Yo fui becaria de investigación de la Comunidad de Madrid
El nuevo recorte de la Comunidad de Madrid en becas para investigación, una partida ínfima en comparación con otras, es una tragedia para la ciencia y la universidad. Y una victoria más para los piratas de lo público
Los depredadores de lo público en la Comunidad de Madrid han subido un peldaño más en el destrozo de los servicios de todos. Son incansables. Ahora han suprimido las becas predoctorales para todos los investigadores que quieran realizar una tesis doctoral sobre el cáncer de hígado o sobre el golpe del coronel Segismundo Casado de 1939. Da igual el tema, como les da igual la ciencia y el conocimiento. En el ejercicio de 2026 ha suspendido una partida (29,1 millones de euros el pasado año) para que 250 investigadores trabajen durante cuatro años en sus tesis doctorales con un salario, aunque bajo. No se crean los ajenos a la universidad que aquí nos hacemos ricos como los comisionistas de la Quirón.
Yo fui becaria predoctoral FPU (Formación del Personal Universitario) de la CAM y becaria posdoctoral también de la CAM, tras tener otra beca posdoctoral del Ministerio de Ciencia en París. Sin esas ayudas públicas yo no sería hoy profesora de la Universidad Complutense ni les estaría dando la paliza desde esta tribuna con la defensa de los servicios públicos. Además, fui becaria bajo un gobierno del PP -cómo no, en Madrid parece imposible que gobierne otro partido-, primero con Alberto Ruiz Gallardón la predoctoral y luego con Esperanza Aguirre la posdoctoral-, que apenas hizo dos convocatorias. Pero ahora con Isabel Díaz Ayuso se vuelve a suspender la convocatoria de ayudas predoctorales. ¿Para qué invertir en investigación? Mucho mejor destinar el dinero a la Fórmula 1, a que familias pudientes se puedan desgravar el salario de la interna, a tener a la prensa conservadora como perrito faldero con una jugosa publicidad institucional, o a pagos millonarios a Quirón y a Ribera Salud con todo este cambalache de la privatización de la gestión de la red hospitalaria pública. En los presupuestos de la Comunidad de Madrid existen demasiadas mamandurrias y chiringuitos para redes clientelares y amigos totalmente prescindibles. Y luego falta dinero para lo imprescindible, ya saben, la sanidad pública, la educación pública, los servicios sociales.
Es una vergüenza que la Comunidad más rica de España -alardean de ello todo el día- no se pueda permitir mantener las becas predoctorales para que futuros investigadores se formen y hagan avanzar la ciencia y el conocimiento. Quien quiera investigar que se lo pague él trabajando en el Burger King o que se lo financie su familia pudiente. ¡Fuera el dinero público de la universidad!, es la consigna. Se les llena la boca con que Madrid es líder en innovación y desarrollo, pero no con el dinero público; que pague Amancio Ortega, como en el caso de los aparatos médicos, o la fundación de El Corte Inglés, que ya tiene unas becas similares. Ayuso expulsa a los investigadores del mismo modo que manda a abortar fuera de la CAM la vez. ¡Qué inventen ellos!
La política científica en Madrid es penosa. No tienen los proyectos de investigación ni las becas de investigación que existen en otras comunidades, incluso gobernadas por el PP. Yo he evaluado currículos de candidatos a plazas procedentes de Galicia que han participado en proyectos de investigación en Historia contemporánea en los que les concedían en torno a 100.000 euros, mucho más que la financiación del Ministerio de Ciencia en sus diversas denominaciones y con diferentes gobiernos. El nuevo recorte de la Comunidad de Madrid en becas para investigación, una partida ínfima en comparación con otras, es una tragedia para la ciencia y la universidad. Y una victoria más para los piratas de lo público.