César Rosas, cantante y guitarrista de Los Lobos, banda chicana de rock: “Trump es un nazi. No anda bien ese cabrón”

César Rosas, cantante y guitarrista de Los Lobos, banda chicana de rock: “Trump es un nazi. No anda bien ese cabrón”

El grupo de Los Ángeles que incorporó el folclore mexicano al crisol de músicas norteamericanas ofrece, medio siglo después de su fundación, cuatro conciertos en España: «No sabemos hacer nada más, no más tocar música»

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Medio siglo sobre los escenarios y 17 elepés en estudio los contemplan: los jefes del rock chicano, una banda como una orquesta de la Gran Música Americana. Su debut lo titularon en 1978 Apenas otro grupo del Este de Los Ángeles; en esa ciudad se formaron en 1973 y allí residen, todos de sangre mexicana, Los Lobos. Ningún sonido del continente les es ajeno: blues, soul, cumbia, zydeco, tex-mex, corridos, rancheras, rhythm and blues, son jarocho. “Country music no, porque es republicana”, asegura entre risas su cantante y guitarrista, el carismático César Rosas (Hermosilla, México, 1954). Rosas habla con elDiario.es en un bar de la zona vieja de Santiago de Compostela, en cuya Sala Capitol Los Lobos ofrecieron este miércoles el primero de los cuatro conciertos que darán en el Estado. Barcelona (5 de febrero), Madrid (6 de febrero) y Torremolinos (Málaga, 7 de febrero) serán las siguientes fechas de la gira, que después viajará a Italia. “Todavía tocamos unas 15 noches al mes”, dice, “no sabemos hacer otra cosa”.

Interesado por el pulpo á feira -algo compartido por los demás miembros del grupo- y por dónde adquirir una guitarra flamenca -“quizás en Granada, pero pregunta cuando estéis en Málaga”, le recomienda Fran Villasenín, promotor de la actuación en Galicia-, Rosas se enorgullece de haber incorporado la tradición musical del norte de México al rock & roll. “Es muy importante continuar la tradición, que no se nos olvide a nosotros y llegue a las generaciones de los chiquillos”, considera. Esa fue la idea inicial y esa sigue siendo la idea a difundir. Cuatro de los cinco miembros de Los Lobos lo son desde que se juntaron por primera vez en 1973: el propio Rosas, David Hidalgo (voces, guitarra y acordeón), Louie Pérez (batería y voces) y Conrad Lozano (bajo y guitarrón). Steve Berlin (teclados y saxofón) se incorporó en 1982, justo a tiempo de registrar How the wolf will survive (1984), el disco con el que trascendieron la escena angelina y preludiaron su éxito comercial más intenso, el de la banda sonora de La bamba (Luis Valdez, 1987).

Tras el paso por Italia, la banda regresará a Estados Unidos. La situación “es gacha, que decimos en México, una nightmare [pesadilla]”. El Gobierno persigue migrantes y disidentes políticos; ataca aquello que simbolizan Los Lobos, explica Rosas, la música como crisol de culturas subalternas. “Trump es un nazi”, expresa sin medias tintas, “racista, de los peores. No anda bien ese cabrón”. Su segundo concierto en suelo estadounidense será el 11 de marzo en Minneapolis, donde la Policía Migratoria del ICE asesinó el pasado meses a dos ciudadanos que protestaban contra las políticas trumpistas. “Hay veces en que me levanto y como que no puedo creer lo que está pasando en estos tiempos”, afirma, “mucha gente está resistiendo, tratando de resistir”.

Aunque ya habían grabado un disco de música tradicional mexicana, el despegue discográfico de Los Lobos fue asociado a eso que se llamó Nuevo Rock Americano (Blasters, Green On Red, Jason & The Scorchers, Violent Femmes…). Muchas de esas bandas no siguen activas, ustedes sí, más de cuarenta años después. ¿Cuál es el secreto de su longevidad?

Somos ya una familia, una tradición antigua, somos casi hermanos, pero además también nos gusta bastante la música. Todavía no se nos ha quitado eso, el amor a la música. Así es. No sabemos hacer nada más, no más tocar música, y eso es lo que hacemos.

Su último disco, Native Sons (New West, 2021), es un homenaje a la música anglófona de Los Ángeles, con versiones de Beach Boys, Buffalo Springfield, War, Willie Bobo o Jackson Browne. ¿Por qué ese reconocimiento a la escena regional tras medio sigo de carrera?

