El libro que fotografió el punk y pasó décadas descatalogado vuelve convertido en la biblia del género

El libro que fotografió el punk y pasó décadas descatalogado vuelve convertido en la biblia del género

Casi medio siglo después de su publicación original, se ha reeditado el libro de fotos del catalán Salvador Costa, obra que retrató el movimiento punk desde su nacimiento

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En la primavera de 1977, el fotógrafo Salvador Costa viajó a Londres para documentar la revolución cultural que trajo el nacimiento del punk. Durante una semana fotografió a bandas nuevas como Generation X, Lurkers o The Slits, y al público que festejaba aquel cambio generacional que abolía la realeza de un rock sin contacto ya con sus orígenes adolescentes. Meses después, una editorial española publicó un libro con esas imágenes en forma de libro. Punk fue uno de los primeros documentos de este tipo y eso hizo que el libro se vendiera en Europa hasta convertirse en una publicación de culto. Tras pasar décadas descatalogado, Punk ha vuelto a la vida de la mano del brazo literario del sello Munster Records.

Una figura clave para recuperar este tomo ha sido el músico y artista Jordi Valls, primo de Costa. Fue él quien le alertó de lo que estaba pasando en Londres y le animó a que lo viviera de cerca. Valls, que llevaba años viviendo allí, acabaría poco tiempo después siendo un pionero del naciente sonido industrial. Colaboró con Throbbing Gristle y Whitehouse, los dos pilares británicos del género, desde los inicios de ambas formaciones. Después crearía su propio proyecto, Vagina Dentata Organ (VDO), con el que sigue trabajando hoy día, fusionando música y arte conceptual. “Barcelona se me quedó pequeña y no quería vivir en una dictadura, así que a los 17 años me fui a Londres”, explica Valls por correo electrónico.

Su primer viaje fue en 1963. Iba a estar allí seis meses, pero se quedó un año. “En Londres sentías el mundo girar bajo tus pies. Al principio había jazz y beatniks por todas partes, vestidos de negro, con sus libros. Al cabo de unos meses hubo un cambio radical. Descubrí a los Beatles y a los primeros Rolling Stones, el R&B, el pop británico. Esto marcó temporalmente el fin del jazz en la ciudad”, añade. Volvió a Barcelona, donde conoció a Irene, su pareja, con la que se instalaría en Londres de manera permanente en 1969. Allí vivieron durante los siguientes 40 años. Actualmente, la pareja reside en Cadaqués, “disfrutando de las fuerzas telúricas de la tramontana”.


‘Punk’, el libro que retrata el nacimiento del género

Cuando las primeras bandas punk empezaron a darse a conocer, Valls detectó de inmediato el cambio que se avecinaba. “Tuvo el efecto de un cóctel molotov, causando una onda expansiva que duró dos años de pura energía sónica y buenas vibraciones. El punk, como era de esperar, influyó muchísimo no solamente en la moda en general, sino también en todas las demás artes. Ahora bien, contrariamente a lo que la prensa mundial predicaba, quiero afirmar que la mayoría de esas bandas eran muy buenos músicos. Sex Pistols, Damned, Buzzcocks, los Clash, Siouxsie and the Banshees, Stranglers, Generation X… eran músicos virtuosos. Incluso Sid Vicious compensaba su inexperiencia con su presencia y actitud”, señala.

El catalán se hizo asiduo a los clubes que programaban aquella música y, con una grabadora que llevaba colgada al cuello, registraba conciertos de bandas que por aquel entonces no tenían ningún disco publicado. Así conoció a Shane McGowan y a Chrissie Hynde antes de que existieran las bandas —The Pogues y Pretenders, respectivamente— que los harían populares. “Otro día, sin avisar, fui a ver a Malcolm McLaren a su despacho. Entre otras cosas, hablamos de sus estrategias contra las grandes discográficas. Al despedirnos, sin yo pedirle nada, me regaló los pósteres clásicos de los Sex Pistols, hechos por el legendario artista Jamie Reid. Sin Malcolm, sin Vivienne [Westwood], sin la tienda de ropa SEX y sin los Sex Pistols no hubiese existido el punk británico tal como lo conocemos hoy”, indica.

Formado en el estudio fotográfico de Oriol Maspons, Costa se dedicó a la fotografía industrial. Su contacto con el rock fue esporádico, pero dejó dos importantes legados: las fotografías que componen Punk y las que hizo para La Banda Trapera del Río, el primer grupo punk catalán. “Salvador y yo éramos buenos amigos —comenta Valls—. Cuando nos juntábamos él, Montse [Ferré, su mujer y la gestora de su legado tras su muerte en 2008], Irene y yo, siempre nos reíamos de todo. Tenía un altísimo modus vivendi, guiado por la estética y el buen gusto, no solamente como fotógrafo, también como humano. Era terriblemente avant garde y progresista, muy apasionado por la música. La semana en la que hicimos el circuito nocturno punk disfrutó como nadie. Se transformó en otro londinense más retratando el ambiente como si estuviera en su casa”, cuenta.

