La Administración Trump redobla su presión contra el presidente de la Reserva Federal y le abre una investigación penal

La Administración Trump redobla su presión contra el presidente de la Reserva Federal y le abre una investigación penal

«La amenaza de cargos penales es una consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá a la ciudadanía, en lugar de seguir las preferencias del presidente», dice Jerome Powell, presidente de la Fed

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha informado este domingo de que el Departamento de Justicia ha abierto una investigación federal contra el banco central y lo ha amenazado con una acusación penal por la renovación del edificio de la Fed.

La decisión de la Administración Trump representa un paso más en la escalada del presidente de EEUU contra la Fed, una agencia independiente a la que ha atacado repetidamente por no recortar el tipo de interés de referencia tan drásticamente como él quiere.

La investigación del Departamento de Justicia está relacionada con el testimonio de Powell ante el Comité Bancario del Senado en junio, según ha explicado el presidente de la Fed, en relación con la renovación de dos edificios de oficinas por valor de 2.500 millones de dólares, un proyecto que Trump ha criticado por excesivo.

Este domingo, Powell ha abandonado las buenas palabras ante las críticas y los insultos personales de Trump para emitir una declaración en vídeo en la que calificó la amenaza de cargos penales como simples “pretextos” para socavar la independencia de la Fed en lo que respecta a la fijación de los tipos de interés.

“La amenaza de cargos penales es una consecuencia de que la Reserva Federal fije los tipos de interés basándose en nuestra mejor evaluación de lo que servirá a la ciudadanía, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, dice Powell: “Se trata de si la Fed podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en las pruebas y las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria se verá condicionada por la presión política o la intimidación”.

Los nuevos ataques a la independencia de la Fed y la defensa a ultranza de Powell reavivan la batalla entre Trump y el presidente que él mismo nombró en 2017 y compromete la independencia de la Fed respecto al poder político, lo que podría socavar la confianza de los inversores.

El mandato de Powell como presidente de la Fed termina en mayo, y la Administración Trump ha señalado que podría nombrar a un posible sustituto este mes.

Trump también ha intentado despedir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, una medida sin precedentes, aunque los tribunales han dictaminado que puede permanecer en su cargo mientras se resuelve el caso. El Tribunal Supremo escuchará los argumentos el 21 de enero.

En la vista ante el Comité Bancario del Senado celebrada en junio, el presidente de la comisión, Tim Scott, republicano de Carolina del Sur, dijo que la renovación del edificio de la Fed incluía “terrazas en la azotea, ascensores personalizados que dan acceso a comedores VIP, acabados de mármol blanco e incluso una colección de arte privada”.

Powell rebatió esos detalles, diciendo que “no hay mármol nuevo… no hay ascensores especiales” y añadió que algunos de los elementos controvertidos “no están en el plan actual”.

En julio, Russell Vought, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto, dijo en una carta a Powell que su testimonio sobre los cambios en los planos del edificio “plantea serias dudas sobre el cumplimiento del proyecto” con los planes anteriores aprobados por una comisión de planificación.

Aun así, ese mismo mes Trump visitó la obra y, de pie junto a Powell, exageró el coste de la obra, para luego quitar importancia al asunto: “Tienen que terminar la obra. Miren, siempre hay gente que critica a posteriori. No quiero ser así. Quiero ayudarles a terminarla”.

Cuando se le preguntó si se trataba de un motivo de despido, Trump respondió: “No quiero incluir eso en esta categoría”.

El Departamento de Justicia ha declarado este domingo que no puede comentar ningún caso en particular, informa Associated Press, pero añadió que la fiscal general, Pam Bondi, “ha dado instrucciones a sus fiscales federales para que den prioridad a la investigación de cualquier abuso del dinero de los contribuyentes”.

Con estas maniobras, Powell se convierte en el último adversario del presidente de EEUU en enfrentarse a una investigación penal por parte del Departamento de Justicia de la administración Trump.

La posible acusación ya ha suscitado la reacción de un senador republicano. “Si quedaba alguna duda sobre si los asesores de la Administración Trump están presionando activamente para acabar con la independencia de la Reserva Federal, ahora ya no debería haberla”, afirmó el senador de Carolina del Norte Thom Tillis, miembro del Comité Bancario, que supervisa los nombramientos de la Fed: “Ahora son la independencia y la credibilidad del Departamento de Justicia las que están en entredicho”.