Conectar con uno mismo, cuidar los detalles y el contacto físico: seis consejos de una terapeuta de parejas para mejorar nuestra relación
La psicóloga Laura Ibarburu comparte pequeñas acciones cotidianas para fortalecer la conexión emocional y fomentar el bienestar en la pareja
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Mantener una relación sana y conectada no depende de grandes gestos aislados, sino del cuidado en el día a día. Por su experiencia como terapeuta de parejas, la psicóloga Laura Ibarburu asegura que pequeños cambios en la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos físicamente pueden reducir el estrés y evitar conflictos innecesarios. Estas son sus recomendaciones para fortalecer el vínculo afectivo:
Conectar con uno mismo
Después de una larga jornada, Ibarburu defiende que el momento de reencuentro al final del día es crucial y sugiere cambiar el saludo automático por una conexión más personal. “Es difícil separar los conflictos del trabajo, por eso, es importante ser consciente de cómo llegas a casa, tomarte un momento para ver en qué estado emocional lo haces”, explica la psicóloga, que recomienda “escanear tu cuerpo y tus emociones para saber qué necesitas”.
“Trasladar esto a tu pareja también será importante. Puedes haberlo hecho durante el día, si habéis mantenido cierta comunicación, o hacerlo en ese momento”, destaca Ibarburu, que afirma que esta conversación ayudará a que la pareja se adapte o se muestre más empática.
Mostrar interés
La curiosidad genuina por cómo le ha ido el día al otro mantiene viva la conexión emocional. Esto implica tomar la iniciativa de preguntar a nuestra pareja por asuntos que sabemos que le preocupan o que son importantes. Para la terapeuta, la clave está en la escucha y la comprensión, “sin intención de dar soluciones rápidas”. Esta actitud fomenta un espacio de apoyo mutuo.
El interés, no solo tenerlo sino también mostrarlo, es vital especialmente si hay hijos en la pareja. “Una queja frecuente en terapia es ‘les hace caso a ellos y a mí ni me ve’”, comparte Ibarburu. “Es normal si hay niños pequeños dirigir la atención hacia ellos cuando os juntéis; no obstante, es importante atenderos”, incide, para que ninguno de los miembros de la pareja se sienta ignorado.
El contacto físico
El afecto físico no es solo una expresión de cariño, según la experta se trata de una herramienta biológica para el bienestar. Los besos, los abrazos largos y las caricias ayudan a regular el sistema nervioso. En palabras de Ibarburu: “El contacto físico es una forma muy potente para ayudarnos a conectar y para sentir placer”. “Aumentará vuestro bienestar, vuestra conexión emocional y reducirá vuestros niveles de estrés”, añade.
Valorar a la otra persona
El reconocimiento es también un antídoto importante contra la sensación de invisibilidad en la pareja. “Tanto reconocer el esfuerzo del otro, como hacer cosas que sabemos que el otro aprecia o incluso nos ha pedido alguna ocasión, harán que se sienta más escuchado y entendido”, valora Ibarburu.
Hablar desde el ‘yo’
La forma y el tono en que nos comunicamos determina si la otra persona se pondrá a la defensiva o se acercará a nosotros. “Hablar desde el ‘yo’, hace que la otra persona no se sienta atacada, e incluso que pueda acercarse más, ya que estás haciendo el ejercicio de mostrar tu vulnerabilidad, de hacer partícipe a la otra persona de tus emociones y de ser parte en ese cambio”, señala la psicóloga. Este estilo de comunicación clara, sin reproches y transparente facilita el cambio sin generar conflicto.
Los pequeños detalles
No se trata de hacer grandes inversiones o caer en el consumismo, sino de prestar atención. Los pequeños gestos cotidianos actúan de forma positiva. La experta destaca que “detalles como notas o algún gesto bonito también estimulan y cuidan nuestra relación de pareja”. Estos actos, junto con frases de ánimo o bromas cómplices, ayudan a transitar mejor las dificultades diarias.