Polémica en Francia por los ‘vagones sin niños’ de los trenes públicos «para garantizar el máximo confort»
La compañía pública de ferrocarriles defiende su nueva clase premium, que promete “tranquilidad” y “comodidad” y excluye a los menores de 12 años
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El lanzamiento de una nueva oferta de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses (SNCF) ha servido de detonante para una polémica en torno al lugar que ocupan los niños en el espacio público. El origen de la controversia se encuentra en las condiciones de venta de una nueva categoría destinada a viajeros premium que la empresa ofrece desde principios de año.
El podcast dedicado a la infancia Les Adultes de demain (Los adultos del mañana) fue el primero en denunciar la exclusión de los menores de esa nueva clase de viajeros. “Para garantizar el máximo confort a bordo de este espacio, no se admiten niños”, describe de forma explícita la SNCF en un comunicado. “Se ha cruzado una línea roja y nadie habla de ello”, se indignaron los creadores del podcast. “La primera empresa pública de transporte francesa cede a la tendencia no kids. En lugar de crear vagones para niños, el Grupo SNCF los excluye”.
El mensaje de que no se admiten niños correspondía a la primera versión de la presentación comercial de la nueva clase Optimum Plus, concebida para viajeros profesionales del tren de alta velocidad París-Lyon, el eje más transitado. El texto fue modificado una primera vez para ofrecer una nueva formulación menos explícita: “Este espacio tranquilo es accesible a partir de los 12 años. Los más pequeños son, por supuesto, bienvenidos en el resto del tren”.
Poco después, la SNCF finalmente retiró de su sitio web toda referencia a las condiciones de acceso de los menores a este espacio. Aunque las normas de venta siguen siendo las mismas, el billete Optimum Plus, necesario para acceder a esta clase, no se ofrece a menores de 12 años, según confirmó el servicio SNCF Voyageurs al diario Le Parisien.
Para entonces, la compañía ya había recibido una oleada de críticas a la compañía, hasta tal punto que se vio obligada a reaccionar. Gaëlle Babault, directora de la oferta TGV-Inoui de SNCF Voyageurs, intentó matizar la polémica en un vídeo publicado en las redes. “Los niños no están excluidos de nuestros trenes de alta velocidad. Hace unas semanas lanzamos una nueva clase Optimum, dirigida a profesionales y a aquellos que buscan el máximo confort”, explicó. “Esta clase está abierta a todos a partir de los 12 años, algo que ya sucedía con nuestra anterior oferta Business première”.
La portavoz de la empresa justificó que esa clase Optimum “solo representa el 8%” de los trenes que circulan de lunes a viernes. “El 92% de las demás plazas están disponibles para todos y el 100% los fines de semana”.
“Los niños son viajeros a los que hay que acoger”
La polémica ha provocado la reacción de muchas personalidades públicas, tanto sobre las implicaciones que tiene la estigmatización de los niños en los espacios públicos como sobre el lugar que se les concede en los transportes. “Es realmente chocante que se transmita la sensación de que la comodidad de los adultos pasa por la ausencia de niños”, afirmó la Alta Comisionada para la Infancia, Sarah El Haïry, en una entrevista en el canal de noticias BFM-TV.
Parte importante del debate generado está ligado a la falta de equipamientos destinados a las familias en los trenes. “Los niños son viajeros a los que hay que acoger. Si se ofrece una oferta Optimum, ¿dónde está la oferta kids-friendly? ¿Dónde están los vagones con pasillos más amplios? ¿Los espacios lúdicos pensados para los niños? ¿Dónde están los espacios de almacenamiento realmente adaptados para los coches de bebé o para el equipaje familiar?”, se interrogó El Haïry.
El adjunto de la Defensora del Pueblo, Éric Delemar, reaccionó también en una entrevista concedida a la AFP el viernes, alertando sobre el coste “humano, psicológico y económico” de la falta de consideración hacia una juventud “cada vez más estigmatizada”. El debate llega, además, en un contexto de descenso demográfico en Francia donde, por primera vez, a lo largo del pasado año los fallecimientos superaron a los nacimientos.
Asimismo, políticos de todos los partidos criticaron también la propuesta de la SNCF. “Es un gran paso atrás para la igualdad”, denunció la diputada de Francia Insumisa Sarah Legrain. “Espacio sin niños en los trenes de la SNCF: todo en lo que Francia no debe convertirse. Excluir a los niños es excluir el futuro.”, denunció el presidente de Los Republicanos, Bruno Retailleau.
En todo caso, el debate ha alcanzado también la Asamblea Nacional. Esta semana se ha presentado una proposición de ley para prohibir la exclusión de los niños en los lugares y servicios abiertos al público. Está impulsada por la diputada del grupo mixto Constance de Pélichy, que también es presidenta dela misión de información sobre la disminución de la natalidad en el Parlamento. Su propuesta legislativa pretende establecer que la edad no puede, por sí misma, justificar una prohibición de acceso.
Estrategia de precios
La polémica también ha servido para poner el foco en el precio de los billetes, que muchos señalan como una barrera añadida para que muchas familias viajen en tren. En marzo del pasado año, la asociación Familles rurales había escrito al entonces primer ministro, François Bayrou, para criticar las tarifas aplicadas por la SNCF.
“El avión, cuando se viaja solo, o el coche, cuando se viaja con más de dos personas, constituyen con demasiada frecuencia una alternativa más asequible desde el punto de vista económico para nuestros conciudadanos, y eso a pesar de que la conciencia ecológica está cada vez más marcada”, denunciaba la asociación.
Otros señalan la deriva de la empresa estatal para obtener el máximo rendimiento económico a través de una nueva estrategia tarifaria de fragmentación de la oferta. Se distinguen cada vez más gamas de servicios, una forma de hacer pagar a los viajeros precios más altos por un trayecto en el mismo tren. Para ello, se buscan formas de diferenciar las ofertas premium ofreciendo ventajas y restringiendo servicios.
A los viajeros de las tarifas altas se les reserva la posibilidad de cambiar sus billetes sin gastos de última hora, algo que antes estaba abierto a todo el mundo, o se les ofrece servicios a bordo en la versión Optimum, además de esa “comodidad exclusiva” de no tener que compartir el viaje con niños.
Una “trayectoria bussines” denunciada en el último año por los sindicatos ferroviarios, incluida la rama ferroviaria de la Conferencia General del Trabajo. “Los resultados financieros [de la SNCF] se deben principalmente a un aumento significativo del precio de los billetes para los usuarios, algo que, en ocasiones, hace que este medio de transporte sea inaccesible para millones de personas”.