Hasta 40 marcas de moda abandonan el edificio de París donde ha abierto la primera tienda de Shein
Desde el pasado 5 de noviembre, la plataforma china tiene un escaparate de 1.200 metros cuadrados en la sexta planta del edificio. Una petición registrada en la Asamblea Nacional que lleva recogidas más de 110.000 firmas solicita la prohibición de tiendas físicas de Shein en territorio francés
Francia renuncia a cerrar Shein tras la retirada de las muñecas para pederastas, pero la mantiene en estricta vigilancia
Los emblemáticos grandes almacenes BHV de París han hecho una apuesta comercial muy arriesgada: abrir la primera tienda física de la marca de moda ultrarrápida Shein en el mundo. Desde el pasado 5 de noviembre, la plataforma china tiene un escaparate de 1.200 metros cuadrados en la sexta planta del edificio situado frente al Ayuntamiento de la capital francesa gracias al empresario de 34 años Frédéric Merlin, que dirige desde 2023 la Société des Grands Magasins (SGM), dueña de BHV.
Obviando la competencia desleal, el desprecio a las normas ambientales o las condiciones laborales indignas de los trabajadores de Shein, el empresario Merlin argumenta que la presencia del gigante asiático atraerá a un público más joven y que eso podría beneficiar igualmente al resto de las marcas presentes en estos míticos grandes almacenes. Pero la realidad es que hay un goteo de deserciones de firmas francesas que se sienten incómodas conviviendo con Shein y al menos unas 40 ya han comunicado que dejan la calle Rivoli.
“Es un comienzo desastroso. Quisieron hacer creer que iban a crear una marca ‘premium’, que los productos iban a ser fabricados en Turquía y transportados en tren. Sin embargo, la calidad es muy decepcionante: sigue habiendo plástico por todas partes. Y los clientes se sienten decepcionados también porque el precio es mucho más alto que en la web”, explica el presidente de la federación francesa de pret à porter femenino, Yann Rivoallan, muy crítico con la decisión empresarial de Merlin.
A su juicio, no hay nada que justifique “asociarse a una marca que tiene tantos trapos sucios simplemente para ganar dinero o para intentar salvar lo que no se ha conseguido por otros medios”. Presente desde 1856 en el centro de París, los grandes almacenes BHV atraviesan dificultades financieras, según numerosos proveedores.
“Se trata de una profunda incompetencia o de una falta de moralidad absoluta”, agrega Rivoallan, recordando el reciente escándalo de la venta online de muñecas sexuales con aspecto de niñas y de armas de la categoría A, productos ilícitos que Shein retiró de la plataforma para librarse de ser suspendida en Francia.
El éxodo de grandes marcas francesas no ha sido el único efecto del desembarco de Shein en París. Otro mítico grupo comercial francés, Galeries Lafayette, rompió su acuerdo de colaboración con el dueño de BHV al considerar “incompatible con sus valores” la entrada de la plataforma china. La consecuencia es que, en siete ciudades francesas –Angers, Dijon, Grenoble, Limoges, Orléans, Le Mans y Reims– que también acogerán una tienda Shein, el nombre de Galeries Lafayette se sustituirá por el de BHV.
Más de 110.000 firmas piden la prohibición de tiendas Shein
Además de las críticas del Gobierno, del Ayuntamiento de París o de las federaciones profesionales del sector textil, una petición registrada en la Asamblea Nacional que lleva recogidas más de 110.000 firmas solicita la prohibición de tiendas físicas de Shein en territorio francés. “La implantación de Shein en Francia no es una simple decisión comercial. Es el intento de legitimar un sistema predador contrario a nuestras leyes, a nuestros compromisos climáticos y a la dignidad laboral”, sostiene el texto.
Para evitar que el modelo productivo de Shein prolifere y reducir el gran impacto ambiental de la industria textil, Francia quiere sacar adelante una ley que contempla un sistema de penalizaciones para los productos muy contaminantes y una bonificación para los que respetan los retos ecológicos. El texto ha tropezado con las objeciones de la Comisión Europea, que, aunque aplaude su ambición, advierte de que algunas resoluciones contravienen el derecho europeo, entre ellas la prohibición total de la publicidad de este tipo de empresas. Una comisión mixta de diputados y senadores deberá revisar el texto para lograr la conformidad de Bruselas.
¿Realmente necesito comprar cinco camisetas en Shein? ¿No sería mejor comprar una fabricada en Europa conforme a las normas?
“No desesperamos, porque defendemos que el medio ambiente es una razón de peso para establecer excepciones a la libertad de emprender”, subraya Anne-Cécile Violland, diputada de Horizons en la Asamblea Nacional y promotora del proyecto legislativo, que también pretende apoyar a las compañías europeas. Violland pone el ejemplo de pequeñas empresas francesas que no pueden asumir el coste de producir en Francia y lo hacen en Portugal respetando una carta ambiental.
Sintiéndose aludida por la futura ley francesa, Shein publicitó el eslogan ‘La moda es un derecho, no un privilegio’. Una campaña que Violland juzga “vergonzosa”. “Efectivamente, la moda no debe ser un privilegio y entiendo que quien llega mal a fin de mes no tenga mucho dinero para ropa, pero Shein no es ni mucho menos la respuesta, porque no es sostenible y porque sabemos que hay personas que gastan cientos de euros cada semana en su web. Y hay empresas que respetan el medio ambiente y ofrecen productos a precios razonables. Además, ¿realmente necesito comprar cinco camisetas en Shein? ¿No sería mejor comprar una fabricada en Europa conforme a las normas?”, se pregunta.
Un modelo de producción hecho por algoritmos
Para el sociólogo Gilles Guiheux, coautor de Quand la Chine parle, (Les Belles Lettres, 2025), Shein es la última encarnación de una transformación del capitalismo en virtud de la cual las personas que crean valor no son las que producen sino las empresas que controlan la cadena logística. “Shein no es una empresa de ropa, es una empresa cuyos algoritmos son capaces de diseñar ropa. Su fuerza está en el control de la cadena entre el cliente y el productor y en el dominio de la logística, que hace que el producto se fabrique en muy poco tiempo”.
También tiene un modelo de producción diferente al de otras grandes empresas con miles de asalariados. “Trabaja con estructuras muy pequeñas de entre 10 y 20 empleados en jerarquías de subcontratación, lo que significa que, si una no puede realizar el pedido, hay otro subcontratista que lo hará con extrema rapidez”, explica.
Como los trabajadores cobran por pieza fabricada, las jornadas laborales son extremadamente largas, no suelen tener contrato laboral formal y las condiciones de seguridad son deficientes, poniendo en riesgo su salud.
“Este modelo de pequeños talleres ya existía en China para el mercado local de bajo coste y para la exportación a países en desarrollo, pero Shein lo ha llevado al extremo gracias a la eficiencia de la digitalización”, agrega Guiheux.
El experto subraya que las empresas chinas que son subcontratistas de Zara, H&M o de otras marcas están sujetas a inspecciones para garantizar las condiciones de producción, la seguridad en el trabajo o el nivel salarial. Pero este no es el caso de Shein.