El caso Francisco de Fuentes y la paradoja legal que convierte al maquis en víctima del terrorismo y terrorista a la vez

El caso Francisco de Fuentes y la paradoja legal que convierte al maquis en víctima del terrorismo y terrorista a la vez

El guardia civil muerto en una refriega en 1960 está considerada como la primera víctima del terrorismo en España, en clara incongruencia con la Ley de Memoria Democrática, que considera a los guerrilleros del maquis víctimas de la dictadura franquista: «Si se mezcla todo, perdemos el sentido de la historia»

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Dos leyes de memoria se cruzan entre sí y en donde una aparece indemnizada como víctima del terrorismo, la otra recoge que sus ejecutores fueron parte de la resistencia guerrillera antifranquista, víctimas a su vez del franquismo. Es lo que sucede con el teniente de la Guardia Civil Francisco de Fuentes Fuentes, quien perdió la vida la noche del 3 al 4 de enero de 1960 en una refriega contra el grupo de guerrilleros liderado por Francesc Sabaté i Llopart, conocido como Quico Sabaté. Este último murió asesinado al día siguiente. De Fuentes es la más antigua víctima del terrorismo indemnizada como tal, aunque los especialistas niegan que el maquis se pudiera considerar terrorista.

La primera Ley nacional de Víctimas del Terrorismo se aprobó en España en 1999. “Fue pionera a nivel europeo y hasta entonces no existía nada en cuanto a reconocimiento y reparación de estas víctimas. En aquel momento, decidieron poner la frontera en 1968, ya que en ese año ETA había matado por primera vez”, cuenta Gaizka Fernández, responsable de investigación del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo en Vitoria.

No fue hasta 2010 cuando se creyó de manera errónea que ETA también había matado a la niña de 20 meses Begoña Urroz, cuando en realidad su muerte la perpetró el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación. “Ahí se vio el agravio comparativo entre unas víctimas y otras, así que la nueva ley de 2011 ensanchó la frontera hasta 1960 y se garantizaron más ayudas sociales e indemnizatorias para las víctimas”, explica el historiador. Fue en ese entonces cuando algunas víctimas de los maquis, entre las que se encontraba la de De Fuentes, pidieron su indemnización y reconocimiento como víctima del terrorismo. “La ley no había sido pensada para ellos, pero tal y como estaba redactada también cabía esta interpretación”, apuntilla Fernández.

La incongruencia llegó a finales de 2022 con la aprobación de la Ley de Memoria Democrática. Su tercer artículo, que versa sobre las víctimas, recoge que se pueden considerar como tal a aquellas “personas que participaron en la guerrilla antifranquista, así como quienes les prestaron apoyo activo como colaboradores, en defensa de la República o por su resistencia al régimen franquista en pro de la recuperación de la democracia”, lo que también les da derecho a cierta reparación.

Fernández resalta que, por mucho que el teniente de la Guardia Civil haya sido considerado víctima del terrorismo, no conoce homenaje o reconocimiento público que le haya recordado como tal. “Una cosa es lo que diga la Administración, que no piensa como un historiador, y otra lo que la sociedad entiende como víctima del terrorismo. Lo justo sería decir que De Fuentes fue víctima de la violencia política del momento por parte del maquis, al igual que habría que decir que Sabaté fue víctima de la violencia policial de la dictadura franquista, pero tampoco víctima del terrorismo”, sostiene el especialista.

El franquismo no considera terrorista al maquis

De todas formas, la familia De Fuentes terminó siendo reconocida como víctima del terrorismo y accedió a todas las prebendas recogidas en la ley. Sin embargo, el también historiador Arnáu Fernández defiende que en ningún caso el maquis podría ser considerado terrorismo. Autor de Hasta su total exterminio. La guerra antipartisana en España, 1936-1952 (Galaxia Gutemberg, 2024), considera que “no se trata de una cuestión de interpretación actual política o cultural, sino que el propio régimen franquista nunca consideró al maquis como terrorista”.

