España amplía sus milmillonarios hasta las 33 personas, con una riqueza que se dispara a niveles récord

España amplía sus milmillonarios hasta las 33 personas, con una riqueza que se dispara a niveles récord

Oxfam Intermón alerta en un informe de que las grandes fortunas alcanzan máximos de casi 200.000 millones de euros en 2025, mientras hay muchos hogares que pierden poder adquisitivo

La brecha de la desigualdad en el mundo crece por el auge de los ultrarricos

Cinco nuevos nombres se han sumado en el último año a la lista de milmillonarios en España, que ya alcanza a 33 personas, la gran mayoría hombres, y que han llevado sus fortunas a niveles récords de casi 220.000 millones de euros, según el último informe anual sobre desigualdad de Oxfam Intermón. La ONG, que publica el estudio coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, denuncia mientras una parte importante de la población ve erosionado su poder adquisitivo.

El informe Contra el imperio de los más ricos recoge que el patrimonio acumulado por los milmillonarios españoles supera ya al de “18,7 millones” de personas, que representa casi el 40% de la población.

La lista –del ranking en tiempo real de la revista Forbes– está encabezada por Amancio Ortega, fundador de Inditex. Le siguen su hija y empresaria Sandra Ortega Mera, Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, y Juan Roig, presidente de Mercadona. La mayoría de estas grandes fortunas continúan concentradas en manos de hombres.

Sobre las cinco nuevas incorporaciones a la lista de milmillonarios en España, Oxfan Intermón no desvela sus nombres, pero indica a elDiario.es que en noviembre de 2024 eran 28, en el mismo mes de 2025 eran 33. “Este aumento es el resultado neto de personas que salen de la lista (por defunción, porque dejan de tener un patrimonio superior a los 1.000 millones de dólares) y otras que entran”, por ejemplo porque heredan o porque su patrimonio ha aumentado durante este tiempo por encima de los 1.000 millones de dólares.

El estudio de Oxfam sostiene que la riqueza de los 33 milmillonarios españoles creció en casi 28.300 millones de euros respecto al año anterior, hasta situarse en 197.500 millones, el nivel más alto registrado hasta la fecha. En términos reales, el aumento fue del 13,6%, “más de cuatro veces el crecimiento previsto para la economía española en 2025”, que se sitúa en el 2,9%.

La ONG advierte además de que se está acelerando de forma notable la concentración de riqueza. El incremento de la fortuna de los milmillonarios fue “cuatro veces más rápido que el promedio de los últimos cinco años”, lo que equivale a unas ganancias superiores a los “77 millones de euros al día” durante el último año. Para alcanzar esa misma cifra sería necesario el trabajo anual “de cerca de un millón de personas”, contrapone la ONG.

El contexto bursátil ha contribuido de forma decisiva a este resultado. 2025 ha sido también un año histórico para la capitalización de las empresas del IBEX 35, lo que ha impulsado el valor de las participaciones de las grandes fortunas ligadas al mercado financiero.

Salarios a remolque y hogares bajo presión

Frente a este crecimiento récord de la riqueza en la cúspide, la situación de la mayoría de la población trabajadora es muy distinta. En los diez primeros meses de 2025, la ONG apunta que los sueldos han subido menos que la inflación en ese mismo periodo, a partir de los datos salariales de Caixabank Research ‘Real Time Economics“, provocando una pérdida de poder adquisitivo de los empleados.

Mientras los salarios pierden peso en el reparto de la riqueza nacional, el coste de la vida sigue presionando a los hogares, especialmente en partidas básicas como la vivienda, la energía y la alimentación. Esta combinación explica que, pese al crecimiento económico, muchas personas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes.

