La división vuelve a castigar a la izquierda estatal: IU mantiene su escaño y Podemos desaparece en Aragón

La división vuelve a castigar a la izquierda estatal: IU mantiene su escaño y Podemos desaparece en Aragón

El partido de Ione Belarra pierde uno de los únicos territorios en los que mantenía presencia tras la debacle del 28M

DATOS – Los resultados de las elecciones en Aragón 2026, municipio a municipio

Los buenos resultados para la izquierda estatal en Extremadura fueron mucho más un espejismo que una tendencia consolidada. Un mes después, por separado, Izquierda Unida y Podemos han pagado las consecuencias de su imposibilidad de llegar a acuerdos. Los primeros retienen su único escaño en las Cortes de Aragón y Podemos desaparece por primera vez desde su irrupción en 2015. El partido de Ione Belarra pierde uno de los únicos lugares en los que conservaba representación institucional.

Diez años después el péndulo baila hacia la derecha y es Vox quien rentabiliza el voto castigo a los dos principales partidos. Los 14 escaños que ha obtenido este domingo la extrema derecha son los mismos que obtuvo en 2015 Podemos, con un entonces desconocido Pablo Echenique. En ese tiempo, el partido ha ido perdiendo de forma escalonada su presencia en la comunidad hasta desaparecer de las Cortes. La candidatura de María Goikoetxea se ha quedado muy lejos de alcanzar el 3% necesario para entrar en el Parlamento. Los algo más de 6.000 votos que ha conseguido apenas representan un 1% del total.

“Mi compromiso se mantiene intacto: seguiremos señalando el retroceso en derechos que nos amenaza e impulsando las transformaciones que Aragón necesita desde las calles y las plazas”, ha escito Goikoetxea en sus redes sociales. “En Aragón como en Extremadura crece la ultraderecha y se refuerza el bloque PPVOX que vende nuestro país a las grandes multinacionales. No vamos a dejar de trabajar hasta poner a la izquierda en pie, lo único que puede pararles”, ha añadido Belarra también en un mensaje en X.

Mientras tanto, la coalición entre Izquierda Unida y Movimiento Sumar, el partido de Yolanda Díaz, que volcó a sus ministras en campaña, ha conseguido mantener el escaño que ya obtuvieron en 2023. La candidatura de Marta Abengochea aguanta ligeramente por debajo del 3%, con más de 19.000 votos, lo que le permite desde hace varios años mantener un único representante en las Cortes. 

Todo ello pese a un PSOE que sigue en caída libre, igualando su peor resultado histórico con 18 escaños. Como ha ocurrido en otros territorios, son las izquierdas regionalistas o nacionalistas las que logran funcionar en un contexto de desgaste de las fuerzas del Gobierno estatal. En este caso, Chunta Aragonesista logra un buen resultado con 6 escaños, el doble que en los comicios anteriores. 

En general, la dispersión del voto ha sido terminal para las opciones de la izquierda. Entre las tres papeletas, han logrado cerca del 14% de los votos. 

La experiencia de 2023 no sirvió como acicate para unir esfuerzos. En aquella cita, la falta de unidad dejó el camino libre a Vox para colocarse como tercera fuerza. Esta vez la pujanza de la extrema derecha habría imposibilitado ese escenario, pero habría servido para concentrar el voto que se ha perdido en las circunscripciones sin representación. 

Las negociaciones se sucedieron hasta los últimos días de plazo para el registro de coaliciones, pero los vetos cruzados entre partidos dificultaron ya no una candidatura única sino al menos un entendimiento entre algunas de las fuerzas. Izquierda Unida y Podemos, de hecho, estuvieron negociando hasta el final y también hubo conversaciones del partido de Ione Belarra con los aragonesistas, pero el único pacto posible fue el que firmó IU con Movimiento Sumar, una fuerza sin apenas presencia en la comunidad.

Precisamente la aparición de los de Yolanda Díaz en las negociaciones para una alianza conjunta fue un obstáculo insoslayable para Podemos, que ya ha dejado claro que no quiere pactar con nada que tenga que ver con Sumar. 

El bajo umbral para conseguir escaño en Aragón, un 3%, repartido además en tres circunscripciones, jugó un papel relevante en las negociaciones: todos los partidos se veían con posibilidades de lograr representación en solitario, frente a lo ocurrido en anteriores elecciones autonómicas como Galicia o Euskadi. Pero el escenario finalmente ha sido mucho más crudo. IU ha estado a punto de desaparecer por primera vez en su historia de Aragón y Podemos apenas ha logrado un 1%.