Manual del PP para rendirse ante la extrema derecha
‘Política para supervivientes’ es una carta semanal de Iñigo Sáenz de Ugarte exclusiva para socios y socias de elDiario.es con historias sobre política nacional. Si tú también lo quieres leer y recibir cada domingo en tu buzón, hazte socio, hazte socia de elDiario.es
El Partido Popular tiene un serio problema con Vox y ha decidido agrandarlo en la Comunidad Valenciana. También es cierto que su problema con Carlos Mazón era de dimensiones considerables, pero el resultado ha sido rendirse a las exigencias de la extrema derecha y también a su lenguaje. Para obtener el apoyo de Vox, el futuro presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca, se rindió por completo y ofreció un discurso con todo lo que le pedía ese partido. Fue una rendición sin condiciones. Tuvo que pagar “un peaje altísimo a Vox, aliado temporal, pero rival sistémico”, como destacó Sergi Pitarch en su crónica del debate de investidura.
“Basta ya de buenismo”, dijo Pérez Llorca en su discurso. Siempre acaban diciendo lo mismo. No hay que ser buena persona. Es mejor ser un miserable. Pero luego se puso el disfraz. Lanzaba sus propuestas “sin complejos”, porque todas ellas estaban cargadas de “sentido común”. Cuando oigas a un político hablar de sentido común, échate a temblar. Ten por seguro que te va a empitonar por detrás.
¿Cambio climático? El Pacto Verde Europeo es “la mayor amenaza a la que se enfrentan nuestros agricultores”. ¿Inmigración? Hay que oponerse a que vengan “personas que pretenden mantener prácticas que chocan frontalmente con nuestros valores”. ¿La Acadèmia Valenciana de la Llengua? “Hay cosas que no me gustan de la AVL”, dijo, como que “haga difusión de la lengua”. Dónde se ha visto eso de que una academia de la lengua promueva el uso de ese idioma, en vez de fomentar el fútbol o los toros.
El portavoz de Vox en las Corts quedó encantado con el discurso de Pérez Llorca. Resaltó que había adelantado “muchas de nuestras exigencias en las negociaciones previas” y que había reconocido “que Vox tenía razón”. No es extraño que le dieran su apoyo en la votación de investidura.
El nuevo presidente prometió que trabajará “para que los menores migrantes vuelvan con sus familias” y reclamó que Frontex desarrolle por completo su trabajo “para luchar contra las mafias”. El Gobierno valenciano no tiene competencias sobre ninguno de esos dos asuntos. Pero sirve para alimentar el discurso xenófobo contra la inmigración al que el PP ya no le hace ascos.
No se puede decir que sea una sorpresa su postura negacionista sobre el cambio climático. En la sesión de control del miércoles, la vicepresidenta Sara Aagesen comunicó que había recibido una carta de la consellera valenciana de Industria. Entre sus exigencias, se encuentra esta frase que transcribo: “Garantizar que la política energética nacional quede exenta de toda imposición climática por parte de organismos supranacionales”. Sólo se puede referir a la Unión Europea. Esto ya es lo último. El PP asume el discurso euroescéptico de la extrema derecha en toda Europa.
Cuando Vox abandonó los gobiernos autonómicos que mantenía con el PP, la prensa de derecha coincidió en que el partido de Santiago Abascal había perdido el rumbo. Resultó ser un acierto para los intereses de Vox. En vez de mantener a altos cargos mediocres en puestos de gobierno, volvió a la oposición a refugiarse en lo único que le interesa: el discurso contra la inmigración. Y se sentó a esperar. Así, sin hacer nada más que repetir los eslóganes de siempre, comenzó a crecer en las encuestas.
El PP no sabe qué hacer ante esta situación y, por lo visto en Valencia, no puede evitar continuar alimentando a la extrema derecha. Cuando Feijóo alienta el miedo a la inmigración al relacionarla con la delincuencia, sólo está convenciendo a los votantes de Vox de que tienen razón. Según los sondeos, ya ha cedido más de un millón de votos a ese partido y la tendencia no tiene visos de frenarse. Ahora da la risa recordar que Feijóo alardeaba hace unos meses de que pretendía gobernar en solitario después de unas futuras elecciones.
La encuesta del CIS sobre las elecciones de Extremadura en diciembre lo confirma. María Guardiola convocó nuevos comicios para acercarse a la mayoría absoluta. El sondeo prevé que no lo conseguirá y que el PP repetirá con el mismo porcentaje, 38%. Vox doblará el suyo hasta el 17%, aunque sólo le serviría para pasar de diez a doce escaños.
