El placer de disparar a una mujer en la cabeza con impunidad

El placer de disparar a una mujer en la cabeza con impunidad

El nuevo orden mundial establece como aceptable y legal dispararle un tiro en la cabeza a una mujer sentada en un coche lleno de peluches solo porque no acepta la brutalidad como imposición. La violencia como método de acción política es una nueva realidad en las sociedades democráticas occidentales

Las últimas palabras de Renée Nicole Good al agente del ICE que la asesinó: “Está bien, no estoy enfadada contigo”

Un nuevo vídeo sobre la ejecución sumaria de Renée Nicole Good en Minnesota por el agente del ICE deja claro uno de los elementos centrales del nuevo fascismo. El masculinismo acomplejado ante la actuación calmada y en libertad de cualquier mujer que no se pliegue ante la autoridad de manera sumisa. “Está bien, no estoy enfadada contigo”, esas son las últimas palabras que la mujer pronunció a su asesino antes de que le diera un disparo en la cabeza. La contraposición de un comentario de concordia, de paz, contra una acción violenta brutal es la evidencia perfecta de que estamos ante la conformación del fascismo de nuestro tiempo en el que quienes ostentan la fuerza la ejercen con mayor crueldad contra quienes representan todo lo contrario a la brutalidad, la muerte y la tortura. 

JD Vance ha garantizado esa impunidad a las patrullas del ICE. Les ha mandado un mensaje claro, podéis ejecutar a mujeres de un tiro en la cabeza. Podéis experimentar ese placer despojado por la corrección política y el mundo woke que durante años os pertenecía. Proteger al agente del ICE de su ejecución sumaria es proteger el derecho de todo hombre a ejercer la violencia contra cualquier mujer que se crea que puede ejercer sus derechos en libertad. 

El nuevo orden mundial establece como aceptable y legal dispararle un tiro en la cabeza a una mujer sentada en un coche lleno de peluches solo porque no acepta la brutalidad como imposición. La violencia como método de acción política es una nueva realidad en las sociedades democráticas occidentales. Algo que se veía hace unos años en las sociedades sin cultura de respeto a la diversidad ideológica y con una carencia civilizatoria de respeto a los derechos humanos se está generalizando como proposición válida para llevar a cabo sus ideas en los estados liberales.  

La normalización del uso de la violencia contra quienes exponen de manera pacífica sus planteamientos ya está llegando a nuestro país con una virulencia que no se había visto en mucho tiempo. Esta semana me han amenazado con apuñalarme por la espalda al salir a la calle por expresar que quienes defienden una intervención militar en un país para sacar a un gobierno democrático como el español del poder son unos fascistas. La espada frente a la pluma. 

Los planteamientos de hegemonía machista basada en la socialización tóxica masculina que la extrema derecha ha legitimado son la clave de bóveda del momento reaccionario. Analizar desde la perspectiva masculinista el proceso de radicalización ultra de nuestro tiempo sirve para todos esos procesos enraizados en el fenómeno global que se dan de manera particular. La ejecución de esa madre de tres niños rodeada de peluches que intenta calmar a un agente violento y acaba con un tiro en la cabeza y los sesos en el airbag son un fractal de todo lo que está ocurriendo en el mundo.  

Antonio Gramsci decía en un contexto histórico diferente que el viejo mundo se muere y el nuevo está por llegar, y en ese claroscuro surgen los monstruos. Ese surgimiento del fascismo clásico que el comunista italiano anticipó puede servir para comprender el nuevo fascismo en nuestro tiempo. La degeneración y decadencia del imperialismo americano está generando un nuevo fascismo que sostenga el tiempo nostálgico en el que eran los únicos que mandaban en el mundo. No hay nada más peligroso que el masculinismo acomplejado creyendo que se le debe algo y Donald Trump representa en un solo hombre los dos grandes complejos que engrasan la construcción de un fascismo violento destructor: el imperialismo en crisis y la disfunción eréctil.