«No sabemos cuándo regresaremos a nuestras casas ni qué nos encontraremos»: Jerez, paralizada ante el paso de Leonardo
La borrasca paraliza la actividad social y comercial de la ciudad gaditana, en donde se mantiene todas las precauciones con el foco puesto en las presas de Bornos y Arcos que afectan el caudal del río Guadalete
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El aviso ES-Alert resuena en las calles de Jerez de la Frontera a las 13.35 horas del jueves a causa de los niveles extraordinarios de las presas de Bornos y Arcos, que podrían provocar una gran crecida del río Guadalete. A su paso por la pedanía rural de El Portal, la corriente avanza imparable con unas aguas terrosas y turbulentas provocadas por la borrasca Leonardo. Un episodio que los vecinos gaditanos no recordaban que hubiera pasado en décadas y que ha dejado tras de sí inundaciones, destrozos y más de 7.000 desalojos en toda Andalucía y 900 personas afectadas en la localidad. Quienes aguardan a volver a sus hogares, permanecen inquietos: “No sabemos cuándo vamos a regresar a nuestras casas ni qué nos encontraremos”.
El Hotel Ibis es uno de los puntos habilitados por el Ayuntamiento de Jerez para dar cobijo a los afectados por este episodio, con 20 adultos y siete menores, al igual que el albergue municipal (47) y el de InturJoven (36), el Hogar San Juan (32) y el Complejo Deportivo Chapín, donde se encuentran 11 personas sin hogar, y el ubicado en El Portal en colaboración con Cáritas (59). En la recepción, la televisión tiene puesto el Canal 24 Horas y retiene la atención de los presentes, que escuchan las declaraciones del presidente andaluz, Juanma Moreno, en el epicentro de las inundaciones. “Yo estoy de los nervios. Tengo una zozobra encima. Nunca habíamos visto tanta agua”, dice María, angustiada. El martes salió de Las Pachecas, al igual que Pepe, su pareja, y Manuel y Fanny, con quienes comparte mesa, y ante las nuevas predicciones por tormentas para el fin de semana, duda de si la dejarán volver pronto.
La angustia pesa sobre sus rostros y las horas se hacen eternas en este hotel del que no pueden salir, ya que la lluvia arrecia fuera, prácticamente horizontal por las rachas de viento que alcanzan los 80 kilómetros por hora y que no ceja en las horas posteriores al cénit del temporal Leonardo en el municipio. A pesar de la congoja, prefirieron tomar las precauciones trasladadas por las autoridades, al contrario que otros vecinos que decidieron quedarse en sus casas, pasara lo que pasase. “¿Qué pasa si me quedo aislada? Solo tengo a Pepe, y a un hermano que está unas calles por encima, pero hubiera sido imposible hacer algo, aunque podría aguantar sin luz unos días”, comenta con el asentimiento de sus compañeros. De repente, su móvil vibra, y traslada un nuevo mensaje de la delegada del distrito. “Hay comunicación directa con el Ayuntamiento, que está muy pendiente a todo aunque seamos mucha gente, pero…, solo pienso en nuestras casas, que son el sacrificio de nuestras vidas”, comparte con este medio.
Una de las afectadas por el desalojo de las zonas rurales en Jerez de la Frontera, con su bebé de cinco meses en brazos.
Un bebé a punto de nacer
El traslado de las personas mayores y de los menores ha sido la prioridad dentro del dispositivo de emergencias, una cuestión de la que habla Fanny, empleada para el cuidado de Manuel que, a sus más de 70 años, tiene dificultades para adaptarse en estas jornadas. “Él está más cómodo en su casa, donde tiene su almohadón para recostarse. Aquí solo puede estar sentado o en la calma, y esto lo agobia”, refiere. Los sucesos de esta semana la llevan rápidamente a las imágenes del 29 de octubre de 2024 en Valencia: “Todos hemos tenido en mente la dana y la cantidad de vidas que se perdieron. Por lo menos no hay que lamentar ninguna tragedia humana salvo la desaparición de la mujer de Málaga”. A un metro, los más pequeños de la sala siguen ajenos a la inquietud de los adultos que los vigilan de cerca, jugueteando entre las maletas y las mochilas desperdigadas a un lado y a otro. “¡No se corre!”.
Yolanda acuna entre sus brazos a Diego, de dos meses de vida. Llevan desde el 29 de enero en el hotel y la previsión es que se mantengan en el centro de Jerez hasta el 13 de febrero. “Mi casa tiene dos salidas y una ya está cortada por el agua, así que la trabajadora social nos recomienda que nos quedemos por los niños”, comenta, y el círculo se amplía rápidamente. Cada vivencia traslada una nueva cara del temporal: el agobio por no tener mudas con las que vestir a los bebés, el nerviosismo que provoca la incertidumbre o la exasperación ante la inflexibilidad de los directivos en el trabajo. “Yo soy encofrador y no me han dado ningún permiso, así que me quedaré sin cobrar estos días”, lamenta un joven que prefiere no dar su nombre. Marta pasea a un lado y a otro del corredor con Manuel en brazos, que tiene cinco meses, mientras que Sheila observa a su madre. ¿Cuándo se irán? “Los mayores decían que algo parecido pasó en el 95 o el 96, por esas fechas”, recuerda la joven y el grupo asiente en silencio, unido, más cuando hay situaciones al límite, como la de otra vecina que está a punto de dar a luz.