La gran novedad es que el PSOE perderá ocho puntos. No cabe duda de que es una gran idea presentar como candidato a la presidencia a un político que se sentará en el banquillo de los acusados en el juicio del hermano de Pedro Sánchez. Parece que los votantes agradecen esa innovación en una región que fue uno de los grandes baluartes electorales de los socialistas.
Ábalos tira de la manta, pero es un poco corta
Ábalos entra en el Tribunal Supremo horas antes de su ingreso en prisión.
El PSOE no ha tardado mucho en bajarse de la moto en la idea de que ‘nosotros no tenemos ningún temor a lo que pueda decir José Luis Ábalos’. Es cierto que en privado no estaban tan tranquilos. “No nos sentimos chantajeados. No tenemos nada que temer ni que esconder”, decían el jueves fuentes del Gobierno. Esa era la versión oficial. Después de la entrevista de Ábalos en El Mundo en dos entregas, no lo ven igual.
Ya no hay dudas de que Ábalos pretende vengarse porque el Gobierno no se inventó algo, lo que fuera, para impedir que ingresara en prisión. Koldo García dio una entrevista a OK Diario que incluía una entrañable escena en vídeo en la que contaba lo que llevaba en la mochila para cuando lo encerraran en Soto del Real. Estas cosas no se suelen hacer gratis. Ábalos no está para imitar el neorrealismo italiano. En la conversación con El Mundo, acusa a Begoña Gómez de haber intervenido en el rescate de Air Europa. Sin pruebas. Para obtener un buen titular, no las necesitas. Con las insinuaciones, te vale. De lo que sí hay pruebas es de los regalos que recibió y de su presunta intervención en una compra de mascarillas y por ellas la Fiscalía Anticorrupción pide para él 24 años de prisión.
Sin posibilidad de esconderse, María Jesús Montero acusó a Ábalos de mentir al acusar a inocentes con la intención de beneficiarse. “Este partido jamás se va a dejar chantajear por nadie. Y eso lo sabe Ábalos”, dijo el viernes.
¿Qué es lo peor para el Gobierno? Esa entrevista no será el último mensaje que envíe Ábalos. No es que le vaya a servir de mucho a estas alturas.
Libros
Franco Delle Donne, colaborador de elDiario.es, es un investigador del avance de la ultraderecha en Europa. Acaba de publicar en la Editorial Península el libro ‘Epidemia ultra’ para explicar las claves de la evolución de la oleada reaccionaria desde 1945 y de cómo está teniendo éxito en varios países en los últimos años. Aquí publicamos un extracto del libro:
“Es difícil encontrar un Estado sin al menos una fuerza política relevante que enarbole la desigualdad como bandera, que defienda la exclusión como forma de preservar la identidad nacional y que promueva la persecución o la expulsión de quienes piensan, sienten o se perciben de forma distinta. La epidemia ultra se ha propagado y hoy es una realidad palpable. Desde comienzos del siglo XXI, hemos sido testigos de la propagación de aquel germen y de su progresiva transformación en epidemia. El caso alemán demuestra que nadie es inmune”.
Aprovecho que entrevistamos a Giuliano da Empoli para recomendar su novela de hace unos años. ‘El mago del Kremlin’, que refleja muy bien a Putin y el círculo de poder que le rodea. Da Empoli es un antiguo asesor político reciclado a consultor y gurú que sorprende con algunas reflexiones muy oportunas. Ahora publica ‘La hora de los depredadores’, un ensayo donde describe cómo el orden global se ha convertido en un juego donde gana el más fuerte. En parte, siempre ha sido así en la historia, pero los nuevos autoritarismos del presente, casi todos en la extrema derecha, están comprobando que la democracia liberal no es tan sólida como la gente creía. Lo cuenta en la entrevista:
“En un entorno caótico gana el actor que se mueve con mayor decisión, de la manera más agresiva, más sorprendente, el que impone su propia realidad. Es el contexto que en el libro intento comparar con el comienzo del siglo XVI en Italia, en el que escribe Maquiavelo”.
El caos era el escenario donde antes prosperaban los insurgentes, los revolucionarios y los terroristas. Ahora, son algunos gobiernos y las grandes multinacionales tecnológicas los que lo fomentan y lo hacen porque les beneficia política y económicamente.