Marina Abramovic, artista y directora teatral: «Para mí, mi país siempre será esa Yugoslavia que ya no existe»

Marina Abramovic, artista y directora teatral: «Para mí, mi país siempre será esa Yugoslavia que ya no existe»

La artista serbia, gran leyenda femenina del arte performativo del siglo XX, presenta en Barcelona su espectaculo ‘Balkan Erotic Epic’, una mezcla de ópera, bailes tradicionales balcánicos, performance erótica y danza que se representará en cinco sesiones el Liceu durante cuatro horas sin interrupción

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Marina Abramovic, la gran maestra global del arte performativo, regresa a sus 80 años al Liceu, donde ya presentó en 2023 un anterior espectáculo, como todos sus proyectos, lleno de intensidad, color y exceso físico: The 7 deaths of Marina Callas, donde representaba a la diva de la ópera en siete de sus representaciones.

Ahora la serbia –o antigua yugoslava, como se autodenomina ella– regresa con Balkan Erotic Epic al teatro lírico barcelonés, una coproducción de varias instituciones que, en su presentación, Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu, ha tildado de “inclasificable”. “De alguna forma no es una ópera, pero tiene muchos elementos que podrían hablar de una ópera contemporánea”, ha señalado Gomar. “Hay elementos de danza, de música en vivo, performance, tradición, raíz y la vez una gran ruptura con lo anterior”.

Para Gomar, el espectáculo supone “una reflexión en profundidad y constante sobre la obra de la propia Marina Abramovic, que habla sobre el cuerpo, la sexualidad, los límites de la experiencia humana”. “Muestra esta memoria que contiene el propio cuerpo cuando la historia ya ha olvidado su acontecimiento, y es una memoria profunda, subterránea, de lo atávico que tiene el erotismo como una fuerza primigenia”, ha añadido el director artístico, que ha remachado su descripción sentenciando: “Con Balkan Erotic Epic entendemos que el deseo es una energía cósmica y presentada aquí casi como una oración”.

Coproducción con la Factory International de Manchester

Balkan Erotic Epic, que tal como ha destacado García de Gomar, es una coproducción de la Factory International de Manchester –como institución productora original– con el Gran Teatro del Liceu, el Teatro Schiller de Berlín, el Park Avenue Armory de Nueva York y otros organismos, se representará en el Liceu desde el próximo sábado y hasta el viernes 30 de enero en cinco únicas sesiones y en una adaptación desde su formato original de performance duracional.

“A partir de la propuesta de Manchester nos hemos asociado y nos hemos mancomunado desde el principio, inclusio antes de ver el propio espectáculo”, ha confesado con entusiasmo Gomar, que también ha desvelado el importante esfuerzo de la directora de escena asistente, Georgine Balk, para aterrizar una obra performativa pensada para grandes centros de arte a un teatro lírico de estructura clásica como es el Liceu.

Para concluir su intervención, Gomar ha destacado que la jornada inaugural ya tiene un 85% de entradas vendidas y el resto de los días (26, 28,29 y 30 de enero), “están con una media del 80% de ocupación”, lo que ha considerado como “un éxito”. Seguidamente ha proclamado que “entre el Tristán [en referencia a Tristán e Isolda, la ópera actualmente en cartel en la que la soprano Lise Davidsen canta por primera vez el papel completo de Isolda] y ahora Marina, los principales fotos internacionales están en este momento puestos en Barcelona”.

Una obra de gran carga erótica

La obra, de la que se destaca su fuerte carga erótica, cuando no explícitamente sexual, pretende en palabras de Abramovic, su creadora y directora principal –que además participa en ella bailando en varios momentos de sus largas cuatro horas de duración– “explicar la conexión de los seres humanos con aquellos fenómenos de la naturaleza que no conseguimos comprender con la razón y con los que generalmente hemos intentado conectar a través de la vía genital”.

Así, la artista ha detallado que una de las escenas de Balkan Erotic Epic describe una danza antigua en la que las mujeres de los países de la zona de los Balcanes salían al campo cuando no paraban las lluvias torrenciales: “Se levantaban las faltas y bailaban mostrando sus vaginas para espantar a los dioses de la lluvia”.

Pero, para Abramovic, este espectáculo significa también algo muy personal: la indagación en sus orígenes y en los de su país, que ha reivindicado como “la ya inexistente Yugoslavia”. “La obra se inicia con el funeral de Tito [presidente de la Yugoslavia de la posguerra hasta su muerte], no porque sea un momento divertido sino porque después de él, mi país se convirtió en seis”, ha indicado en referencia a la implosión yugoslava, que generó una terrible guerra civil. “Pero para mí, mi país siempre será esa Yugoslavia que ya no existe”, ha apostillado.

Sin embargo, más allá de las referencias políticas, Abramovic ha querido destacar que Balkan Erotic Epic pretende reflejar el sentir balcánico más allá de las fronteras, incluyendo Bulgaria, Albania, Rumanía, parte de Grecia y de Turquía, Serbia, Montenegro o Macedonia. “Los balcánicos somos gente que siempre sufre: si estamos en nuestro país sufrimos y si lo abandonamos, todavía sufrimos más, así que esta alma angustiada también se refleja en la obra”.

Referencias a la difícil relación con su madre

Otro aspecto de la obra importante para ella hace referencia al personaje que hace el rol de su madre. “Mi madre fue una heroína nacional de la Yugoslavia que salió de la Segunda Guerra Mundial, además de una comunista estricta que siempre se mantuvo firme en sus ideas, por lo que tuve una relación difícil con ella, totalmente carente de muestras de afecto”, ha desvelado.

“Por eso, cuando [la artista performativa hispano-serbia] Maria Stamenković encarna a mi madre y se entrega a sus sentimientos y a todo tipo de pasiones vitales y sexuales, que son cosas que mi madre en vida nunca pudo hacer, experimento una gran liberación”, ha señalado en tono provocador la creadora. 

Finalmente, respecto a la duración del espectáculo –cuatro horas de bailes sin interrupciones– Marina Abramovic ha señalado que la idea es que “los espectadores puedan entrar y salir libremente de la sala para tomar el aire o bajar al bar y luego regresar”. “Sabemos que no es fácil estar cuatro horas mirando un espectáculo que además requiere atención, que puede resultar agotador, por eso hemos propuesto esta solución”, ha puntualizado García de Gomar.

Este también ha advertido, no obstante, que a aquellas personas que acudan a ver Balkan Erotic Epic se les facilitará una funda que impedirá el uso del móvil dentro del recinto “para evitar la captura de imágenes del escenario”. “Si alguien quiere pagar en el bar, tendrá que llevar targeta física”, ha puntualizado el director del Liceu para cerrar la rueda de prensa.