El fin del luto oficial por Adamuz lanza a Feijóo a competir con Vox (y Ayuso) por ver quién ataca más al Gobierno

El fin del luto oficial por Adamuz lanza a Feijóo a competir con Vox (y Ayuso) por ver quién ataca más al Gobierno

La extrema derecha comenzó sus críticas al Ejecutivo casi desde el momento del accidente, mientras el líder de la oposición esperó a cumplir los tres días de duelo para terminar en el mismo sitio que Abascal

El primer informe del accidente de Adamuz apunta a una rotura previa de la vía como causa del descarrilamiento del Iryo

El luto decretado por el Gobierno en recuerdo de las 45 víctimas del accidente ferroviario de Adamuz terminó oficialmente a las 00.00 horas del jueves. Para entonces, el PP ya había anticipado una ofensiva contra el Ejecutivo por su teórica responsabilidad en el siniestro. Pero fue el viernes cuando el propio Alberto Núñez Feijóo se puso en primera línea de la ofensiva, tras 72 horas de agitación interna por un teórico “silencio” que no ha sido tal y azuzado por los ataques de Vox desde el primer momento y los recados públicos de Isabel Díaz Ayuso. 

El PP ya dio señales desde el momento del accidente de por dónde iba a ir su estrategia ante uno de los peores accidentes ferroviarios ocurridos nunca en España. El propio líder ya lamentó en su primera comparecencia pública la “falta de información” por parte del Gobierno. Cuando los servicios de emergencias pugnaban todavía por acceder al interior de los vagones destrozados por el impacto, Feijóo ya lanzó una primera puya al Ejecutivo por no atender al líder de la oposición como él desearía.

Feijóo compareció ese lunes acompañado del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, quien ha liderado una estrategia propia y alejada de la bronca política con el Gobierno. Junto a él, Feijóo aseguró: “No es fácil gestionar esto, pero lo cierto es que creo que se está haciendo con mucha profesionalidad, con mucho rigor y responsabilidad”. Lo que parecía una notable diferencia con lo ocurrido en la dana de Valencia de 2024, cuando Feijóo azuzó a Carlos Mazón la misma noche de la riada a dominar el relato y llevar “la iniciativa de la comunicación”, no duró mucho. 

La dirección del PP recurrió en un primer momento a los perfiles más moderados, como el del vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo. El dirigente ofreció una rueda de prensa el miércoles, tres días después del accidente, en la que habló del estado de las infraestructuras ferroviarias y se mostró preocupado por “la forma en que el Gobierno” estaba “atendiendo la emergencia”.

Los portavoces más duros se mantuvieron en un segundo plano. Especialmente llamativa fue la ausencia casi total del secretario general, Miguel Tellado, especializado en enfangar la comunicación política, quien ha limitado su presencia pública a un par de tuits y no participó, como suele, en la ronda de entrevistas en televisión y radio. También la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, mantuvo un perfil bajo durante los primeros días.

Vox, menos de dos horas para atacar al Gobierno

Si el PP se contuvo antes de cargar contra el Gobierno, la extrema derecha no esperó ni siquiera a conocer la magnitud de la tragedia. Cuando los servicios de emergencia encontraban los primeros cuerpos entre los restos de los trenes siniestrados, el líder de Vox, Santiago Abascal, escribió un mensaje en sus redes sociales en el que aseguraba que no se fiaba del Gobierno. “Nada funciona bajo la corrupción y la mentira”, escribió sobre las 22.40 del mismo domingo del accidente, escasas horas después del descarrilamiento de los trenes. 

El líder de la extrema derecha fue endureciendo el tono a medida que crecía el número de víctimas, mientras el PP optaba por esos perfiles más moderados. Abascal empezó a hablar de “tercermundialización” de España y a hablar con nostalgia de la red ferroviaria española. “Un país que tenía una de las mejores redes ferroviarias del mundo”, dijo, sin especificar a qué momento se refería.

