¿Hay que esterilizar a los grandes simios en los zoos? La futura ‘Ley Jane Goodall’ arranca con un debate encendido

¿Hay que esterilizar a los grandes simios en los zoos? La futura ‘Ley Jane Goodall’ arranca con un debate encendido

El Gobierno estudia la posibilidad de “restringir la tenencia y cría en cautividad” de grandes simios en parques zoológicos en la futura ley, lo que preocupa a los profesionales del sector y suscita dudas sobre la conservación de estos primates

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Según datos oficiales, en España hay alrededor de un centenar de grandes simios en parques zoológicos y unos 50 en centros de rescate. El destino de este grupo de gorilas, chimpancés y orangutanes depende de lo que se apruebe en la futura ley de protección de los grandes simios, un proyecto que quedó estancado tras un prometedor arranque en 2006. El Ministerio de Derechos Sociales, que lidera Pablo Bustinduy, ha retomado la tarea y trabaja en la que quiere llamar “Ley Jane Goodall” con el objetivo de “proteger la dignidad, el derecho a la vida, a la libertad y a la no tortura de estos animales”.

En las reuniones preliminares con los diferentes agentes implicados, el Ministerio se está encontrando dos posiciones enfrentadas: la de quienes defienden que la actual generación de grandes simios en los zoos españoles sea la última tras prohibir la cría e incorporación de nuevos individuos, y la de quienes quieren que continúe habiendo cría e intercambio de especímenes para garantizar la diversidad genética y una posible reintroducción en caso de que fuera necesaria. A un lado los activistas y los centros de rescate, al otro lado los zoológicos.

El director general de Derechos de los Animales, José Ramón Becerra, ha recibido esta semana por separado al Instituto Jane Goodall y a los representantes de los centros de rescate (Fundación Mona, Primadomus y Reinfer) y a la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA). Estos últimos organizaron una jornada en el Congreso de los Diputados el pasado viernes bajo el título “Ciencia, legislación y grandes simios: hacia una normativa basada en la evidencia” para escuchar a las diferentes voces implicadas. El encuentro, que contó con la presencia de Becerra, reunió a especialistas independientes en cognición animal, a profesionales de los zoos y a representantes de distintos proyectos relacionados con la conservación de primates, y puso de manifiesto la diferencia de posturas.

“Jaulas cerradas” 

La posición más contundente es la de Pedro Pozas, director del Proyecto Gran Simio y principal impulsor de la Proposición No de Ley presentada en 2006, quien durante su intervención en la jornada hizo un duro alegato contra la existencia de los zoos que hizo removerse a muchos en sus asientos. “Mantener y reproducir grandes simios en cautividad no es ético, no es justo y no es conservacionista”, aseguró. Pozas puso el foco en la necesidad de poner fin al comercio y la reproducción en cautividad de los grandes simios, una práctica que, a su juicio, “constituye la principal vía de abastecimiento de los zoos para mantener el modelo de exhibición y negocio”. 

Pozas niega que la cría de los grandes simios se haga para su futura reintroducción en la naturaleza y asegura que no hay ejemplos exitosos. De hacerse, además, se utilizaría antes a los animales de los santuarios en los países implicados. “La reproducción se mantiene para que las colecciones no se extingan”, expuso. Su otro argumento es que quienes trafican con grandes simios pueden introducirlos en el circuito legal aprovechando las reglas del convenio CITES y falsificando su origen como si provinieran de un zoo, de modo que “facilitan el blanqueo del tráfico ilegal” y suponen “una coartada perfecta”. 

Si mañana encontrásemos a un grupo de neandertales, no admitiríamos criarlos en recintos para sostener una población cautiva, separarlos, moverlos como fichas o usar a sus crías para atraer visitantes

Pedro Pozas
Director del Proyecto Gran Simio y principal impulsor de ley

“Hablamos de homínidos, nuestros parientes evolutivos más cercanos, con los que compartimos entre un 96 y un 99% del ADN”, aseguró Pozas. “Si mañana encontrásemos a un grupo de Homo neanderthalensis, no admitiríamos criarlos en recintos para sostener una población cautiva, separarlos, moverlos como fichas o usar a sus crías para atraer visitantes”. Por estos motivos, pide que se siga el camino emprendido por otros países como Canadá y se prohíba la llegada de nuevos simios a los zoos españoles y la reproducción en cautividad. “De modo que los que hay ahora queden en donde están, 30 o 40 años o lo que duren, y, después, las jaulas cerradas”, aseguró.

