Dalmau atribuye la crisis de Rodalies a un «episodio meteorológico extremo» y pide perdón por no informar a los usuarios
El Govern soslaya los problemas con los maquinistas que sufre Renfe y ofrece un «acuerdo de país» para acabar con los problemas históricos de las cercanías catalanas
Datos – Rodalies, radiografía de una red de trenes exhausta por la falta de inversión crónica
La lluvia como gran responsable. El conseller de presidencia, Albert Dalmau, quien sustituye al president Salvador Illa por una infección ósea, ha vinculado la reciente crisis en Rodalies al “episodio meteorológico extremo” de los últimos días, sumado al “envejecimiento de la red ferroviaria” y al “déficit de mantenimiento” ante el pleno del Parlament, donde ha comparecido este miércoles para dar cuentas por el caos en la movilidad que se vive en Catalunya desde hace ocho días.
Dalmau también ha aprovechado su comparecencia para pedir “disculpas” a todos los usuarios de Rodalies por “no avisar” del cierre del servicio en la mañana siguiente al accidente en Gelida, que acabó con la vida de un maquinista en prácticas. El Govern ha asumido así responsabilidades por las deficiencias en la información a los usuarios, que han sido una constante a lo largo de toda la semana.
El president en funciones no ha hecho apenas referencia, sin embargo, a los habituales problemas de personal de Renfe, que tuvieron su máxima expresión en el parón de los maquinistas en los días posteriores al accidente. La conflictividad laboral ha sido uno de los grandes problemas tal como han reconcido fuentes del Departamento de Territorio, aunque este miércoles prácticamente la cuestión no ha aparecido en la intervención de Dalmau.
El conseller ha ofrecido convertir esta crisis en un “punto de inflexión” y hacer un acuerdo de país para “acabar de una vez por todas con los problemas de Rodalies”. Un pacto para el que ha tendido a la mano a todas las formaciones en la Cámara, a quienes ha pedido pensar en el interés de Catalunya.
El servicio de Rodalies, ha indicado Dalmau, “no está a la altura de lo que merecen los ciudadanos de Catalunya”. Y ha añadido que las deficiencias en el sistema vienen “de lejos”, recordando que en la década de los 2000, las inversiones ferroviarias se destinaron mayoritariamente a la alta velocidad.
En este sentido, Dalmau ha propuesto arreglar las vías “con las inversiones que sean necesarias” y ha afirmado que el traspaso de competencias es, en este momento, “más necesario y urgente que nunca”.
“No quiero que confundan la actitud de colaboración del Gobierno con un acto de tibieza o de falta de exigencia”, ha añadido el conseller, quien ha asegurado que los acuerdos, con el Ministerio y con los partidos, serán lo que permita avanzar en la mejora del servicio. “Llegar a acuerdos es el único camino que nos llevará a una solución duradera” ha apostillado en respuesta a las recriminaciones de los diferentes partidos políticos.
Dalmau ha defendido que la Generalitat ha utilizado “todos los recursos a su alcance” y que han exigido responsabilidades a Adif y Renfe. “Estoy seguro de que todos ustedes hubieran hecho lo mismo”, ha trasladado al resto de formaciones políticas. También ha recordado que el Ejecutivo ya ha activado el servicio de gratuidad para todo el servicio de Rodalies durante un mes y que su plan de Rodalies 2026-2030 prevé doblar la inversión, tal y como han pactado con los Comuns.
Como ya hizo Salvador Illa en un breve mensaje desde el hospital, Dalmau ha cerrado filas con la consellera Sílvia Paneque, de la que ha dicho que “ha hecho una gestión de la crisis excelente”. La consellera ha sido la política que más ha estado en el ojo del huracán durante toda la semana. En la sesión de control de esta mañana, sus socios de ERC han pedido su dimisión, junto a la de Albert Dalmau, por “empeorar la crisis” al igual que los partidos de la oposición.
Junts y ERC critican al Govern pero proponen salidas diferentes
La oposición ha sido este miércoles inclemente hacia el Govern, pero las intervenciones en el Parlament han demostrado que los partidos fuera del Ejecutivio tienen visiones absolutamente diferentes entre sí. Mientras que Junts ha pedido “parar el traspaso de Rodalies tal y como está planteado”, porque a su juicio vuelve a dar a Renfe la llave del servicio, ERC opina todo lo contrario y considera que es hora de acelerar la empresa mixta que ellos mismos pactaron con el PSOE.
“Le hago una petición formal: paren el traspaso de Rodalies tal y como está planteado con sus socios de ERC”, ha reclamado la líder de Junts en el Parlament, Mònica Sales, que ha pedido “un traspaso integral”, es decir, sin una operadora mixta en la que se sienten la Generalitat y el Ministerio.
“Rodalies es el ejemplo perfecto de una modelo centralista. Forma parte de una estrategia premeditada para lograr la decadencia de Catalunya”, ha asegurado Sales. La diputada ha esgrimido los últimos datos territorializados de ejecución de inversiones, en los que para el año 2023, Madrid tenía un grado de cumplimiento por encima del 100% mientras que Catalunya se quedaba en el 40%.
Por su parte, Esther Capella, diputada de ERC y exconsellera de Territorio, ha considerado que “la lluvia intensa no debería provocar ni hundimientos ni desprendimientos” porque la infraestructura ferroviaria debería estar preparadas para estas inclemencias. “En FGC no pasa”, ha destacado Capella. “En Rodalies la lluvia no ha causado el problema, en todo caso lo que ha conseguido es hacer visible el grave problema que sufren las infraestructuras que, por cierto, aún son titularidad del Estado”, ha dicho.
Capella ha reclamado además “acabar con la falta de ejecución de lo que se presupuesta en Catalunya”, que es, ha dicho, “una situación estructural”.
“Pedro Sánchez lleva gobernando ocho años, siempre con el apoyo de ERC y Junts. Y pese a eso, cuando hay un problema en Rodalies, unos culpan al PP y otros directamente a España. ¡Menuda jeta se gastan!”, ha exclamado el líder del PP catalán, Alejandro Fernández. Además de pedir la dimisión de Dalmau y Paneque, Fernández ha señalado como responsables del caos ferroviario a los gobiernos central y catalán pero, también a ERC y Junts por sostenerlo.