El mando de la Ertzaintza declara en el juzgado que la violencia contra ellos en Vitoria el 12 de octubre fue «extrema»
Con un contundente «querían matarnos» indica que el objetivo de los contramanifestantes era atacar a la Policía y no sabotear el acto de Falange Española y de las JONS
La Ertzaintza no registró en Vitoria a los manifestantes de la Falange a pesar de sus sospechas de que iban a traer “armas”
El jefe del operativo de la Ertzaintza del pasado 12 de octubre en Vitoria, cuando visitó la ciudad la Falange Española y de las JONS con motivo de la fiesta nacional del España y una contramanifestación acabó con graves altercados, ha manifestado en sede judicial este martes que los hechos fueron muy graves. “Querían matarnos”, ha declarado sobre los grupos ultras antifascistas, informa Europa Press.
Este mando de la Policía autonómica ha sido uno de los diez ertzainas llamados a comparecer ante la titular de la plaza 4 de la sección de Instrucción del tribunal de instancia de Vitoria, la nueva denominación de los juzgados. Lo han hecho como testigos. También han prestado declaración, aunque en calidad de investigados, seis personas que habrían participado en la contramanifestación y que se han acogido a su derecho a no declarar. En próximas semanas se espera que desfilen por sede judicial hasta una veintena de personas. En paralelo, el Instituto de la Memoria (Gogora) ha abierto también un expediente para determinar si el acto de Falange Española y de las JONS, el que fuera partido único de la dictadura, supuso un atentado contra la normativa de memoria histórica autonómica.
Según José Antonio Bitos, abogado de Euspel, el sindicato de la Ertzaintza que denunció en los tribunales los incidentes en los que resultaron heridos 22 ertzainas, sostiene que el objetivo de los sabotedores no era el acto de la Falange, sino los ertzainas. El letrado de la central sindical les atribuye delitos de desórdenes públicos, atentado contra agentes de la autoridad agravado, y lesiones.
En la declaración, el jefe policial ha asegurado que los agentes vivieron el 12 de octubre “un infierno” por la violencia empleada por los radicales que, en su opinión, tenían una “organización extrema”. Ha llegado a manifestar que agentes que habían estado en dispositivos de seguridad en los años “duros” de ETA o la ‘kale borroka’ les han transmitido que “no habían visto algo así”. “Iban a matarnos”, ha dicho en repetidas ocasiones el mando de la Policía autonómica. Para explicar el nivel de organización de los contramanifestantes que atacaron a los agentes, con capuchas y los rostros tapados, ha dicho que a los ertzainas en esos momentos de tensión les costaba “hacer una línea policial, y ellos parecían preparados para ello”.
También ha dicho que, entre los objetos contundentes que les lanzaron, como botellas y tapas de alcantarilla, había piedras de catenaria de las vías del tren que no habían sido sustraídas ese mismo día, con lo que “lo habían preparado antes” para que hubiera “una extrema violencia”. En su relato, ha explicado que un agente que cayó al suelo pudo ser rescatado por un compañero cuando estaba siendo “pateado”. “Si no, estoy convencido de que le matan ahí”, ha asegurado. También ha narrado que a otro ertzaina le intentaron introducir entre el escudo y su cuerpo una bengala metálica utilizada en barcos, lo que demostraría su intención de “causar el mayor daño posible”. También otro sindicato, Sipe, y el propio Departamento de Seguridad se han personado en el procedimiento.