La foto que enfureció a los ultras

La foto que enfureció a los ultras

‘Política para supervivientes’ es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es

¿La foto habitual cuando las autoridades del Estado visitan la escena de una tragedia o un ejemplo de la diferencia entre la España oficial y la España real? ¿Se ha metido la Casa del Rey un gol en propia meta o es sólo que la ultraderecha ha decidido que la monarquía no puede librarse de su impugnación total al sistema político de la que se sirve para ganar votos?

La foto es real, por si es necesario recordarlo. Fue hecha por el fotógrafo oficial de Zarzuela y puede encontrarse en su página web. Un número de personas sorprendentemente alto se preguntaba en Twitter si lo era. Tenía que ser una creación hecha por la IA de la red social. Les parecía tan intolerable que sólo podía ser una falsificación. Lo que estaban haciendo, más allá del humor gamberro y a veces divertido de las redes sociales, era volcar sus prejuicios alimentados por Vox y todos sus satélites ultras. 

Aparecen Felipe VI y Letizia junto a Óscar Puente, Juanma Moreno, María Jesús Montero y un mando de la Guardia Civil. No se puede negar que la fotografía es buena, como suele ocurrir con las imágenes que admiten lecturas muy diferentes. Muchas de ellas son erróneas. Eso no es poco habitual. Una foto captura un instante muy concreto que dura menos de un segundo y que puede dar lugar a interpretaciones correctas y otras bastante locas. En esos casos, no es raro que veamos lo que queremos ver, no lo que realmente está sucediendo.

Algunos decían que parecía que estaban posando para la foto. Falso. Un vídeo de ese momento confirma que los protagonistas estaban mirando al mismo punto por las indicaciones que les daba Óscar Puente. Otros decían que el fotógrafo les había pillado desprevenidos. Era el fotógrafo oficial de Zarzuela, así que no creo que esa fuera su intención. Es cierto que eso daba lugar a una imagen un poco ridícula, como cuando a los actores les pillan en una situación embarazosa en una película y la imagen se congela. Tiene un punto gracioso, pero solo eso. 

La parte izquierda de la foto es la que le da un mayor valor. Al fondo, aparecen el tren de Iryo accidentado y un grupo de trabajadores realizando su labor. Eso es lo que permitió todo tipo de comentarios sobre el contraste entre los que trabajan y los que miran. Opinar es libre. Conviene prestar atención a las intenciones, que en muchos casos son bastante obvias.

Tanto los reyes como los responsables políticos de las distintas administraciones suelen viajar al lugar de un accidente de consecuencias dramáticas. Es una forma de informarse en el lugar de los hechos y mostrar solidaridad con las víctimas. A veces, hay una carrera por acudir a ese lugar que parece excesiva. No hay que olvidar que si no se desplazan a ese sitio, habrá gente que les critique por no hacerlo. Si lo hacen, por lo contrario.

La mayoría de los comentarios en redes procedía de gente de extrema derecha. No es la primera vez que critican al rey por aparecer en actos públicos con miembros del Gobierno. Sostienen que eso sirve para “blanquear” al PSOE o a Sánchez, un comentario ridículo. El rey siempre viaja acompañado de un ministro, a veces más de uno. “Que la Casa Real se deje arrastrar por la caída del PSOE es para hacérselo mirar”, dijo un periodista que se hizo famoso con los bulos del 11M. El jefe de opinión de El Español dijo que le parecía “un gravísimo error” por “hacerse la foto con los responsables del accidente (y miembros de un gobierno corrupto)”. Es difícil saber cómo puede Zarzuela organizar una visita e intentar que sea clandestina prohibiendo que se hagan fotos.

Un catedrático de Historia que va a publicar una biografía de Franco afirma que la foto confirma que España es “un Estado fallido”. A un subdirector de OK Diario le parece “inconcebible que los reyes se hayan prestado a esta foto”. Como si alguien les hubiera pedido permiso. “Puede ser una de las fotos más lamentables de la Historia de España”, dice un tuitero ultra. Será que hay pocas donde elegir.

Todo parte de la idea de que el Gobierno es ilegítimo, el peor de la historia de España o que está lleno de delincuentes que deberían estar en la cárcel. Todo aquel que aparezca en una foto con un ministro está convirtiéndose en cómplice de ellos. Por eso, porque Felipe VI no se ha levantado contra Sánchez, su imagen entre la extrema derecha se ha resentido. Y no es que el rey sea un gran fan de Sánchez, es sólo que está obligado a respetar sus labores institucionales. 

