Una joya prerrománica, en peligro: la fuente ovetense de La Foncalada resiste entre verdín, andamios y pavos reales
Catalogada como BIC y declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad sufre un deterioro progresivo. La Consejería de Cultura del Principado ha puesto en marcha una actuación de conservación y restauración con una inversión de 79.376 euros para garantizar su preservación
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La fuente de La Foncalada en Oviedo/Uviéu es una de las pocas construcciones civiles prerrománicas que se conservan en Europa. Ubicada en el casco antiguo de la capital asturiana, su singularidad y relevancia histórica le valieron la declaración de Monumento Nacional, su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) y su posterior reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Unas distinciones que no han impedido su deterioro a pasos agigantados.
Esta joya del prerrománico asturiano ha ofrecido a lo largo de los años imágenes inéditas con pavos reales en una techumbre llena de hierbajos y restos de verdín o hasta una zapatilla deportiva colgada.
En los últimos días la foto fija es otra bien distinta: rodeada de andamios para someterse a un proceso de restauración que durará tres meses.
La presencia de pavos reales ha sido constante en la fuente de La Foncalada.
Los daños
La estructura de la fuente presenta varios problemas de conservación que hacen que sea precisa una rehabilitación urgente.
Los técnicos han emitido informes donde destacan la existencia de daños y advierten que si no se pone remedio a esta degradación progresiva habrá “un menoscabo para la integridad de este pequeño edículo altomedieval de nave única”, lo que comprometerá su estabilidad y su correcta conservación a largo plazo.
Un detalle del estado del tejado lleno de verdín.
La conservación y restauración
El catálogo urbanístico permite en este tipo de bienes intervenciones de conservación, reparación, restauración, reconstrucción y rehabilitación parcial.
La titular de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias, Vanessa Gutiérrez, ha puesto en marcha una actuación de conservación y restauración con una inversión de 79.376 euros para frenar su deterioro y garantizar su preservación.
La fuente de La Foncalada, en el casco antiguo de Oviedo, en su estado actual rodeada de andamios.
La protección del monumento
Cuatro empresas optaron a realizar los trabajos y la mesa de contratación se inclinó por la oferta presentada por Construcción Martínez Monasterio S.L. Cultura adjudicó la intervención a esta empresa y a la restauradora Marta Luisa Corrada Solares. Si no hay contratiempos de última hora, en tres meses concluirán los trabajos que se desarrollarán siguiendo el proyecto redactado por el arquitecto Román Villasana.
El director general de Patrimonio Cultural del Principado, Pablo León, comprobó el desarrollo de los primeros trabajos con los que se avanza en la protección de uno de los bienes más representativos del patrimonio histórico asturiano.
La restauradora responsable, Marta Luisa Corrada; el director de obra, Román Villasana, y el director general de Patrimonio Cultural, Pablo León.
La conservación patrimonial
Las tareas comienzan con una limpieza general con la que se eliminarán depósitos, costras, pintura y agentes biodeteriorantes sin afectar a los materiales originales. A continuación está previsto que se proceda a la consolidación de la estructura, lo que incluirá reponer con similares propiedades piezas perdidas, como los morteros de juntas y piedras.
El objetivo final, según ha confirmado el Gobierno asturiano, es garantizar la estabilidad, impermeabilidad y durabilidad del monumento, sin alterar su materialidad original y con el empleo de buenas prácticas de conservación patrimonial.
La fuente de La Foncalada está catalogada como BIC y declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Combinación de materiales
La fuente está formada por una combinación de materiales como arenisca amarilla, gris y roja; caliza de grano fino, grueso y cristalino, además de distintos morteros.
A lo largo de su historia ha sido objeto de diversas intervenciones que han permitido mantenerla en pie, aunque en la actualidad sufre dos alteraciones profundas como la intensa colonización biológica y la pérdida de material constituyente, tanto pétreo como de morteros.
Dos operarios realizan tareas de limpieza en la fuente de La Foncalada.
Escasa ventilación
Su continua exposición a una elevada humedad es uno de los principales problemas. La escasa ventilación y la presencia de un basamento poco permeable favorecen el crecimiento de vegetación y la precipitación de carbonatos sobre la piedra y los morteros, provocando incluso la pérdida de material original.
Además, hay otras alteraciones visibles, como las costras negras generadas por la acumulación de contaminantes y suciedad en contacto con el agua, así como desgastes derivados de la propia funcionalidad histórica de la fuente.
Las competencias
La fuente llegó incluso a ser un motivo de debate entre el Ayuntamiento de Oviedo y el Gobierno regional que discrepaban sobre quién debía ser el que asumiera las competencias sobre su limpieza y conservación. Mientras se resolvía la diputa competencial, el monumento seguía deteriorándose.
Con el año 2026 recién estrenado, la fuente está ya rodeada de andamios para el inicio de una rehabilitación que augura que recuperará el estado original que llevó a su declaración como Monumento Nacional, BIC y Patrimonio de la Humanidad.