Tesla paga el salto a la política de Elon Musk con un 2025 negro y la primera caída de ventas de su historia

Tesla paga el salto a la política de Elon Musk con un 2025 negro y la primera caída de ventas de su historia

El fabricante de vehículos eléctricos sufrió el año pasado el peor retroceso en sus cuentas desde su fundación y sus beneficios se desplomaron un 46%

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El año en el que Elon Musk entró en el Gobierno de EEUU como “empleado especial” fue también uno de los peores, sino el más negro, de la trayectoria de Tesla. Los beneficios netos del fabricante de vehículos eléctricos se desplomaron un 46% en 2025, con una caída del 10% en los ingresos provenientes de la venta de automóviles, su principal línea de negocio.

Durante la presentación de resultados a los analistas, el magnate ha fiado el futuro de la compañía al androide Optimus, del que ha reconocido que todavía no está desempeñando ninguna labor en la empresa tras su presentación hace un año.

De esta forma, el beneficio neto de Tesla se quedó en 2025 en 3.794 millones de dólares (casi 3.100 millones de euros). Unas cifras que la alejan definitivamente de los resultados de todo el resto de grandes tecnológicas estadounidenses con las que comparte el grupo conocido en los parqués bursátiles como Las Siete Magníficas. Google, Amazon, Apple, Meta, Microsoft y Nvidia siguen caracterizándose por beneficios récord pese a las masivas inversiones de algunas de ellas en inteligencia artificial.

Meta y Microsoft, las primeras junto con Tesla en presentar sus resultados anuales, se apuntaron beneficios de más de 60.000 y más de 66.000 millones de dólares, respectivamente.

Las principales líneas de negocio caen

La venta de sistemas de almacenamiento de energía, servicios y otras fuentes, otra de las principales vías de negocio de Tesla, también cayó un 3% el año pasado. En total, esta le reportó unos 79.100 millones de euros, mientras que con la distribución de vehículos llegó a los 58.000 millones de euros.

Los números rojos se extienden por todos los indicadores de la compañía. Su beneficio operativo (lo que una empresa gana con su actividad principal antes de impuestos y pago de intereses) se redujo un 38%, hasta los 3.500 millones de euros. Mientras, el resultado bruto de explotación (lo que gana antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones) se un 9%. Su margen de beneficio cayó un punto hasta el 15,4%, frente al 16,4% de 2024.

Tesla ya arrastraba caídas trimestre tras trimestre pero el último de 2025 fue especialmente negro. Elon Musk, que se salió del Gobierno de EEUU en mayo para intentar enderezar los malos resultados, no ha logrado finalmente dar un volantazo en la compañía. Así, la caída del beneficio neto fue de hasta un 61% respecto al 2024. En el mismo periodo, sus ingresos por la venta de automóviles descendieron un 11%, hasta 14.600 millones de euros.

Fin de la fabricación de los modelos S y X

El 2025 de Tesla se caracterizó por una caída acusada en su negocio de automóviles. Las ventas se redujeron un 9%, lo que supone la primera caída anual de ventas de su historia. La producción también se redujo un 7%. En total, vendió 1,6 millones de unidades, una cifra algo superior a las que salieron de sus factorías.

La inmensa mayoría del total producido fueron lo ocuparon el Model 3 y el Model Y. Sin embargo, el resto de su catálogo junto, como la camioneta Cybertruck, el camión Semi o los Model X y Model S, apenas sumaron 53.000 unidades en total.

Durante la presentación de los resultados, Musk ha anunciado que Tesla dejará de producir los Model X y Model S en el primer trimestre de 2026. “Es el momento de poner punto final a los programas de Model S y Model X de forma honorable. Porque estamos moviéndonos hacia una futuro basado en la autonomía”, ha explicado. Con todo, no dejará caer su gran apuesta, el Cybertruck, que incluso ha empezado a comprar con sus otras empresas, como SpaceX, para intentar darle salida.

Musk ha añadido que la planta de Fremont donde se producen los modelos X y S será utilizada para producir el robot Optimus, del que ha dicho será capaz de contribuir de forma significativa al Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos.

De hecho y según recoge la agencia EFE, Musk ha afirmado que la combinación de inteligencia artificial y robótica creará “una increíble era de abundancia”, un futuro de “ingresos universales elevados” en el que todo el mundo podrá tener todo lo que quiera, a la vez que el medio ambiente “es fenomenal”. “Estoy abierto a otras ideas, pero suena como el mejor futuro que uno podría imaginar”, ha añadido el empresario conocido por realizar predicciones que no se cumplen.

El futuro es el robot Optimus, que de momento no hace nada

A pesar de las elevadas expectativas que Musk ha puesto en el robot Optimus, también reconoció que las unidades que están operativas en las plantas de Tesla no realizan ninguna labor significativa y que están simplemente “aprendiendo”.

La compañía también indicó que prevé aumentar la producción del camión Semi y lanzar el Cybercab (su taxi autónomo) en la primera mitad de 2026. Tesla también confirmó que está preparando el inicio de la producción del nuevo Roadster, su deportivo biplaza, para este mismo año. Por otro lado,también ha anunciado que el 16 de enero llegó a un acuerdo para invertir 2.000 millones de dólares en xAI, la empresa de inteligencia artificial fundada por Musk.

El empresario advirtió que en 2026 Tesla realizará fuertes inversiones de hasta 20.000 millones de dólares para la puesta en marcha de seis nuevas plantas de producción y el aumento de la producción de Optimus.

De cara al medio plazo, Musk ha afirmado que es “existencial” que Tesla produzca sus propios chips de inteligencia artificial (IA) y memoria. “Necesitamos tener más capacidad de fabricación en EEUU en caso de que los chips no lleguen por cualquiera que sea la razón. Es existencial para Tesla porque Optimus es inútil sin un chip de IA”, ha señalado.

Por último, ha terminado señalando que muchas compañías están minimizando los riesgos geopolíticos. “Yo soy más paranoide”, declaró para añadir a continuación que “vamos a ser paranoides y asegurarnos de que podemos seguir fabricando baterías y robots y chips de IA sin importar lo que pase”.