El puente fronterizo de Irún ya es «lugar de memoria»: “No es sólo un homenaje al pasado, sino una lección para el futuro”

El puente fronterizo de Irún ya es «lugar de memoria»: “No es sólo un homenaje al pasado, sino una lección para el futuro”

El puente Avenida fue un lugar que marcó un antes y un después en la vida de 15.000 exiliados durante la Guerra Civil y el franquismo

Declarado “lugar de memoria” el puente Avenida de Irún, la frontera con Francia y punto crítico de la historia del siglo XX

El puente Avenida, construido en 1915, es ya desde ahora un lugar de memoria democrática. Fue escenario del éxodo de cerca de 15.000 personas, en su mayoría mujeres y niños. Primero en 1936, con el estallido de la Guerra Civil, y posteriormente durante la dictadura franquista. Por el peso histórico de estos hechos, el puente internacional ha sido incluido en una reducida lista en la que está Gernika, bombardeada por los nazis en 1937, Eibar, donde se proclamó la II República, y el iglesia de Zaramaga escenario de la masacre del 3 de marzo de 1936, con diferentes ritmos de tramitación.

A las 12 de la mañana, el Ayuntamiento de Irún dio inicio al acto de declaración. Comenzó con un desfile por el puente junto a entidades de memoria democrática, acompañadas de banderas republicanas y música en vivo. Tras el tradicional aurresku, la alcaldesa de, Cristina Laborda, tomó la palabra y confesó sentirse emocionada: “Este reconocimiento supone, por siempre, un acto de responsabilidad con quienes nos precedieron y con quienes vendrán”.

La alcaldesa del PSE-EE evocó a sus abuelos, Joaquina y Marceliano, que forman parte de la cifra de personas exiliadas. “Hoy pienso en todas las joaquinas y marcelianos, en las familias separadas e incomunicadas. En esas cartas que tanto se esperaban y que muchas nunca llegaron. También pienso en la fuerza y en la determinación de quienes pasaban por este puente y seguían adelante, caminando hasta llegar a un futuro más seguro”, ha solemnizado. Por ello, Laborda subrayó que se trata de hechos que “no podemos olvidar” y señaló que la placa “no debiera ser solamente un homenaje al pasado, sino una lección para el futuro”.

A continuación, la consejera socialista de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, María Jesús San José, puso el foco en la dura realidad de las personas exiliadas. Pensaba en esa necesidad de “huir de sus casas” para adentrarse en “un futuro incierto, muchas veces plagado de violencia, discriminación e incomprensión”. En la misma línea que la alcaldesa, San José defendió que un lugar de memoria no es un acto “nostálgico”, sino “un grito que reivindica la solidaridad” hacia las personas migrantes. La secretaria y consejera destacó la declaración de estos espacios como una “herramienta” para construir “una ciudadanía activa, reflexiva y crítica para comprender los retos que se enfrentan en el presente”.

Antes de desvelar la placa, el secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de Pedro Sánchez, Fernando Martínez, abrió su intervención saludando a las autoridades presentes, entre ellas representantes del Ayuntamiento, del Parlamento Vasco y de asociaciones de memoria democrática. Martínez destacó el “gran honor” que supuso impulsar la petición del Ayuntamiento y “haber firmado la resolución” que oficializa la declaración.