El accidente de Adamuz golpea la línea más emblemática del AVE por la que han viajado 100 millones de personas

El accidente de Adamuz golpea la línea más emblemática del AVE por la que han viajado 100 millones de personas

Inaugurada en 1992, supuso el estreno de la alta velocidad justo en el año que se celebraron los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla: un tridente que se ha mostrado como la entrada del país en la modernidad tras la dictadura franquista

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El accidente mortal de los trenes de Iryo y Renfe en Adamuz (Córdoba) ha golpeado una de las infraestructuras más emblemáticas del transporte en España: la primera línea de alta velocidad del país inaugurada en 1992. Desde ese año, la han utilizado unos 100 millones de viajeros.

La línea tiene unos 470 kilómetros con 17 túneles –que suman 16 kilómetros– y 31 viaductos –9.800 metros totales–. Aunque fue la primera en funcionar, actualmente es la segunda con mayor volumen de pasajeros después de que la que viaja de Madrid a Barcelona.

Las vías son de ancho internacional (más estrecho que el estándar histórico español), lo que obligó en su momento a ingeniar dispositivos que permitieran a los trenes circular sin interrupciones también por el ancho ibérico. El tramo más rápido es la recta de Los Yébenes (Toledo) donde los trenes pueden alcanzar 290 km/h durante 12 kilómetros y los 300 km/h en otros ocho. Desde que comenzara uniendo Madrid y Sevilla, en sus diferentes servicios tiene paradas en Ciudad Real, Puertollano, Córdoba, Puente Genil, Antequera, Loja, Málaga o Granada.

La línea se inauguró en un año que ha adquirido tonos míticos en España: 1992. Fue el curso en el que se organizaron los Juegos Olímpicos en Barcelona y la Exposición Universal en Sevilla, lo que ha sido mostrado como la entrada definitiva a la modernidad de España tras la dictadura franquista.

Al iniciarse el servicio sobrevolaba la pregunta de por qué la primera línea de trenes de alta velocidad del país se dirigía desde Madrid hacia Sevilla y no, como algunos entendían más efectivo, hacia Barcelona. El entonces presidente del Gobierno, Felipe González, explicó años más tarde que esa fue una decisión “estratégica para articular España”. “Sabía que si el AVE no comenzaba por aquí, terminaría por no llegar”, comentó en 2016 en un Foro Jolly.

La línea arrancó con 18 trenes. El primer maquinista que operó en esa conexión, Alfredo Durán, contaba al cumplirse treinta años de vías que había supuesto “pasar del tren del siglo XIX a uno de los más punteros del mundo”. En 1992, el entonces vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, declaró impresionado: “Es sorprendente que yendo a 250 km por hora el tren ni traquetee”.

Desde que arrancara la alta velocidad en esa línea, la red se ha extendido hasta los 3.900 km que abarcan 50 ciudades, según Adif. Es la más extensa de Europa y la segunda del mundo, subraya el gestor de la infraestructura.

En marzo de 2023, Iryo, que fue el primer operador privado de alta velocidad ferroviaria en España, hizo su viaje inaugural en la conexión Madrid-Andalucía. Al aparecer el primer tren Iryo en la estación de Santa Justa en Sevilla, el alcalde de la ciudad, Antonio Muñoz, afirmó que “llega a la ciudad en un momento único” y el presidente de la compañía, Carlos Bertomeu, contestaba: “Hoy volvemos a hacer historia que nos permite romper por primera vez el monopolio ferroviario en Andalucía”.