Cáritas defiende la regularización de migrantes: “En nuestra sociedad no hay parásitos”
El presidente de la organización, Manuel Bretón, alerta de una “sociedad del desasosiego” en la que el empleo ya no protege y la vivienda expulsa
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Cáritas Española ha defendido este jueves la regularización de migrantes pactada por el Gobierno y Podemos, y ha rechazado la idea de que las personas en situación de vulnerabilidad supongan una carga para la sociedad. “En nuestra sociedad no hay parásitos”, ha afirmado Manuel Bretón, presidente de la organización, durante la presentación del IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social. Bretón ha señalado que agilizar la regularización administrativa, garantizar empleo digno y acceso a vivienda es crucial para la integración de la población migrante, que sufre tasas de exclusión casi cuatro veces superiores a las de los ciudadanos españoles.
El informe, elaborado por más de 140 investigadores, apunta que España, a pesar de su crecimiento económico y la creación de empleo, se adentra en una “sociedad del desasosiego” marcada por la precariedad laboral, la exclusión habitacional y el debilitamiento de la clase media. Según la fundación FOESSA, la exclusión social severa afecta a 4,3 millones de personas, y la irregularidad administrativa multiplica los riesgos: dos de cada tres personas extracomunitarias sin papeles viven en exclusión.
Migración: una realidad estructural
El encuentro se ha celebrado en un contexto político marcado por el anuncio del Gobierno y Podemos de una regularización extraordinaria de migrantes que podría beneficiar a más de 500.000 personas. La medida, que se aprobará por la vía de urgencia mediante real decreto, permitirá regularizar a quienes acrediten estar en España antes del 31 de diciembre de 2025, carezcan de antecedentes penales y hayan permanecido al menos cinco meses en el país.
Bretón ha defendido la iniciativa y ha recordado el papel de Cáritas y de la Iglesia en su impulso. “La inmigración no es un problema, es una realidad”, ha defendido. España ha pasado de ser un país emisor a uno receptor de inmigración, con 8,8 millones de personas nacidas en el extranjero, un 18,2% de la población.
Según el informe FOESSA, la población migrante es clave para el crecimiento demográfico y económico, pero sufre tasas de exclusión muy superiores: las personas extranjeras padecen casi cuatro veces más exclusión severa que las de nacionalidad española.
El informe subraya que la irregularidad administrativa es un factor decisivo: dos de cada tres personas extracomunitarias sin papeles viven en exclusión. “Agilizar la regularización, garantizar empleo digno y acceso a vivienda es crucial para la integración”, explica FOESSA.
La desigualdad no admite ambigüedades
Frente a quienes cuestionan la generosidad del sistema de protección social, Bretón ha contestado: “En nuestra sociedad no hay parásitos”. El informe desmonta la idea de que las ayudas desincentivan el empleo y muestra que la mayoría de los hogares en situación de vulnerabilidad buscan trabajo y formación, pese a los obstáculos burocráticos.
El presidente de Cáritas ha apelado también al mundo empresarial, reunido en el acto de CEDE este jueves, a asumir el riesgo sistémico de la desigualdad. “No hay empresas sostenibles en sociedades rotas”, ha advertido, proponiendo pasar de la “ética del buen vecino” a la del “buen antepasado”, pensando en el impacto de las decisiones actuales sobre las generaciones futuras.
“La desigualdad es una palabra feísima”, ha concluido Bretón. “No admite ambigüedades: o se combate o se construye”. También ha incidido en que el IX Informe FOESSA no pide compasión, sino responsabilidad política y social ante una fractura que, de no abordarse, amenaza la cohesión democrática del país.
Más allá de la pobreza
El IX Informe FOESSA amplía el foco más allá de la pobreza monetaria y analiza la exclusión social a partir de 37 indicadores agrupados en ocho ámbitos, entre ellos empleo, vivienda, salud, educación o relaciones sociales. “No es solo una fotografía, es un vídeo”, ha explicado Bretón, en referencia al seguimiento de tendencias desde hace décadas, como la caída de la clase media.
Al mismo tiempo, Cáritas denuncia que la precariedad laboral se ha normalizado y afecta a casi la mitad de la población activa. “Me creo los datos del Gobierno sobre la mejora del empleo, pero no constituye una protección general”, afirmó el presidente de Cáritas, recordando que “la mitad de las personas que acuden a Cáritas son trabajadores”.
La vivienda aparece como el otro gran motor de la exclusión. Uno de cada cuatro hogares sufre problemas de acceso a una vivienda digna, en un país que, paradójicamente, lidera Europa en viviendas vacías y secundarias. “Hace veinte años nadie habría imaginado esta emergencia habitacional”, ha señalado Bretón, quien recordó que España es el país europeo donde los jóvenes se emancipan más tarde.
Juventud e infancia, las grandes afectadas
El informe dedica especial atención a la infancia y la juventud, a las que identifica como las grandes perdedoras del modelo actual. La precariedad laboral, la temporalidad, los bajos salarios y los precios de la vivienda alimentan una sensación de pesimismo generalizado, denuncia la ONG. “Estamos creando una generación que va a vivir peor que sus padres”, ha advertido Bretón, un fenómeno inédito en la historia reciente del país.
FOESSA desmonta además el relato meritocrático: el origen familiar pesa hoy más que el esfuerzo individual. El estudio sostiene que la movilidad social se ha frenado y el ascenso social ya no funciona como promesa colectiva, lo que erosiona el contrato social y la confianza en el sistema.
A estas brechas se suman otras: de género, generacional y digital. Pese a la “revolución laboral femenina”, las mujeres siguen soportando la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, especialmente en familias monoparentales encabezadas por mujeres, uno de los rostros más visibles de la exclusión.