Aparecen decenas de restos humanos del siglo XIX en las obras de un polémico aparcamiento en Chamberí

Aparecen decenas de restos humanos del siglo XIX en las obras de un polémico aparcamiento en Chamberí

Los cadáveres, cuyo origen se está investigando y que inicialmente se atribuyen a una fosa común, han sido descubiertos en el número 8 de la calle Arapiles, en el entorno del antiguo Cementerio General del Norte

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Una fosa con numerosos restos humanos ha salido a la luz este verano en pleno corazón de Chamberí. A escasos metros de la glorieta de Quevedo y junto a un edificio de El Corte Inglés, las obras de un futuro aparcamiento subterráneo se han topado con varios esqueletos completos tumbados, en lo que inicialmente los arqueólogos han identificado como una fosa común abierta en el siglo XIX.

El hallazgo se ha producido en la calle Arapiles, en un entorno donde ya habían aparecido huesos humanos en el pasado. El origen de los cadáveres había sido siempre hasta ahora el desmantelado Cementerio General del Norte que el rey Carlos IV ordenó construir en esta parte de Madrid, cuando todavía era un arrabal fuera de las murallas y apenas presentaba edificaciones.

Las fotos de la excavación, que varios vecinos de la zona han hecho llegar a Somos Chamberí, dejan ver numerosos cuerpos dispuestos en lo que parece ser un enterramiento. Lo confirman a este periódico fuentes de la Comunidad de Madrid, que lanza una datación provisional: “Estos restos óseos exhumados pertenecen al siglo XIX”, indican desde el área de Cultura del Gobierno regional, encargada de velar por el patrimonio hallado bajo el suelo madrileño. La cronología por el momento la da el citado cementerio, que estuvo operativo entre los años 1809 y 1884, pero está pendiente de confirmación, a falta de análisis más profundos que llegarán cuando se complete la exhumación.

Los arqueólogos siguen trabajando estos días en las sucesivas capas del yacimiento, mientras desde la Comunidad indican que los esqueletos pudieron formar parte de una fosa común u osario, normalmente presentes en los cementerios para su desahogo y limpieza. Además, como único material arqueológico asociado se han encontrado lo que parecen ser tres monedas, que aparecieron unidas y que hasta su próxima restauración no se podrán identificar.


Vista del solar de Arapiles en el que han aparecido los esqueletos

El antiguo cementerio del Norte, también llamado General del Norte o de la Puerta de Fuencarral fue diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva. Sus obras se interrumpieron durante la invasión francesa y finalizaron en 1809. Un estudio histórico y cartográfico presentado por la empresa que ejecuta las obras del aparcamiento ya advertía la posibilidad de encontrar restos cuando comenzaran los movimientos de tierras para excavar el parking. De hecho, la Dirección General de Patrimonio Cultural había prescrito y autorizado la intervención al encontrarse en una zona de interés arqueológico por la presencia del citado

El cementerio del Norte tenía sus límites en lo que hoy es la calle de Magallanes, con puerta a la calle de Arapiles, calle de Fernando el Católico, Plaza del Conde del Valle Suchil y Rodríguez San Pedro. Pero después fue ampliado dos veces, la segunda ocasión debido a una epidemia de cólera en 1834. En el año 1837 era enterrado allí Mariano José de Larra, aunque su cadáver fue después trasladado. Y en el año 1869 abrió una sección civil. Pero la expansión de la ciudad y las necesidades de mayor espacio para los fallecidos que acumulaba hicieron que el cementerio quedara pequeño, pese a que fue el primero que empleó en Madrid un sistema de nichos para aprovechar mejor el espacio. Es cuando surgen en la capital las sacramentales, de las que llegaron a abrir diez, tres de ellas en el distrito donde se efectúa la excavación.