Las cifras y el contexto

En los zoos españoles hay 38 gorilas, 35 chimpancés y 26 orangutanes, según datos de finales de 2025 (no hay bonobos). Sobre el número de crías que han tenido no existe una cifra oficial, pero la cantidad es muy pequeña, según los responsables. El director de Bioparc Valencia, Miguel Casares, no cree que hayan nacido más de diez crías por especie en la última década, y niega que se gestionen para atraer el público. En sus instalaciones, pone por ejemplo, hay una hembra fértil que no es capaz de criar porque no produce suficiente alimento (leche) y no le permiten seguir reproduciéndose porque no es bueno para ella.

En cuanto al movimiento de individuos entre zoos, Casares afirma que son muy limitados y que por cada especie existe un programa de conservación y un comité de expertos que se reúnen una vez al año y deciden. “A veces se muere un individuo en un zoo y tienen que reponer el macho reproductor en otro sitio”, explica. “Nosotros el año pasado enviamos un macho desde Fuengirola al zoo de Colchester, en Inglaterra, pero se hace por el bien de la especie. No es un intercambio de cromos”. 

Si esterilizamos a todos esos animales, ¿en qué beneficia esto a los chimpancés? Si los chimpancés se extinguen en África y hemos esterilizado a la población que tenemos en Europa, ¿quién asume esa responsabilidad?

Miguel Casares
Director de Bioparc Valencia

Casares recuerda que cuando la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) hace sus valoraciones contempla la población de la especie global y no renuncia a la población de reserva, porque dada la situación límite de la mayoría de estas poblaciones sería un suicidio. “Si esterilizamos a todos esos animales y paramos la reproducción, ¿en qué beneficia esto a los chimpancés? En nada”, asegura. “Si los chimpancés se extinguen en África y hemos esterilizado a la población que tenemos en Europa, ¿quién asume esa responsabilidad?”.

Un caso espectacular es de los ibis eremitas, que se llevaron desde Marruecos a diversos zoos y desde allí se ha empezado la reintroducción, como la que se ha hecho en Cádiz, en España. Otro ejemplo muy citado es el del orangután de Sumatra, en peligro crítico de desaparición, o las reintroducciones exitosas de especies como el panda rojo o el bisonte europeo. “La UICN tiene decenas de ejemplos que publica cada año sobre animales que se han reintroducido, muchos con ayuda de zoológicos”, asegura Javier Almunia, presidente de AIZA. “Las epidemias en santuarios no son inusuales, incluso en poblaciones naturales, y si una epidemia diezmara las poblaciones la única posibilidad de recuperarlas sería a través de los zoológicos”.

Visiones enfrentadas

Muchas afirmaciones de Pozas fueron replicadas por los especialistas que asistieron a las jornadas organizadas por AIZA en el Congreso y criticadas por su falta de rigor. Ana Fidalgo, etóloga y presidenta de la Asociación Primatológica Española, defendió que los zoológicos son centros de investigación, conservación y educación y no solo espacios recreativos. “La ciencia no justifica el cautiverio, lo transforma en una herramienta para proteger individuos y especies”, aseguró. 

La ciencia no justifica el cautiverio, lo transforma en una herramienta para proteger individuos y especies

Ana Fidalgo
Etóloga y presidenta de la Asociación Primatológica Española

Sobre el blanqueo de crías secuestradas en la naturaleza con el sistema CITES, Fernando Magdaleno, subdirector general de Biodiversidad Terrestre y Marina, aseguró durante su intervención que en España no se ha registrado ningún caso y que los protocolos lo hacen muy difícil. “En España los controles CITES son muy estrictos, se conoce bien la genealogía de los animales y se implanta un microchip de manera que es difícil cambiar un animal por otro”, dice Almunia. “Las pruebas genéticas actuales hacen imposible blanquear un gran simio con una falsificación de un permiso”.


Una orangután y su cría.

Xavier Manteca, especialista en bienestar animal de la UAB, defendió que la presencia de crías tiene efectos positivos en los grupos de primates y Miquel Llorente, especialista en cognición animal de la Universidad de Girona, recordó que la reproducción es una necesidad fisiológica de los animales. Este último asegura que es un mito que la cautividad provoca trastornos mentales, además de advertir del peligro de legislar desde la emoción humana y sin escuchar a la ciencia. El especialista en cognición animal Josep Call, de la Universidad de Saint Andrews, recalcó la importancia del trabajo que se hace en los zoos para estudiar determinados aspectos cognitivos, como el de teoría de la mente.