Pues fíjate que yo creo que fue la idea de la compañía. Ellos querían hacer un disco con nosotros y nuevo material y le dijimos: “Bueno, ahorita no estamos listos con nuevo material”. Pero les salimos con la idea de hacer un disco de la música que han grabado en la región de la que somos, Los Ángeles. Y les gustó la idea. No estábamos listos para otra cosa, francamente. Y salió muy bien el disco. Yo quisiera hacer otro, el número dos.

¿También en inglés?

Sí. Grupos que andaron ya por Los Ángeles.

La revalorización de la música mexicana fue clave en los comienzos de la banda, que después evolucionó y electrificó su mensaje, pero nunca dejaron de incluir sonidos latinos en sus discos: cumbia, rancheras, corridos, son jarocho…

Yo probablemente soy el único integrante del grupo que tiene esa influencia. Para mí personalmente es muy importante que nosotros continuemos grabando música latina, mexicana. Para mí, la cultura latina es muy importante.

¿Por qué?

Yo soy mexicano y esa fue la idea de Los Lobos cuando nos juntamos: dedicarnos a tocar la música tradicional mexicana, conservar esa tradición, por ejemplo la música de Veracruz. Todo lo que sea música mexicana. Sobre esas ideas fundamos Los Lobos, aunque nosotros éramos ya rockeros de jóvenes. Porque todos nosotros somos de sangre mexicana, aunque yo soy el único integrante que nació en México. Los demás son de Los Ángeles. Es muy importante que la tradición no se nos olvide a nosotros y llegue a las generaciones de los chiquillos que viven allí en Los Ángeles. Que se sientan orgullosos de su tradición.

¿Y todavía se sienten orgullosos?

Sí. Continuar eso yo creo que es muy importante para que no se les olvide. Porque allá en Los Ángeles hay mucha gente joven que tiene la sangre mexicana. No más que especialmente estas nuevas generaciones, los chiquillos, están muy americanizados, ya piensan así. Por eso es muy importante que mantengan la tradición. Pero es muy difícil, no es como en España, donde ya tienen su tradición y es muy bonito y no tienen que cambiar nada. En los Estados Unidos es diferente, porque nuestra raza vive allí y tenemos que vérnoslas con las tradiciones que son más americanas y potentes.

Su música, en cualquier caso, es una celebración de la diversidad que conforma la música estadounidense, de la aportación migrante y subalterna: soul, blues, country, el elemento mexicano y latino…

Exactamente. Músicas no necesariamente de Los Ángeles, sino de los Estados Unidos en general. Soul music, blues, mucho blues, rock & roll, todo eso. Country music no, porque es republicana [ríe].

¿Y qué implica su defensa de lo latino como un elemento de ese crisol de músicas en un momento en que el propio Gobierno persigue a los migrantes?

Esa situación es muy fea, muy gacha, como decimos los mexicanos. Es pura mierda. Eso no está bien. Es terrorista. No anda bien ese cabrón, el presidente que tenemos. Es mierda. Es nazi, pues. Racista, de los peores. Mucha gente está resistiendo, tratando de resistir, pero es, como se dice, un nightmare.

Una pesadilla.

Una pesadilla, sí. Hay veces en que me levanto y como que no puedo creer lo que está pasando en estos tiempos.

De alguna manera es lo contrario de la música de Los Lobos.

Él quiere destruir todo eso. No es bueno, es muy malo y ojalá con el favor de Dios que a ese cabrón le pase algo. Que Dios nos ayude, porque es muy feo. Muy gacho.

Hace unos días Bad Bunny, en la entrega de los Premios Grammy, exigía la retirada de la Policía Migratoria, la tristemente famosa ICE…

Sí, le doy bastante crédito a él. Y qué bueno que le dé a ese cabrón.

…y Bruce Springsteen ha publicado una canción sobre los asesinatos gubernamentales en Minneapolis. ¿Sirve la música en esta situación?

Pues la música es como el amor, muy poderosa. La música viene con mucha inspiración. Es amor, pues, algo muy especial y que puede ayudar bastante contra estas situaciones. Tenemos que inyectar el amor en todo lo que está pasando. La música ha ayudado a mucha gente y nos ayuda. Es algo que viene de Dios y, con el amor, ojalá nos ayude.

Hablando de Bad Bunny, la música latina ocupa ya un espacio importante en la escena estadounidense, aunque quizás menos en la esfera del rock.

Sí, pues por eso digo que para nosotros es muy importante continuar a inyectar las tradiciones de la música mexicana.