Cómo se promovió el punk en España

A su regreso a Barcelona, Costa puso en contacto a Valls con el editor Juanjo Fernández para que ejerciera intermitentemente como corresponsal musical en Londres para la revista Star. Fundada en 1974 en Barcelona bajo la dirección de Fernández, la publicación era un catálogo contracultural en una época en la que la censura franquista aún seguía vigente. Star incluía historietas de Mariscal o Ceesepe, artículos sobre drogas y activistas radicales, cine underground y música. Daba espacio tanto a La Banda Trapera del Río como a la nueva ola madrileña, a Warhol y a Crumb, a los B-52’s y Richard Hell. “Star fue esencial para promover el punk en España”, apunta Valls. “En aquel mundo, sin ciberespacio, la información viajaba con mucha lentitud. Al ver las fotos de Salvador, Juanjo decidió editarlas en forma de libro. Así nació Punk, donde las fotos en blanco y negro son tan realistas que hasta huelen a cerveza”, agrega. Algunas de esas fotografías hoy forman parte de la colección del Reina Sofía.

Cuando el vendaval del punk se apaciguó, Valls comenzó a programar conciertos de bandas cuyo sonido iba más allá de los márgenes del rock. “El punk y la música industrial al final se solaparon en el tiempo. La gran diferencia fue que el punk siguió siendo rock, pero la música industrial y power electronics fue un movimiento mucho más recóndito. Programé conciertos de Throbbing Gristle, Whitehouse, SPK, Philip Glass, This Heat, Nurse With Wound, Crass, Poison Girls… Después mandaba las casetes con las grabaciones por correo a Ràdio Pica, una emisora pirata del barrio de Gràcia de Barcelona fundada por mi amigo Salvador Picarol, un auténtico superhéroe”, comenta.

A medida que se involucraba más con aquellos grupos, Valls fue sintiendo la necesidad de crear su propia música. Influenciado por Dalí y Duchamp, años atrás ya había pintado cuadros con su propia sangre. “Para mí fue vital conocer a Genesis P-Orridge de Throbbing Gristle (TG) y unos años más tarde a William Bennett de Whitehouse (WH). Aquel sonido electrónico liderado por TG y WH, con el ruido delirante de los sintetizadores y la voz humana, esta furia ultrasónica, enriquecía nuestro subconsciente antes que nuestros oídos. Enseguida salieron miles de copiones como ocurre siempre cuando se crea algo nuevo y excitante”, declara.


Fotografía de ‘Punk’

Fue entonces cuando creó VDO, que inicialmente solo era un nombre para producir conciertos. Su primer disco apareció en 1983 con el título de Music For The Hashishins. Meses después debutaba sobre el escenario en La edad de Oro de Paloma Chamorro. “El equipo del programa me llamó a Londres. Se habían enterado de que yo hablaba en catalán en un disco de PTV y me pidieron que le preguntara al grupo si querían actuar en el programa. Genesis aceptó encantado y entonces propusimos que Derek Jarman hiciera un vídeo. Yo añadí otro vídeo más sobre un accidente que tuve. Pedí que fueran a un cementerio de coches en Tarragona donde estaba mi dos caballos, todavía con manchas de sangre, y que lo llevaran delante la casa de Salvador Dalí en Port Lligat”, cuenta.

“Yo no había actuado en directo en mi vida, pero Paloma me dijo: ‘Tú también actuarás, ¿verdad, Jordi?’ El día previo al programa, me preguntó: ‘Cuando te presente, ¿cómo pronuncio vagina, en inglés o en castellano?’. ‘En la lengua del Quijote’, contesté yo. Y Paloma, siempre sonriendo, contestó, ‘¡qué fuerte!’. Aquel fue el programa que suscitó la ira de un abogado ultracatólico que se querelló contra Chamorro y TVE.

Durante estos años, Valls ha mantenido activo el proyecto VDO. De sus discos dice que son “hiperrealistas, dedicados a Eros y Thanatos, al sarcasmo, al caos, la confusión, el radicalismo, la crueldad, el surrealismo, el anarquismo y el humor”. Dice también que, desde su actuación en La Edad de Oro, rompe espejos en todas sus actuaciones. “Recuerdo la cita de Jean Cocteau en su filme Orfeo: ‘Los espejos son las puertas por las que la Muerte va y viene’. Me parece muy poético”, asevera. Las actuaciones de VDO se dan principalmente en Europa, aunque una vez, para su sorpresa, le propusieron actuar en Hong Kong. Albert Serra le invitó a purificar la pantalla del cine antes de presentar sus películas. Primero en el Pompidou de París, en 2013, y después, en 2019, en la TATE Modern de Londres. “Para mí fue memorable”, concluye. Su último disco, Concrete Music, apareció en 2025.