El original castillo catalán que unió los estilos gótico y modernista sobre una estructura medieval
Una residencia histórica renovada a finales del siglo XIX por Domènech i Montaner que fusiona estilos con decoraciones contemporáneas y ofrece visitas guiadas para conocer su patrimonio artístico
El castillo medieval al norte de Portugal que está considerado como una joya de la arquitectura militar
Catalunya cuenta con un patrimonio histórico extenso, que abarca desde vestigios de la época romana hasta construcciones medievales y modernistas. El Castillo de Santa Florentina, situado en Canet de Mar, en la comarca del Maresme, se ha consolidado como un emblema del patrimonio catalán. Su relevancia no solo radica en la riqueza arquitectónica que combina elementos medievales, góticos y modernistas, sino también en su reconocimiento oficial. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 8 de noviembre de 1988, un estatus que garantiza su conservación y subraya su valor histórico y artístico.
Más allá de sus muros, el castillo se ha convertido en un referente turístico y cultural en Catalunya. Su entorno y ubicación costera, junto con la posibilidad de visitas guiadas, permiten a los visitantes disfrutar de un recorrido que va más allá de la arquitectura, conectando con la historia local y el arte catalán. Este reconocimiento y apertura al público consolidan al Castillo de Santa Florentina como un espacio donde pasado y presente dialogan en cada rincón.
El castillo de Santa Florentina
El castillo de Santa Florentina se asienta sobre los restos de una villa romana, evidenciando la continuidad histórica del lugar desde tiempos antiguos. Durante la Edad Media, la edificación se transformó en una masía fortificada, con estructuras defensivas diseñadas para proteger a sus habitantes de posibles ataques. Con el paso de los siglos, esta construcción pasó a ser una residencia de carácter noble, adaptando sus espacios a usos residenciales y de veraneo sin perder los rasgos de la fortificación original.
A finales del siglo XIX, la propiedad fue objeto de una remodelación a cargo de Lluís Domènech i Montaner, uno de los arquitectos más representativos del modernismo catalán. La intervención combinó la restauración de elementos góticos con la incorporación de materiales y técnicas modernistas, como vidrieras, hierro forjado y mármol, integrando además esculturas y detalles ornamentales que enriquecieron el conjunto. El resultado fue una fusión entre arquitectura medieval y decoraciones modernistas, creando un edificio que refleja distintas épocas en una misma estructura.
Dentro del castillo se conservan objetos que ilustran la evolución de la construcción: muebles, tapices, cuadros, porcelana, armas y obras de artistas catalanes de principios del siglo XX. Uno de los elementos más destacados es el claustro, trasladado desde otro monasterio catalán, que mantiene la funcionalidad y aporta un valor histórico adicional al conjunto. La combinación de estos elementos muestra cómo la intervención modernista respetó las líneas y proporciones del edificio original, manteniendo la coherencia histórica.
El edificio ha tenido diversos usos contemporáneos. Ha servido como residencia privada, escenario para producciones audiovisuales internacionales y espacio para eventos sociales y celebraciones. Entre los rodajes más conocidos destaca su participación en la serie “Juego de Tronos”, lo que aumentó su reconocimiento fuera de Catalunya y consolidó su papel como atractivo cultural.
Actualmente, el castillo está abierto al público mediante visitas guiadas con reserva previa. Durante los recorridos, los visitantes pueden acceder a patios, salas históricas, la antigua bodega y la colección de arte, obteniendo una visión completa de la transformación de la construcción desde la villa romana hasta la residencia modernista. La gestión del lugar combina la preservación del patrimonio con la posibilidad de conocer su historia de forma directa, consolidando al Castillo de Santa Florentina como un referente cultural.