“La zona que ocupa el actual barrio de Chamberí ha sido un lugar de arraigada tradición funeraria”, explica el citado estudio arqueológico del proyecto al que ha tenido acceso ese periódico, que cita la existencia de cuatro necrópolis en la zona en tiempos recientes, además una importante funeraria en la calle Galileo y antecedentes más remotos de otros enterramientos. Los cementerios históricos de Chamberí se completarían hasta 1853 con distintos enterramientos colectivos, entre los que destaca en 1831 la apertura del de San Ginés y San Luis, próximo al cementerio General del Norte, en el mismo camino de Aceiteros (o callejón de los cementerios). Todo este ambiente fúnebre será descrito por el genial Pío Baroja en la novela Aurora Roja, con unos protagonistas que residen en el entorno de la calle Magallanes.


Mapa del proyecto de ensanche de Madrid (1857) sobre el que se señala la ubicación del Cementerio General del Norte, en la zona de la calle Arapiles

Ya en el siglo XX se produce el desmantelamiento del cementerio General del Norte y del de San Luis y los restos óseos del cementerio del Norte fueron trasladados principalmente al Cementerio de La Almudena. Pero aunque la clausura definitiva se produjo en 1884, la demolición y traslado de restos no se completó hasta el año 1942. En cuanto a los terrenos que ocupaba el Cementerio General del Norte, el Obispado de Madrid-Alcalá vendió esta finca y la Estación General de Tranvías pasó a ocupar el lugar de los muertos.

“La zona es muy rica en este tipo de hallazgos”, explica el arqueólogo Juan Gómez Hernández, autor del estudio previo a la construcción del aparcamiento a través de la empresa Arqueoestrato. En conversación telefónica con Somos Chamberí, indica que actualmente es otra empresa la que lleva las excavaciones allí pero que hace años también participó en una obra cercana, en la que aparecieron cientos de cadáveres. Se refiere a los 650 cuerpos que en el año 1994 fueron descubiertos en una galería, una fosa dispuesta en forma de cruz, mientras se construía el cercano aparcamiento municipal de Conde de Suchil.

Cuando sucede un hallazgo de este tipo, explica Gómez Hernández, se paraliza la zona de la obra donde se ha producido el hallazgo para balizar el entorno y comunicar la aparición a la Comunidad de Madrid. En casos como este de Arapiles, donde hay muchas posibilidades de tropezarse con restos históricos, las obras siempre cuentan con un arqueólogo pendiente de la evolución de los trabajos por si aparecen restos. Una vez excavados y analizados, los restos son enviados a los almacenes del centro Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, situado en Alcalá de Henares, donde se analizan y se decide su futuro.


Patio de los pobres en el Cementerio General del Norte

En la obra de la calle Arapiles las labores arqueológicas avanzan y después de la retirada de la mayoría de cadáveres encontrados en una primera capa, los trabajos se centran en desenterrar los huesos situados en zonas inferiores, donde están apareciendo más huesos.

Este periódico ha contactado con la promotora responsable del proyecto -Arapiles Park- y con la encargada actualmente de las excavaciones, Arquex, para preguntar sobre los detalles de los trabajos y la relevancia de lo hasta ahora encontrado. Ninguna de estas empresas ha querido responder de momento a las preguntas de Somos Chamberí, tal vez por la polémica que rodea a esta construcción desde hace un año, cuando comenzaron allí los trabajos previos.


Un arqueólogo trabaja en la zona de los hallazgos el pasado jueves, con la mayoría de huesos ya retirados

Las obras del aparcamiento privado donde se han producido los hallazgos están resultando difíciles, debido a que se inició con 15 talas de árboles efectuadas sin permiso por la promotora y que llegaron a paralizar los trabajos después de una denuncia de la comunidad de propietarios cercana. Los vecinos creen además que el aparcamiento es innecesario, debido a que prevé abrir 130 plazas subterráneas al lado del citado parking de Valle de Suchil, que cuenta con otros 1.200 estacionamientos. Y que puede dañar los cimientos de su edificio, de cuyos balcones han colgado pancartas contra las obras donde ahora se han descubierto restos humanos de hace más de un siglo.