La afirmación de Pozas de que tener a una familia de gorilas en un zoo es como mantener a una familia de neandertales en cautividad fue respondida por una autoridad mundial en genética de primates. Tomás Marqués-Bonet, genetista de la Universitat Pompeu Fabra, dejó claro que la cifra del 99% de coincidencia entre nuestro genoma y el de los chimpancés es fruto de un malentendido y se aproxima más a un 85%. “Por otro lado, nadie duda de la categoría 100% humana de los neandertales”, explicó. “[Plantearse encerrarlos] sería como hacerlo con un asiático, un australiano o un americano si nos lo encontramos por aquí”. 

¿Esterilizar o no?

Desde AIZA señalan que la limitación de la cría y el intercambio de grandes simios para los zoológicos españoles supondría la imposibilidad de participar en los programas internacionales en los que colaboran cientos de zoológicos de todo el mundo. “Es una situación absurda, especialmente cuando Proyecto Gran Simio no ha aportado ni una sola evidencia concreta sobre problemas de bienestar en los zoológicos acreditados españoles”, señala Javier Almunia. “La única razón de esta regulación parecen ser opiniones y emociones personales que no se sustentan en la evidencia científica”.

Es una situación absurda, especialmente cuando Proyecto Gran Simio no ha aportado ni una sola evidencia concreta sobre problemas de bienestar en los zoológicos acreditados españoles

Javier Almunia
Presidente de AIZA

Desde la Fundación Mona, en cambio, están a favor de la prohibición de la cría. “Consideramos que la cría de grandes simios en cautividad no tiene ninguna finalidad de reintroducción”, explica su presidenta, Olga Feliu. “Los santuarios locales ya tienen más de 1.000 individuos y si hay alguien que tiene posibilidad de reintroducirlos son ellos. Por otro lado, si no crían, ¿para qué van a mover individuos para la mejora de la diversidad genética?”.

La política de estos centros es impedir la reproducción de animales no reubicables y evitar que sean trasladados si ello implica reproducción con fines de perpetuar su cautividad. “Nosotros cuidamos de muchos chimpancés que nacieron en la selva pero fueron víctimas del tráfico ilegal”, explica Cristina Valsera, bióloga de la Fundación Mona. “Su reintroducción en su hábitat natural es completamente inviable y, si crían, hacemos el problema más grande, porque condenamos a una vida de cautividad a más animales y pueden superar los 60 años”. “Lo que nosotros defendemos es que se deje de criar y que a lo largo de los años las colecciones de grandes simios desaparezcan”, resume.

Lo que nosotros defendemos es que se deje de criar y que a lo largo de los años las colecciones de grandes simios desaparezcan

Cristina Valsera
Bióloga de la Fundación Mona

El director en España el Instituto Jane Goodall, Federico Bogdanowicz, confirma a elDiario.es que están alineados con los centros de rescate. “Nuestra postura no es prohibir la reproducción en cautividad, sino limitarla y que solo se permita cuando sea dentro de un proyecto concreto de reintroducción, como se hace con los ibis o las gacelas, no en un futuro indefinido”. En su opinión, la jornada organizada por AIZA intentó dar la impresión de que la ciencia estaba de un lado y los activistas de otro, pero no es así. Y cree que se está planteando un falso debate, porque el esfuerzo hay que centrarlo en la conservación del hábitat. “Si se extinguen los orangutanes es porque ya no tienen dónde vivir, hay que conservar eso”, asegura.

Un mes y medio para tramitar la ley

En los próximos días, el ministerio elaborará un documento con las alegaciones presentadas por las diferentes partes y convocará después a todos con la intención de empezar a tramitar la ley en el plazo de un mes y medio, según fuentes del proceso. Como representante del Ministerio de Transición Ecológica, Fernando Magdaleno insistió en que la norma que se apruebe deberá estar dentro del marco CITES y España no podrá ser una excepción.

El director general de Derechos de los Animales, José Ramón Becerra, aseguró que será necesario un equilibrio entre la visión científica y las visiones jurídica, ética, económica y social, y que la ley irá acompañada de una memoria económica para facilitar su cumplimiento, en referencia al impacto que pueda tener en zoos y centros de rescate. En todo caso, subrayó el representante del ministerio, “una ley de derechos de los grandes simios no trata de equiparar a los grandes simios con las personas: trata de dar derechos a unas especies que el legislador entiende que los merecen”.