Carlos Mur lamentó en un correo que las residencias no estaban medicalizadas días después de que Ayuso dijera que sí
El ex alto cargo sanitario de Isabel Díaz Ayuso mandó un email el 20 de marzo entre otros a Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad, en el que advertía de la situación de los centros y afirmaba: «No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables»
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Carlos Mur, ex alto cargo sanitario de Isabel Díaz Ayuso y firmante de los protocolos de las residencias, mandó un correo el 20 de marzo entre otros a Enrique Ruiz Escudero, entonces consejero de Sanidad, en el que advertía de la situación de los centros y afirmaba: “No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”, según ha desvelado El País este jueves. La idea de “medicalizar” las residencias la había anunciado el consejero de Sanidad ocho días antes, el 12 de marzo.
En ese correo, Mur aseguraba que si no se avanzaba en la contratación de médicos no se iba a poder tratar en las residencias “según el modelo de residencia medicalizada” que planteaba la Comunidad de Madrid. El día 17 de marzo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, dijo en Telecinco que “en su práctica totalidad” estos centros estaban “medicalizados”: “Dentro de toda la red asistencial, en su práctica totalidad todas las residencias están todas medicalizadas”, afirmó.
No es eso lo que dice Mur en su email: “Como la situación se agrava a una velocidad propia de tiempos de GUERRA, tras hablar con jefes de urgencias, de geriatría y SUMMA 112, modificaremos ahora los criterios de traslado con un objetivo claro: vamos a tener que sacar más casos de los previstos de las residencias, el protocolo inicial de funcionamiento no es realizable”.
En ese contexto, el entonces alto cargo de la Comunidad de Madrid asegura que no desea “que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables”: “La evolución de la neumonía bilateral en ancianos con patología crónica es tremenda y rápida”, añade. Por eso presenta un plan a corto plazo y otro a medio plazo, en el que habla de que cuando la Consejería de Políticas Sociales vaya “dotando de médico/enfermera” a sus residencias sí se podrá comenzar con el proyecto concebido como residencias medicalizadas. El correo iba dirigido a una alto cargo de la Consejería de Políticas Sociales, Begoña Cortés. Puso en copia a cinco responsables, los consejeros de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y de Políticas Sociales, Alberto Reyero, además de a otros tres cargos de esos dos departamentos.
Según explica El País, la mano derecha de Escudero, Ana Dávila, respondió a ese correo, reprendiendo a Gómez, de Políticas Sociales, por no haberles comunicado qué médicos habían aceptado ir a las residencias de entre los incluidos en un listado de 151 voluntarios enviado que les habían trasladado dos días antes. La contestación de Gómez fue que le había dicho a Mur esa mañana que las residencias no habían podido contratar a ningún médico de esa lista, sino a tres doctores, pero por otra vía.
Esa misma tarde, Mur firmó a las 16.37 un protocolo de triaje, que distribuyó por correo a las 17.32. Ese protocolo —el segundo de los cuatro que se enviaron— relajó algo los “criterios de exclusión”, que se basaban en una escala de dependencia física del 0 al 100 conocida como Barthel y otra de dependencia cognitiva llamada GDS, explica El País.
Mur ha declarado esta semana como investigado en una de las causas en las que se indaga la presunta denegación discriminatoria de asistencia sanitaria a mayores en residencias en aquella época. El exdirector de Coordinación Sanitaria ha negado ser el autor de los protocolos de derivación y ha apuntado a su sucesor, Martínez Peromingo, que a su vez ha señalado a Mur como responsable de los posibles elementos discriminatorios de los mismos.