El miércoles, acudió a un foro empresarial en el Hotel Wellington en el que prosiguió con sus ataques. “Mi obligación es decir la verdad y denunciar la corrupción que se está produciendo en el Gobierno”, dijo. “No puedo callar el hecho de que maquinistas y usuarios estuvieran advirtiendo de los problemas”, insistió el líder del mismo partido que sostuvo hasta el final al expresident valenciano Carlos Mazón a pesar de su gestión al frente de la dana que segó la vida de 230 personas en octubre de 2024. 

Y a continuación habló de una autoinculpación por parte del Gobierno. “No puedo obviar que al día siguiente [del accidente] se haya decidido cambiar la velocidad de la alta velocidad en España”, ha dicho, para concluir que “va a bajar a 260 kilómetros hora, es una declaración clara de autoinculpación”.

Abascal, para sostener ese argumento, tergiversó la realidad: Adif redujo la velocidad a 160 kilómetros por hora el martes en un tramo específico en el que se habían recibido reportes por parte de los maquinistas. Fue una restricción temporal que se levantó posteriormente. Este tipo de limitaciones temporales, según explicaron desde la empresa estatal, son habituales en tramos de obras y cuando se reciben avisos de anomalías por parte de los maquinistas. El día después del accidente, los avisos se multiplicaron en diferentes partes de la red.

Vox decidió no respetar el luto oficial declarado por el Gobierno y ha criticado estos días incluso el funeral de Estado que se celebrará en Huelva el 31 de enero. En su pugna con el PP, Vox acusó al PP de esconderse tras el luto para sortear su papel de fiscalizador del Gobierno. Ya tenemos a muchos que están usando el silencio para eludir sus responsabilidades“, dijo el lunes su portavoz nacional, José Antonio Fúster, en una rueda de prensa el día posterior al accidente. El partido de extrema derecha mantuvo su agenda intacta ese día y los posteriores.

Vox tampoco acudirá al homenaje de Estado en Huelva, previsto para el día 31. “Es una estafa a los familiares de las víctimas, una profunda falta de respeto”, dijo este viernes el secretario general del partido, Ignacio Garriga, en una entrevista en Radio Nacional. Abascal utilizó este asunto en el arranque de la campaña del partido en Aragón, en un mitin en Alcañiz. “Nos indignan los funerales de Estado. Nos indigna tanto lo de los funerales de Estado. Dejen a la gente en paz despedir a sus familiares, que no tienen que ir a un funeral y encontrarse con un politicucho allí poniendo cara de pena”, dijo Abascal, que suele explotar el discurso de la antipolítica pese a que lleva ocupando cargos públicos desde el siglo pasado. 

El accidente de Rodalies, punto de inflexión

Al accidente de Adamuz le siguió apenas dos días después otro siniestro ferroviario en la red de cercanías de Catalunya, cuya infraestructura depende también de Adif y que provocó la muerte de un maquinista en prácticas. Pese a no existir relación entre ambos accidentes, la acumulación permitió al PP romper parcialmente su propia estrategia.

El miércoles 21, Tellado amagó en Twitter: “Sánchez lleva desaparecido desde el lunes. No es politizar. Es un dato”.

Para entonces, Ayuso ya había informado de que no tenía intención de suspender su agenda pública. Pese al luto oficial. La presidenta de Madrid dijo que iba a “intentar ser prudente” en sus “manifestaciones y estar centrados en ayudar a las víctimas y sus familias”.

La prudencia se agotó el jueves en la Real Casa de Correos de Madrid que acoge la sede de la Presidencia autonómica. En una entrevista, Ayuso acusó al Gobierno de imponer una “ley del silencio” con el luto oficial para así “ganar tiempo para buscar culpables”. Era una acusación grave, pero poco original. El día anterior, miércoles, Abascal había dicho en un acto informativo con empresarios madrileños: “El luto, el silencio, no puede servir para ocultar la corrupción” porque “la corrupción mata”.

