
Y Margarita Robles mandó parar
La ministra aplicó en el Senado una táctica infalible heredada de los tiempos en los que dictaba sentencias. Consiste en abrumar (y hasta aburrir) a la concurrencia con datos, fechas y cifras y desmontar punto por punto el relato del PP
El PP rechaza comisiones de investigación sobre los incendios en todas las comunidades afectadas
A la ministra de Defensa le van las metáforas militares, por eso nadie se extrañó cuando Pedro Sánchez compartió sin querer con todos los españoles aquello de que duerme con el uniforme. Es una mujer rigurosa y de orden, a la que la palabra España no se le cae de la boca y que no escatima elogios a las Fuerzas Armadas, “mis Fuerzas Armadas”, dijo en su comparecencia ante el Senado. Por eso a veces parece de derechas y la derecha olvida que con ella pinchan en hueso. Como recordó en su comparecencia, dedica todo su tiempo a trabajar y apenas reserva tiempo para su vida personal. Es difícil usar con ella la acusación populista de que estaba de vacaciones cuando España ardía porque casi nunca está de vacaciones, arda o no arda España.
Durante los siete años que lleva al frente del Ministerio de Defensa, se ha recorrido casi todas las unidades de las Fuerzas Armadas, que conoce de primera mano, y se ha interesado y se interesa por las condiciones de vida de los soldados. Y los militares le devuelven la lealtad. Por eso era una apuesta arriesgadísima intentar meterla en un brete convocándola al Senado, pero el PP está terminando agosto como pollo sin cabeza y no deja reposar bien las ideas antes de lanzarlas, como demuestra su Plan de 50 medidas para luchar contra los incendios.
Margarita Robles aplicó en el Senado una táctica infalible heredada de los tiempos en los que dictaba sentencias. Consiste en abrumar (y hasta aburrir) a la concurrencia con datos, fechas y cifras y desmontar punto por punto el relato del PP para llegar a una conclusión inapelable: el gobierno y especialmente el ejército han hecho su trabajo. El repaso de la ministra no ha sentado bien en el PP, porque todo el mundo es consciente de cuándo pierde una pelea y porque Robles resulta casi tan inatacable como una fortaleza medieval. Miguel Tellado, recién aterrizado de sus vacaciones (ha estado extrañamente desaparecido durante la crisis) la ha acusado de insultar al primer partido de España. El PP olvida que no gobierna excepto en los sitios en los que sí gobierna en una fascinante paradoja por la que Alberto Núñez Feijóo parece el presidente del Gobierno y Alfonso Fernández Mañueco no parece el presidente de la Junta de Castilla y León.
Los populares llevan años resolviendo los problemas desalojándolos de la primera persona del plural hacia la segunda o a la tercera si hace falta. “Nosotros” solo sirve para los momentos felices, si hay crisis se usa el “vosotros” o el “ellos” y a otra cosa. Por eso les descoloca tanto Margarita Robles, que siempre usa la primera persona y mete a todos los españoles en el mismo saco, en el de España. Feijóo, sin embargo, tiene que cargar con la naturaleza anómala que ha tenido siempre la relación del presidente del PP con su partido en los territorios, que es la misma que la de un emperador con las colonias. Y en colonias se hace lo que se manda desde la corte. Es algo que produce estupor en quien se ha arrogado la España real, de provincias y pueblos, de agricultores y ganaderos, frente al centralismo de la capital: al final las decisiones las toma Feijóo y pone a todos los directores de sucursal a enviar mails a las 11 de la noche.
De esto habló Margarita Robles cuando manifestó su sorpresa ante la “ingente demanda de material” que reclamaron las comunidades un 15 de agosto con nocturnidad y alevosía. Reclamaciones innecesarias en muchos casos, como demuestra que el día 18 se pidieran 20 helicópteros de transporte de personal y el día 22 aún no se hubiera realizado transporte alguno. O que se solicitaran 15 centros de mando, de los que solo dos se han activado. O que se pidieran cocinas de campaña para 200 personas que solo han servido cenas a 20 vecinos y dos turistas. “De los dos turistas no tengo más datos”, dijo Margarita Robles, para terminar de dejar en evidencia al PP.
Es indispensable zanjar la bronca sobre los incendios, pero también lo es dejar claro, como dejó la ministra de Defensa en el Senado, que la manipulación de la labor del Ejército o del sufrimiento de los ciudadanos ni siquiera va a beneficiar políticamente a quienes la promueven. Esperemos que sirva de algo en el futuro, porque es una cuestión de supervivencia.