La plaza del Arenal, en Jerez de la Frontera, durante la mañana sin paseantes ante el paso del temporal Leonardo.
La cobertura está preparada para el momento en que salga de cuentas, asegura a esta cabecera Yessica Quintero, concejala de Inclusión Social del Ayuntamiento de Jerez. Desde primera hora está en el Chapín, desde donde se coordina la atención para los vecinos desalojados y se da cobijo a las personas sin hogar con apoyo de Cruz Roja. Las camillas rojas están distribuidas delante de la canasta de baloncesto y los alrededores, como el campo de rugby o el picadero, están cerrados al público, mientras el tono gris del día se aplasta sobre el barro.
“No bajaremos la guardia”
“La alcaldesa desde el miércoles preparó el dispositivo de emergencias y se reunió con todas las dependencias municipales para actuar rápido”, detalla sobre la actuación de la regidora María José García-Pelayo. “Y aquí está el punto de triaje con cuatro trabajadoras sociales permanentemente atendiendo cada caso para que no haya ninguna pérdida humana, y no bajaremos la guardia”, añade. Hay 22 personas sin techo en el complejo y, fuera, al lado de los policías locales, uno de los hombres afectados por el temporal, procedente de Villamartín, está contemplando la lluvia. “Tengo una habitación, pero me entraba mucha agua y ya el martes me dijeron que podía venir”, comenta. Le dan agua y comida, tiene donde ducharse y recibe vestimenta, una ayuda para pasar el mal trago del momento. “Llamo a mis hijos, están bien”, y atiende al teléfono para volver a practicar con ellos los números del uno al diez.
Vista de la catedral de Jerez, desde la calle Visitación, bajo el cielo nublado por el temporal Leonardo.
El centro de Jerez de la Frontera está desierto. Solo los camiones de reparto salen a la calle durante la mañana. “¡La cerveza llega sí o sí!”, responde un trabajador enfundado en un chubasquero, a la vez que los toldos de la restauración se guardan por precaución, salvo los negocios próximos al casco histórico. “Ayer no abrimos por la alerta, pero hoy nos han dicho que vengamos, por si hay alguien”, resume un empleado que ata con fuerza el hilo de una de las sombrillas de la terraza a un bolardo. Aún no han despachado ningún montadito. Los turistas caen como cuentagotas y se les distingue rápidamente porque almuerzan en los restaurantes que quedan abiertos pese a la previsión de lluvias, como Anastasia y Joaquín, procedentes de Brasil. “Teníamos todo el itinerario programado y hoy nos tocaba venir desde Sevilla”, si bien esperaban algo más de sol para esta época del año. Tras limpiarse los cristales de las gafas, seguirán como si nada. Esto no es nada para ellos comparado con São Paulo, “allí las calles se inundan a la mínima”, dicen sobre el aguante de red de suministro andaluza.
Desagüe de los pantanos
En las últimas horas, la borrasca Leonardo ha provocado más de 7.000 desalojos en seis provincias andaluzas y, por el momento, hay 15 municipios incomunicados. Además, en Cádiz hay un total de 25 vías cerradas al tráfico, de las 87 que hay inhabilitadas en la región. Los desalojos en Jerez, por el momento, se han extendido, junto a Las Pachecas, a La Ina, Rajamancera, La Corta, Cejos del Inglés, Greduela, así como a Portal, Portalillo, Mesas del Corral en La Barca y Lomopardo.
Desde el viernes se está desaguando a un ritmo alto los pantanos de Bornos y Arcos, que afectan a la crecida del río Guadalete, y se ampliará hasta llegar a los 700 metros cúbicos por segundo. Aparte de los desalojos que se han dado estos días, la alcaldesa traslada que hay 14.500 personas en la zona rural del municipio afectadas por circunstancias de desalojos o aislamiento ante la crecida y desbordamiento que se espera del río Guadalete y el arroyo Salado. Por otro lado, hay previsión de que los vecinos de San Isidro del Guadalete, El Torno, Torrecera, Majarromaque, y Nueva Jarilla sean aislados, afectando con ello a una población de 7.159 personas.
Interior del centro del Chapín, en Jerez de la Frontera, donde el dispositivo de Cruz Roja habilita el espacio para atender a las personas sin techo afectadas por el temporal Leonardo.
Desde el 27 de enero ha habido un total de 7.454 incidencias, de las que 3.255 corresponden a Leonardo, según los datos de la Junta de Andalucía. El impacto es más que patente en las viviendas, las vías de acceso o los cultivos que quedan cubiertos por el agua a ambos lados de las carreteras que unen a Jerez con el resto del territorio. La alerta roja del Guadalete no calma los ánimos, ya que se prevé la inundación de zonas de las que no se tenía constancia desde hacía 50 años. Manuel y varios compañeros del sector del taxi y de la restauración coinciden: “Esto no lo veía desde que tenía cinco años”. Cuando pueden, le echan humor: “Después de Leonardo, vendrá DiCaprio”. La entrada de la borrasca Marta en los próximos días mantiene en guardia a toda Andalucía.