La jueza prohíbe a los albaceas del gran mecenas catalán disponer de sus pisos y decomisa las joyas de la herencia

La jueza prohíbe a los albaceas del gran mecenas catalán disponer de sus pisos y decomisa las joyas de la herencia

La magistrada considera «reforzados» los indicios delictivos contra dos abogados y el oncólogo Tabernero, investigados por administración desleal del legado de Pere Mir

La Fiscalía pide de nuevo apartar a los albaceas imputados e intervenir la fundación del gran mecenas catalán

La jueza que investiga si los albaceas del gran mecenas catalán, Pere Mir, dispusieron en su propio beneficio su herencia en vez de donarla a la ciencia, ha acordado, de nuevo, que sean apartados de la gestión de las fundaciones que gestionaban su legado, que será administrado de forma cautelar por la Generalitat.

Además, la magistrada les ha prohibido disponer de seis inmuebles en Barcelona y Baqueira Beret (Lleida) y ha ordenado el decomiso cautelar de las joyas de su viuda que estaban en una caja fuerte de un banco, a la espera de que se analice si los albaceas también escondieron esos bienes del monto de la herencia.

El pasado mes de octubre, la Audiencia de Barcelona consideró que la jueza de instrucción vulneró el derecho de defensa de los investigados al no darles tiempo de prepararse la vista judicial en la que se acordó, en abril, la administración judicial de las fundaciones Cellex y Mir-Puig.

El pasado mes de diciembre se celebró una nueva vista, y el resultado ha sido el mismo: la magistrada ha apartado a los albaceas imputados (Jorge S., expresidente de la fundación Cellex, el abogado Juan Francisco C., y el oncólogo y exmédico del filántropo Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Institut d’Oncologia), de la gestión de las fundaciones y ha ordenado que sea el Protectorat de Fundacions de Catalunya, dependiente de la Generalitat, el que se encargue de ellas.

En un auto, al que ha tenido acceso elDiario.es, la magistrada Myriam Linage concluye que “se mantienen en todos sus extremos” los indicios contra los investigados que forzaron que les apartara de las fundaciones en abril.

Es más, la jueza considera esos indicios “reforzados” porque pasados ocho meses, y ya con una defensa que ha podido estudiar el sumario, no se han ofrecido “contrargumentos justificativos” que rebatan la tesis del desfalco de la herencia de Pere Mir por parte de los albaceas.

Mir, residente en Suiza desde hacía décadas, murió sin descendencia en 2017 y manifestó que todo su patrimonio debía ir al mecenazgo y a la asistencia social en Catalunya. Antes de su muerte, las aportaciones a la fundación Cellex se hacían a través de donaciones provenientes de una de sus empresas con sede en Luxemburgo.

Un extenso informe de los Mossos en la causa que investiga a los albaceas de Mir por su supuesta apropiación del legado del empresario químico ha desvelado que dinero de la venta de Derivados Forestales, la empresa en la que Mir fraguó su fortuna, fue colocado en dos fundaciones en Panamá, al igual que todo el patrimonio inmobiliario del empresario en Catalunya (que la policía autonómica no ha llegado a cifrar).

Según la jueza, la fiscal y los Mossos, Jorge S. lideró la operación para no transferir todo el patrimonio del fallecido (que murió sin descendencia) en las sociedades panameñas a las fundaciones españolas sin ánimo de lucro Cellex y Mir-Puig y dedicarlo a la investigación científica, como era la última voluntad de Mir.

Por el contrario, la defensa de los albaceas mantiene que solo una parte del patrimonio de Mir debía ir a la filantropía. La magistrada rebate esta tesis defensiva e incide en que hasta el informe pericial aportado a la causa por las defensas concluye que las fundaciones Cellex y Mir-Puig eran las “destinatarias finales” del patrimonio. En suma, que no había división entre la herencia que debía ir a la ciencia y la que podían disponer los albaceas.