La desigualdad patrimonial refuerza esta brecha. “El 1% más rico de la población concentra el 23,9% de la riqueza total del país, mientras que la mitad más pobre apenas posee el 6,7%”, sostiene Oxfam. Aún más acusado es el caso del 0,1% más rico: “unas 48.000 personas con una riqueza media cercana a los 20 millones de euros”, que ya controlan más del 10% de la riqueza nacional y han aumentado su peso de forma sostenida desde 2010, alerta la ONG.

“La gente no llega. El dinamismo económico favorece a las grandes fortunas, pero para millones de personas resulta cada vez más difícil llegar a fin de mes o calentar su casa”, advierte el director de Oxfam Intermón, Franc Cortada. A estas dificultades se suman los problemas de acceso a una vivienda digna y asequible, que condicionan los proyectos vitales de varias generaciones. “Ese malestar encuentra refugio en relatos que señalan culpables y prometen soluciones sencillas basadas en el ‘sálvese quien pueda’ y una meritocracia engañosa”, añade.

El precio democrático de la desigualdad

Pero la brecha no se limita al ámbito económico. La acumulación de riqueza también se traduce en una sobrerrepresentación política de las élites económicas, con el ejemplo paradigmático del nuevo mandato de Donald Trump al frente de Estados Unidos. Según Oxfam, la probabilidad de que una persona milmillonaria ocupe un cargo político es “4.000 veces” mayor que la de cualquier ciudadano corriente.

La ONG denuncia que este acceso privilegiado al poder se refleja asimismo en la influencia sobre la agenda pública y mediática, con casos como el hombre más rico del mundo, Elon Musk, al mando de la red social X (antes Twitter) o de la adquisición del Washington Post por el empresario Jeff Bezos. Así, las élites económicas dominan los espacios de decisión, advierte Oxfam, mientras los intereses de las personas en situación de pobreza, las mujeres y los grupos racializados quedan sistemáticamente infrarrepresentados.

La organización lanza una señal de “alerta” ante las decisiones políticas que está tomando Donald Trump. “Desde su llegada al poder, se han reducido los impuestos a los superricos, se han bloqueado avances en fiscalidad internacional para grandes corporaciones, se han limitado los intentos de frenar el poder de los monopolios y se ha impulsado el valor en bolsa de sectores como el de la inteligencia artificial, generando importantes beneficios que han ido a parar casi exclusivamente a las grandes fortunas”, critica Oxfam.

“La brecha de riqueza no se limita a los jets privados: está creando un abismo en el poder e influencia políticos que ostenta esta élite milmillonaria y el resto de la población”, señala Cortada. “La pobreza genera hambre, pero la constante desafección política genera ira. Si nuestras sociedades se sienten hoy más divididas y fracturadas es porque, efectivamente, lo están”, añade.

Una brecha que se agranda a escala mundial

La tendencia observada en España no es una excepción. A nivel global, Oxfam denuncia que la concentración de riqueza en manos de los milmillonarios también se ha intensificado. Durante el último año, el informe indica que su patrimonio creció más de un 16%, “tres veces más rápido que el promedio anual de los últimos cinco años”, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares.

Si se amplía la mirada al último sexenio, el crecimiento resulta aún más pronunciado: la riqueza combinada de los milmillonarios ha aumentado “un 81%” desde 2020. Todo ello convive con una realidad mucho más precaria para la mayoría de la población mundial y en algunos casos de imperiosa necesidad. La ONG recuerda que “casi la mitad de las personas del planeta viven en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria”.

La organización internacional recuerda que “La desigualdad extrema y la concentración de riqueza no son inevitables, ni tampoco lo es frenar el poder e influencia política de los superricos”. Por ello, emplaza a los gobiernos a “actuar con urgencia” en varios ámbitos, entre los que destaca “reforzar los cortafuegos entre la concentración de riqueza y la política, regulando estrictamente los lobbies y la financiación de campañas electorales y partidos”, impulsar Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad con objetivos y plazos concretos, impulsar “agendas efectivas de tributación a los superricos con tipos suficientemente altos como para reducir la desigualdad extrema”, entre otras.