Final de la rocambolesca historia del barco que compró el PP en la Diputación para navegar en Toledo

Final de la rocambolesca historia del barco que compró el PP en la Diputación para navegar en Toledo

Tras once subastas fallidas, y con la embarcación varada todo este tiempo en un puerto gallego, se ha ‘colocado’ a la misma empresa que lo construyó, por una quinta parte de su valor. Su destino inicial, que nunca llegó a cumplirse era navegar por el río Huso, un afluente de la cuenca del Tajo, y fomentar las visitas a ‘Ciudad de Vascos’

Nadie quiere el barco que el PP compró para la Diputación de Toledo

Vendido más de una década después. El barco que mandó construir el presidente de la Diputación de Toledo, el ‘popular’ Arturo García Tizón, allá por 2014 para navegar por el río Uso, un afluente de la cuenca del Tajo y realizar visitas turísticas al yacimiento islámico de ‘Ciudad de Vascos’ ha podido ser ‘colocado’ tras once subastas desiertas que han mantenido a la embarcación varada en un puerto de Galicia durante todo este tiempo.

La información, que adelantó Toledodiario.es el pasado 2 de febrero, la ha oficializado hoy la Diputación de Toledo. Lo ha comprado la propia empresa que lo fabricó, Astilleros Gondan, por 68.500 euros, una quinta parte de lo que costó y que ascendió a 344.850 euros: un barco monocasco, fabricado en fibra de vidrio, con 14,75 metro de eslora y capacidad para 60 pasajeros.

La empresa Astilleros Gondan ha completado el proceso este miércoles, el día en que se ha producido la venta de forma efectiva. La Diputación Provincial asegura que allá por 2015 cuando el barco estuvo listo, los permisos de navegabilidad eran favorables y dice que se trataba de “valorizar el yacimiento arqueológico y dinamizar la zona, tanto económica como culturalmente”.

La Diputación tilda de “mentiras” las informaciones que apuntan a que no se llegó a poner en marcha por la falta de permisos. En este sentido alude a la ‘Autorización para la instalación de Campos de Boyas’, que delimitan la navegación de la zona y que, según la documentación difundida hoy, “fue emitida por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en mayo de 2014”. El ministro entonces era del PP: Miguel Arias Cañete.

También argumentan para defender la compra de entonces la inversión realizada por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Puso 300.000 euros en la construcción de los embarcaderos desde donde poder acceder al yacimiento. Se situarón en el vecino embalse de Azután.


Embarcadero en el toledano embalse de Azután desde el que se buscaba el acceso al yacimiento Ciudad de Vascos tras un paseo fluvial por el río Huso, un afluente del Tajo en un proyecto auspiciado por el PP en 2014

El PSOE rechazó la idea cuando llegó al Gobierno provincial

En noviembre de 2017, con un gobierno socialista en la Diputación presidido por el alcalde de Escalona Álvaro Gutiérrez, se decidió rechazar el proyecto y poner el barco a la venta. Lo calificó como proyecto “inviable” y “rocambolesco”. Hasta se afirmó que se pondrían “en conocimiento de las autoridades judiciales, todas las irregularidades encontradas”.

Ahora, con la venta del barco formalizada, el equipo de Gobierno, presidido por Concepción Cedillo, ha responsabilizado al gobierno del socialista Álvaro Gutiérrez de haber abandonado el proyecto.

“Como consecuencia de ya no resultar útil el barco para los fines para los que se adquirió, se iniciaron 11 subastas concatenadas desde diciembre de 2017 hasta junio de 2023 que resultaron desiertas”, han apuntado desde la Diputación, afirmando que “esta actuación de subastas encadenadas, la falta de mantenimiento e interés por el bien, y el uso del mismo como arma arrojadiza, produjo el deterioro del bien patrimonial”.

No se descartan impulsar otros proyectos para dinamizar la zona frente, insisten, a “la dejadez de la anterior Corporación”.

En el camino se han quedado, al menos, 276.350 euros públicos, solo contando con el dinero perdido en el fallido barco. A eso hay que sumar los más de 4.000 euros anuales que se han pagado al puerto de Ribadeo, en Lugo, donde ha permanecido hasta ahora.