La foto estaba destacada el jueves en la web de la Casa Real. No era la única. Aparecían también otras fotos de la jornada. Por las críticas recibidas en redes, después pusieron otra foto encabezando la cobertura, pero la imagen polémica no desapareció, como decían algunos. Pasó a formar parte de la galería de fotos junto a las otras.

Más allá del sello político de los cabreados por la foto, ha habido momentos para el cachondeo que hay que reconocer. Por ejemplo, convertir la foto en un cuadro en una exposición. O hacer que el cuadro tenga un estilo más oscuro y siniestro, casi como si fuera una pintura de José Gutiérrez Solana. Incrustar un obispo y un torero. Y el colmo de la gamberrada: convertirla en un breve vídeo con todos bailando. 

Lo del contraste entre la España oficial y la real se ha escuchado en otras ocasiones. Siempre resulta un tanto extraño. ¿Quién elige a la España oficial, si entendemos por ella los integrantes de gobiernos y parlamentos, si no es la España real? ¿O hay que incluir a los votantes en el establishment? Desde luego que esto último existe, y abarca mucho más que el sistema político, pero es propio de la ultraderecha afirmar que los elegidos en las urnas –al menos cuando gobierna la izquierda– son unos traidores al país. Porque lo dicen ellos. 

En una tragedia, es fácil manipular las emociones de la gente o los testimonios de los damnificados para promover un sentimiento de furia y dirigirlo contra el Gobierno mucho antes de que se conozcan las causas del accidente. Lo hicieron en la pandemia y vuelven a intentarlo ahora.

Puente da la cara


Óscar Puente en la rueda de prensa del viernes.

El estilo Moreno ha durado lo justo en el PP. Eso de que las administraciones mostraran un frente unido ante la tragedia ha sido difícil de aceptar para el partido. Estaban conteniéndose –algunos no mucho– hasta que el viernes Feijóo dio el banderazo de salida para cargar con todo contra el Gobierno. El PP vive aterrorizado ante el ascenso de Vox en las encuestas y sólo se le ocurre aumentar la agresividad contra el Gobierno, si eso es posible, lo que a su vez hace pensar a muchos de sus antiguos votantes que la mejor respuesta ante tal horror es… votar a Vox. 

En la rueda de prensa, Fejóo lo pintó todo en los términos sombríos previsibles: “El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación”. Metáforas del hundimiento, como se espera de él. Pero lo que le indignaba más es que Pedro Sánchez no haya comparecido en público, cuando son el Ministerio de Óscar Puente, Renfe y Adif quienes deben dar explicaciones. Y lo están haciendo. Puente repitió rueda de prensa el viernes. Es innegable que el ministro de Transportes no se está escondiendo. Ha dado la cara en varias entrevistas a medios de comunicación y dos ruedas de prensa larguísimas. Ahora mismo, está pidiendo lo mismo que reclamó el Gobierno de Rajoy después del accidente de Angrois en 2013, más tiempo para que la investigación ofrezca respuestas concretas.

“Han pasado cinco días y los españoles siguen sin saber lo que ha pasado”, dijo Feijóo. Se supone que quien debe dar el veredicto es la comisión técnica de investigación a la que le queda mucho trabajo por delante. De todas formas, el viernes ya ofreció un primer análisis del accidente, que apunta a una rotura previa de la vía como causa del descarrilamiento del Iryo. “De acuerdo con la información disponible en este momento –dice la nota de seis páginas–, se puede plantear la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren Iryo siniestrado y por lo tanto al descarrilamiento”. La nota precisa que es una hipótesis provisional que debe ser verificada con pruebas adicionales. 

Puente informó después de que se está investigando “un posible defecto de fábrica del carril” del tramo, que fue suministrado por la empresa ArcelorMittal y que está hecho de acero español. La renovación de ese tramo de la vía fue adjudicado a una unión de empresas compuesta por Ferrovial, OHL, FCC y Azvi. Son “la flor y nata de la obra pública española”, dijo el ministro, supongo que para no dar la impresión de que les estaba señalando. Lo cierto es que incluso si hubiera un defecto de fábrica, debería haber existido la posibilidad de detectarlo en las revisiones que se hicieron después del fin de la obra.