Arnáu es bisnieto de Manuel Sesé, un enlace del maquis en Huesca que en enero de 1948 murió asesinado de un disparo en la cabeza por parte de la Guardia Civil tras hallar en un corral varias metralletas que guardaba para los guerrilleros. Tras estudiar miles de documentos sobre el maquis, no ha encontrado ni una sola referencia a su consideración como terroristas. “Hablaban de actos de bandidaje o bandolerismo dentro de ese lenguaje absolutamente propagandístico de la dictadura mediante el que intentaban quitar toda la carga política a las acciones del maquis”, expresa.

Este profesor de la Universidad de Granada destaca que el caso de De Fuentes es una “grave incongruencia” ocurrida durante el periodo democrático, en el que una víctima del maquis es considerada víctima del terrorismo en 1960 cuando ni siquiera el propio franquismo consideraba al maquis como terrorista.

Entre las víctimas falsas y las víctimas negadas

La misma opinión asume Consuelo Ordóñez, presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), quien se muestra sumamente enfadada por esta cronología. “No hay peor ataque a las víctimas del terrorismo que el reconocimiento de falsas víctimas del terrorismo”, se queja. La hermana de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995, menciona una posible “prevaricación” por parte del funcionario que aceptó que De Fuentes pudiera ser considerado víctima del terrorismo. “Es una vergüenza que en este país todavía no exista una lista oficial de víctimas, tan solo aquellas indemnizadas por la Administración”, se queja.

Desde su punto de vista, se debe a una “grave irresponsabilidad” por parte de los gobernantes, ya que ese listado de indemnizados no se correlaciona con las verdaderas víctimas del terrorismo. Más allá del caso paradójico de De Fuentes, la presidenta de Covite denuncia que ni José Antonio Lasa ni José Ignacio Zabala son considerados víctimas del terrorismo, cuando a ellos “sí que los mató una organización llamada el GAL verde”, en referencia a los Grupos Antiterroristas de Liberación integrados por agentes de la Guardia Civil. “Que me expliquen por qué las familias de Lasa y Zabala no pueden ser reconocidas como víctimas del terrorismo”, exige Ordóñez.

Ella se enteró de la incongruencia entre el maquis y Fuentes tras escuchar la última temporada del podcast ‘De eso no se habla’, dirigido por Isabel Cadenas Cañón, titulado ‘Se llamaba como yo’ y dedicado a la historia de la niña Begoña Urroz. “Lo escuché y me empezó a hervir la sangre. He visto tanta miseria alrededor de las víctimas que me enfada que nadie vaya a meter mano en ello porque somos intocables, también las víctimas falsas”, comenta antes de exclamar que son muchos los “supuestos heridos” que han podido acceder a las compensaciones como víctimas del terrorismo cuando en realidad no lo son. En este sentido, califica estos hechos como de “corrupción administrativa e institucional que hay que destacar una y otra vez”.

La solución, en manos de los legisladores

Fernández, el investigador del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, cree que la Ley de Víctimas del Terrorismo y la de Memoria Democrática nacieron con una finalidad muy concreta que “cumplen al completo” excepto en casos extremos como el del maquis con De Fuentes. “Es labor de los académicos, los periodistas y los divulgadores llamar cada cosa por su nombre. Si se mezcla todo, el pasado se desvirtúa y perdemos el sentido de la historia. Es importante alejarnos también de su uso partidista y simplificado”, arguye.

Este historiador dilucida que poco se puede hacer desde el terreno administrativo para corregir la incongruencia entre el maquis y el teniente de la Guardia Civil De Fuentes. “Si movemos las fechas, siempre habrá casos extremos de un lado o de otro, pero son una ínfima minoría”, añade.

Arnáu, sin embargo, precisa que la única posible solución está en manos de los legisladores. “Para evitar situaciones un tanto surrealistas como esta, la solución debe venir por parte del aparato legislativo. Estoy seguro de que la inmensa mayoría de la gente se echará las manos a la cabeza al saber que una ley equipara a las víctimas de ETA, por ejemplo, con las del maquis como si ambas fueran víctimas del terrorismo”, profundiza.