Villarejo, quien en febrero, ante otro tribunal, será juzgado por haber apuñalado a la doctora por orden de Javier López Madrid. La defensa de la mujer pidió que Villarejo abandonara el estrado de abogados, donde se sienta con toga por estar colegiado. El tribunal ha argumentado que el estatuto de la víctima no reconoce esa posibilidad y ha resuelto que solo de forma voluntaria, Villarejo podría cambiar de sitio. El comisario jubilado se ha negado y ha dicho que la petición es parte del “show” de la doctora.
La mayor parte del tiempo, Villarejo lo ha pasado tomando anotaciones aunque en momentos puntuales ha levantado la mirada para fijarla en la doctora. El presunto pinchazo en el costado se produjo en 2014 en presencia de un hijo de la doctora, que entonces tenía 10 años. “López Madrid quiere que cierres la boca”, habría dicho el comisario, entonces destinado en la Dirección Adjunta Operativa de la Policía.
López Madrid declaró el lunes y culpó de todo el acoso telefónico que sufrió –lo cifró en 1.500 llamadas a él y su entorno– a la doctora Pinto, aunque la causa que se abrió contra ella fue archivada. López Madrid se sentará en el banquillo junto a Villarejo a partir del 4 de febrero acusado de coacciones, amenazas y la agresión, por lo que la Fiscalía pide para ambos 13 años de prisión.
El relato de la doctora ha consistido en explicar las llamadas amenazantes que comenzó a recibir en 2013 por parte de Javier López Madrid, al que había conocido en su consulta de dermatología. La mujer ha dicho que se recibía llamadas amenazantes continuas, que el empresario se presentaba sin permiso en su despacho.
“En una de las llamadas me dijo que había contratado a un comisario que se llama Villarejo que era experto en coartadas y que cualquier denuncia quedaría sepultada (…) que era experto en poner en su sitio a las chulas como yo”, ha explicado Pinto. La doctora ha dicho que el propio López Madrid le explicó que había conocido a Villarejo en el hotel Santo Mauro y que se lo había presentado Francisco Granados, entonces secretario general del PP de Madrid.
La doctora ha explicado que no cortó totalmente la relación con López Madrid por miedo al poder que tenía. “Era David contra Goliat”, ha dicho. “Yo no denunciaba para que hubiera un juicio, solo para que me dejara en paz. Yo no quería denunciarle porque él tenía el poder y me iba a destruir profesional y personalmente, como hizo”, ha añadido. Finalmente, en 2014, y después de una agresión por un individuo que se coló en el asiento trasero de su coche, la doctora Pinto empezó a acudir a la comisaría de Chamartín, cercana a su domicilio. Sin embargo, las 15 veces que acudió a comisaría no sirvieron de nada. Hasta que el comisario Jaime Barrado recibió una información que apuntaba a Villarejo. Pero eso ocurriría mucho después.
La situación emocional de la doctora se ha vuelto casi insostenible para el testimonio cuando ha tenido que recuperar la agresión y la presencia de su hijo, al que también el policía habría amenazado en la puerta del colegio. La mujer ha relatado que advertían al niño de que avisara de cualquier movimiento extraño, pero el chico no lo hacía, según explicó luego, porque entonces no le dejaban ir a jugar al parque. “Mi hijo me dijo que yo era muy preocupona. Luego se sentía culpable porque si hubiera avisado no me hubieran apuñalado”, ha relatado Pinto al borde del llanto.
El comisario que arropaba a López Madrid
Entre los testigos citados hoy también estaba Alberto Carba, actual jefe de la Policía Judicial en Madrid, y a quien el jefe de la brigada política encargó revisar el caso de Elisa Pinto para que apareciera la mujer como culpable y evitar la imputación del comisario Villarejo, en aquel momento en plenos trabajos contra los adversarios políticos del PP. Carba se ha referido a la conversación en la que arropa a López Madrid y que la Guardia Civil encontró en el teléfono del empreasrio cuando le detuvo en el marco del caso Lezo. “Este partido lo vamos a ganar”, le decía el ahora comisario. Carba ha dicho que López Madrid estaba desesperado y que aquel día le llamó camino de la azotea de su casa porque se iba a suicidar. “Yo era el negociador de la Policía”, ha excusado sus palabras Carba, que ha apelado al estatuto de la víctima. Cuando la abogada de Pinto le ha preguntado si trató así a la dermatóloga, el comisario ha dicho que no lo hizo.