Los argumentos del entorno de Julio Iglesias tras las acusaciones de agresión sexual: «Nunca ha tenido necesidad de abusar»

Los argumentos del entorno de Julio Iglesias tras las acusaciones de agresión sexual: «Nunca ha tenido necesidad de abusar»

Una expareja del cantante, el que fuera su jefe de prensa durante tres años y los periodistas Jaime Peñafiel y María Eugenia Yagüe salen a defender públicamente al artista después de que dos mujeres lo denunciaran ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional por abusos

Extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias acusan al cantante de agresiones sexuales

“Es escabroso, sé que a Julio no le va a gustar”. Así ha reaccionado Miguel Ángel Pastor, el que fuera el jefe de prensa de Julio Iglesias entre 2009 y 2012, a la investigación publicada por elDiario.es este martes, en la que extrabajadoras de las mansiones del artista le acusan de agresiones sexuales. El periodista ha reconocido a El programa de Ana Rosa que el cantante “puede ser mujeriego”, pero que no le “consta” ni “jamás” ha oído ninguna “insinuación de que haya podido cometer un acto de ese tipo”. El comunicador ha asegurado que “trabajar” con Julio “siempre ha sido maravilloso” y que “ni siquiera” ha escuchado “un rumor”.

En la misma línea se han situado en el plató del programa la que mantuviera una relación durante seis meses con él, Makoke, en 1991; la periodista María Eugenia Yagüe en Mañaneros en TVE y Jaime Peñafiel en En boca de todos, en Cuatro.

La investigación de elDiario.es en colaboración con Univision revela los testimonios de dos mujeres que aseguran que Julio Iglesias las agredió sexualmente cuando trabajaban para el cantante en régimen interno en sus mansiones del Caribe. Una empleada del servicio doméstico relata que fue presionada para mantener encuentros sexuales con Iglesias y describe penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. elDiario.es y Univision se han puesto en contacto en repetidas ocasiones y por diferentes vías con Julio Iglesias y con su abogado, sin obtener respuesta a las preguntas que estos medios le hicieron llegar por email, mensajes telefónicos y cartas entregadas en sus residencias.

Jaime Peñafiel, que vivió “muchos años” en la casa del artista, ha afirmado que los testimonios de las extrabajadoras son “absolutamente mentira”. Como argumento para defender al que ha definido como un “hermano” para él, ha indicado que “nunca ha tenido necesidad de abusar de las mujeres porque siempre ha tenido una a su disposición, sentimentalmente”. Según él, el cantante trabaja “muy bien” al servicio y sus empleadas iban vestidas con un “uniforme normal y corriente”. El periodista ha comentado que “todavía” no se había puesto en contacto con él.

“Había ‘cachondeíto’ en la casa”

La periodista María Eugenia Yagüe, en conexión con Mañaneros, ha expresado que lo que ha leído en los artículos publicados en elDiario.es no le “cuadra” con la persona que ella conoce. “Es un tipo, como muchos hombres, que es bromista, que hace bromas, que te dice qué guapa eres, qué guapa estás, pero no me encaja en absoluto el relato de estas dos personas con el Julio Iglesias que yo conozco”, ha insistido.

Yagüe ha señalado que quería ser “equidistante” y tener “un poquito de sentido común”, instantes antes de poner en duda las declaraciones de las extrabajadoras, por la diferencia de edad entre ellas y el artista en el momento en el que se produjeron las agresiones denunciadas: “Siendo un señor de 78 años físicamente no muy fuerte, no me encaja que las maltrate físicamente”.

Tampoco ha tenido malas palabras hacia el cantante Makoke, con quien mantuvo una relación de cerca de seis meses en 1991, cuando ella tenía 19 años, y se conocieron trabajando ella para él como azafata de sus conciertos. “Me he quedado en shock”, ha revelado tras leer la investigación, “para mí siempre ha sido un señor”. La exmodelo ha asegurado que de las diez compañeras que trabajaba con él durante meses, “nunca hubo una salida de tono” y que “siempre” las trató con “muchísimo respeto”. Pese a que no llegó a vivir con él, ha indicado que el tiempo que pasó allí siempre percibió que las mujeres que trabajaban para Julio eran “muy simpáticas” y que había “como ‘cachondeíto’” en la casa.

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