Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Rufián descarta convertirse en líder de la izquierda estatal y solo planea alianzas territoriales como candidato de ERC

Yolanda Díaz anima a la participación en el acto del portavoz de Esquerra Republicana: «Todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea»; el portavoz republicano defiende una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales

Rufián, sobre su plan para la izquierda: “Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular”

Gabriel Rufián no aspira a convertirse en el líder de los partidos de la izquierda estatal al estilo del papel ejercido en la actualidad por Yolanda Díaz o anteriormente por Pablo Iglesias. El portavoz de ERC, que ha despertado grandes expectativas entre buena parte del electorado progresista tras su anuncio de una ronda de encuentros con representantes de otros proyectos políticos como Más Madrid o EH Bildu, descarta, de hecho, la ruptura y salida de su partido. Y solo se plantea tejer alianzas con otras formaciones “desde el territorio”. Es decir, desde su posición de candidato a las generales en las listas de los republicanos.

El movimiento de Rufián, que también ha generado zozobra entre los distintos aparatos de los partidos de izquierdas (incluido el suyo), aspira a apelar al conjunto de formaciones progresistas a organizarse “de manera diferente” de cara al próximo ciclo electoral y con vistas a frenar el auge de la extrema derecha. “O hablamos entre nosotras y nosotros o nos vamos al carajo. La única buena noticia es que, por unos días, hablamos de lo que vamos a hacer nosotros, y no de Trump o Ayuso”, dijo este miércoles desde la tribuna del Congreso.

Con ese objetivo, y según ha podido confirmar elDiario.es de fuentes directas del equipo del portavoz de Esquerra, el primer reto pasaría por conseguir aunar a todas las fuerzas progresistas y soberanistas o independentistas catalanas a la izquierda del PSC en un “frente común democrático”. Es decir, una lista única de las izquierdas catalanas para las próximas elecciones generales con Rufián al frente. El plan, que de momento no ha encontrado respaldo ni en los Comuns ni en la propia dirección de Esquerra, pasaría porque ese ejemplo de unidad cundiera luego en otros territorios del estado para poder tejer alianzas amplias.

“Yo quiero seguir representando a ERC, y no es una frase hecha. Yo estoy aquí por ERC, por gente que me puso cuando no me conocía nadie. No me estoy vendiendo, no estoy diciendo que quiera liderar nada. Estoy diciendo que no nos pongamos a hacer lo de siempre, que intentemos hacer alguna otra cosa para ilusionar”, dijo este miércoles durante una entrevista en TVE.

En esa misma entrevista, Rufián subrayó que su movimiento no forma parte de ningún paso dirigido a ocupar el liderazgo de espacios estatales, como Izquierda Unida, Sumar o Más Madrid, sino que su foco está en los territorios. “Debe ser un espacio liderado por primera vez por formaciones soberanistas, independentistas, nacionalistas, no desde un despacho de una universidad de Madrid o desde un plató de Madrid. Gente que, humildemente, estos seis años hemos demostrado muchas cosas. ¿Quién ha sido más patriota estos seis años, Aizpurua o Ayuso? La patria es la gente, el otro. A eso es a lo que voy”.

Yolanda Díaz anima a acudir a los dos actos de la izquierda

Pese a todo, las intenciones de Rufián han provocado suspicacias en algunos de los partidos de lo que todavía sigue siendo Sumar en el Gobierno. Tampoco ha ayudado que su tándem para este primer acto sea Emilio Delgado, enfrentado a la dirección de Más Madrid, que amaga con disputar una posible candidatura de primarias para la Comunidad de Madrid.

A pesar de esas reticencias mostradas por la mayoría de las direcciones de los partidos de la izquierda a lo expresado por Rufián, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, se desmarcó este miércoles del discurso general y celebró los movimientos de estos últimos días. 

“Como siempre he dicho desde hace muchísimos años, todo lo que sirva para ensanchar la esperanza, bienvenido sea. Va de movilizar a la gente, no va de otra cosa, no va de hablar de nosotros mismos. Va de la gente. Y todo lo que sume, el acto del 18, el acto del 21, todo lo que ayude, bienvenido sea”, dijo en unas declaraciones a la prensa en los pasillos del Congreso. 

Yolanda Díaz, según recuerdan estos días en su entorno, nunca ha sido en su trayectoria política celosa de las siglas y de las estructuras cerradas de los partidos. Esa mentalidad la llevó a impulsar Alternativa Galega de Esquerda cuando era dirigente de Izquierda Unida. Y por eso tampoco cree que en un momento como el actual haya que hablar de “marcas”, como dijo también en sus declaraciones a la prensa. 

“Se gana un país no desde una esquina, sino desde una propuesta de mayorías. No me gustan las esquinas, lo digo como aviso a navegantes de discusiones muy intensas que hay en la gente progresista. Los proyectos que generan esperanza son los que van dirigidos a mayorías sociales. No ganamos juntando cosas, ganamos emocionando a la gente, construyendo proyectos creíbles, desde la diversidad pero siendo conscientes de que tenemos intereses comunes”, dijo la vicepresidenta este miércoles por la tarde en unas jornadas sobre democracia.

Las palabras de Díaz son en realidad una suerte de ánimo a todos los que componen el espacio político de la izquierda a acudir también a un acto como el que celebrarán Rufián y Delgado en la sala Galileo. Por eso sus declaraciones no sentaron demasiado bien en el seno de algunos de los partidos que componen la alianza en ciernes que están construyendo las formaciones que ahora forman parte de Sumar en el Gobierno. 

“Hay que tener claro lo que está pasando en el país, y hablar de personas, de marcas, de elementos que están fuera de la sociedad española, creo que es un enorme error. No va de eso, va de ganar el país, de entender que la gente necesita esperanza y que les demos fuerzas, razones y poder ayudar a cambiar sus días”, añadió la vicepresidenta. 

La referencia a las “personas” fue una forma de cambiar el eje de la discusión que se ha instalado en el espacio desde que el martes se anunciara el acto del 21 de febrero, que servirá como disparador para la nueva coalición de cara a las generales. Tras las palabras del líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, hablando sobre “actualizar” los liderazgos, la conversación pasó a estar centrada en si la vicepresidenta segunda repetirá como candidata en esta futura alianza. 

Hay quien cree en el espacio de Sumar que la conversación abierta por Rufián no se debe leer en una clave de enfrentamiento o de “telenovela de izquierda” como planteó Maíllo el pasado martes, sino como una ventana de oportunidad para reactivar de diferentes formas al electorado progresista aletargado.