Feijóo recogió el guante y en la tarde del jueves, aún con el luto vigente, aprovechó un acto de homenaje al que fuera uno de los principales referentes del PP vasco en los peores años del terrorismo para mezclar en una sola frase a ETA con el accidente de Adamuz: “Ante la barbarie o ante la tragedia el silencio nunca es la respuesta. La respuesta solo puede ser la verdad”.

El amague de Feijóo del jueves se hizo realidad el viernes. El líder del PP convocó a los periodistas y cargó contra el Gobierno en una rueda de prensa en la que aseguró que el accidente “no es mala suerte”, sino “mala política e incapacidad patente”. “Los servicios públicos esenciales del Gobierno no funcionan”, apuntó. “Es la evidencia de su colapso, el estado de las vías es el reflejo del estado de la nación”, zanjó.

Feijóo amontonó como un solo hecho los distintos incidentes ferroviarios ocurridos en la última semana. Además del accidente de Adamuz, una fuerte tormenta provocó un desprendimiento en la provincia de Barcelona que arrolló un convoy de cercanías y acabó con la vida de un maquinista en prácticas. En Murcia, una grúa invadió la vía y golpeó un tren de la antigua FEVE.

El PP cree estar ante “un punto de inflexión” en la relación del Gobierno con la ciudadanía. Uno más. Feijóo no quiere desaprovechar una evidente crisis y ha puesto proa al presidente, a quien responsabiliza en primer término y a quien este viernes exigió una explicación completa de lo ocurrido en los dos accidentes mortales, pese a que los técnicos apenas han evacuado su primer informe preliminar que apunta a una rotura de la vía, tal y como anticipó a principios de semana el ministro de Transportes, Óscar Puente.

El PP ha entrado de pleno en la propagación de bulos, desinformaciones o verdades a medias. El propio Feijóo lanzó este viernes una veintena de preguntas al Gobierno que incluye, por ejemplo, que “el centro de control de Atocha perdió el contacto con el Alvia” y que estuvo “una hora” sin localizar. Puso en duda que “los sensores detecten las anomalías”, dio por bueno que se “desoyeron las advertencias” de los maquinistas, e incluso deslizó que no se han “custodiado las piezas clave” para la investigación.

La semana que viene comparecerá en el Congreso el presidente del Gobierno a petición propia, y después de que diferentes grupos lo hayan solicitado. Feijóo tiene claro que se le ha presentado una oportunidad para deslegitimar a Pedro Sánchez, y así lo anticipó a los periodistas: “Así como la corrupción echó por tierra la supuesta honestidad de Sánchez, esta semana negra ha destruido por completo cualquier resto de confianza en su gestión”.

La pugna interna continuará la semana que viene. Feijóo dará una entrevista el lunes en la cadena Cope. A la misma hora que Ayuso tiene convocado desde la semana pasada un acto informativo. También seguirá la pelea externa que le impone Vox al PP. Ya este viernes, prácticamente en paralelo a la comparecencia de Feijóo, endureció el tono contra el PP, al que acusó de haber dado un “balón de oxígeno” a Sánchez en estos días. En unas declaraciones durante la caravana de campaña en Aragón, criticó la comparecencia conjunta que brindó el presidente andaluz, Juanma Moreno, junto al jefe del Ejecutivo y varios miembros del Gobierno. 

“El PP no puede decir que el Gobierno es una mafia y después comparecer con la mafia”, dijo Abascal en La Puebla de Alfindén, como parte de la caravana de campaña para las elecciones de Aragón del próximo 8 de febrero. “El Partido Popular no puede comparecer conjuntamente con este Gobierno, cuando además no tenía ni siquiera ninguna competencia en la red ferroviaria en estos momentos. El Partido Popular no puede seguir dando balones de oxígeno al Gobierno”, concluyó.