Crónica del “diálogo que perdimos”: Uclés, Pérez-Reverte y unas jornadas sobre la Guerra Civil «que todos discutimos”

Crónica del “diálogo que perdimos”: Uclés, Pérez-Reverte y unas jornadas sobre la Guerra Civil «que todos discutimos”

La polémica embarra el ciclo sobre Memoria Histórica de Arturo Pérez-Reverte por su título, ‘La guerra que todos perdimos’, la renuncia de David Uclés, un falso error de imprenta y un aplazamiento del que el escritor culpa a Pablo Iglesias

Pérez-Reverte defiende sus jornadas sobre la Guerra Civil: “Cualquier imbécil sabe que ganó un bando y otro perdió”

Ruido, “escándalo, violencia” y un debate que no resiste la primera batalla. David Uclés dinamitó en su retirada el ciclo sobre la Guerra Civil que Arturo Pérez-Reverte defiende desde la trinchera de su polémico título: ‘La guerra que todos perdimos’. Rota la paz, el pleito invadió la discusión pública con armas como el convite a personajes ‘extremos’, y el riesgo de razonar con ellos, las deserciones tardías del cartel y su falso «error» de imprenta o la milicia digital de Pablo Iglesias que denuncia el creador de ‘Alatriste’. Con tal meneo al polvorín de los noticieros, la tropa de Letras en Sevilla replegó a octubre la jornada de Memoria. La lucha, dialéctica, quedó como la crónica del “diálogo que perdimos todos”. Y, otra vez, “la guerra que todos discutimos”.

“¿Solo queremos participar en encuentros ideológicamente afines?”, cuestionó en su artículo Zira Box. Ella se borró del póster, como Uclés, pero con una reflexión desigual. El autor de La península de las casas vacías justificó el desmarque por la invitación al expresidente del Gobierno José María Aznar (PP) y al exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros, en sus antípodas ideológicas, dijo. Reverte tachó entonces al novelista de “sectario e ignorante”. En la diana, claves a dos bandos como equidistancia, blanqueamiento de la dictadura, desmemoria, rigor histórico, pulso democrático, antifascismo… las balas apuntan en ese frente embarrado.

El debate está servido, pero con pocas mujeres invitadas a las charlas: 6 de 37 en el programa. El resto, hombres. “No había suficientes mujeres de especialidades adecuadas para eso, o no las supimos encontrar”, justificó Pérez-Reverte. Ellas, “aún más perdedoras que sus compañeros varones” en la Guerra Civil, escribe Javier Valenzuela, visten Andalucía como la tierra de las fosas comunes con 1.500 «rosas» asesinadas por los golpistas. Las víctimas del franquismo estaban ausentes de las jornadas de Memoria Histórica. “Les pedimos que vinieran y queremos que vengan”, sostuvo el novelista a preguntas de este periódico. “A una asociación expresamente no hubo…”, titubeó Vigorra. elDiario.es Andalucía ha consultado a una veintena de asociaciones memorialistas andaluzas, que niegan haber recibido invitación alguna.

“Hablar de ‘la guerra que todos perdimos’ es un concepto abstracto, los que planearon la guerra, los arquitectos del terror, no perdieron salvo moralmente y en términos materiales ganaron masivamente”, resume uno de los hispanistas más prestigiosos, Paul Preston, a elDiario.es Andalucía. “El título es equívoco, se mire por donde se mire, la guerra no la perdieron los españoles”, coincide el historiador Ángel Viñas. “Unos la ganaron, otros la perdieron”, subraya. “Pero es que no todos los españoles querían la guerra”, continúa, “unos la querían y la prepararon y otros se vieron sorprendidos pero no pensaban en ella”, explica a este periódico.

“El ruido es infernal”

“No puedo verme en el mismo cartel que estos dos individuos”, contó David Uclés (en un vídeo difundido en sus redes sociales). La decisión era una “imperdonable descortesía” a ojos de Arturo Pérez-Reverte y su socio organizador del ciclo Letras en Sevilla, Jesús Vigorra. Pero las renuncias, en cascada, citaron al coordinador de IU, Antonio Maíllo, la portavoz del PSOE de Andalucía, María Márquez, Zira Box, el escritor Paco Cerdá y la exministra Carmen Calvo.

Otros invitados confirmaron su compromiso con las jornadas de Memoria. “Hace más de 40 años que investigo, enseño, escribo y difundo historia. Esa es mi trinchera”, escribió el historiador Julián Casanova. “El ruido es infernal”, acentuó. O Gutmaro Gómez Bravo: “Tenemos que argumentar científicamente contra la manipulación del pasado”.

Con las bajas y la polémica llegó la excusa oficial. El malentendido del título era por un “error de maquetación”, según Pérez-Reverte en declaraciones a El País. Los gestores del foro añadieron signos de interrogación para cortar la pelotera y la cosa pasó de ‘1936: La guerra que todos perdimos’ a ‘¿La guerra que todos perdimos? 1936-1939’. La ‘operación imprenta’ supuso escasa victoria: la XI Edición, en diferido, de Letras en Sevilla –5 al 9 de octubre, sede de la Fundación Cajasol– regresa a la cabecera original, fuera interrogantes.

Cualquier imbécil sabe que ganó un bando y otro perdió”, argumenta Arturo Pérez-Reverte para defender su foro de debate sobrela guerra que todos perdimos‘, mantiene no obstante. “No han entendido a qué se refiere”, acusó, en general. “Del título asumo la responsabilidad”, dice Reverte. “El supuesto error de imprenta que comenta Arturo Pérez-Reverte es totalmente falso”, revelaron a SevillaelDiario.es invitados al ciclo para desmontar el primer argumento del escritor.


Primer cartel de Letras en Sevilla (izquierda) y el actualizado con signos de interrogación en el título ‘La guerra que todos perdimos’.

Reto a Pablo Iglesias y “escraches”

Pero “lo decisivo” para aplazar el “diálogo que todos perdimos” fue la “campaña de violencia” que Reverte y Vigorra atribuyen al exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias. La “amenaza de bronca” y las “presiones de la ultraizquierda” como tesis defensiva, más que pósteres, rechazos y tipos extremos.

Y el escritor lanzó un reto. “Vamos a invitar a Pablo Iglesias para que en vez de enviarnos bots y oleadas de escracheadores, y jarabe democrático, si quiere se presente aquí… espero que se sume a los invitados”, dijo. Pues no hay guante que recoger. “Agradezco a Pérez-Reverte su invitación pero no acostumbro a debatir en foros organizados por propagandistas de la ultraderecha que insultan y provocan”, respondió Iglesias en el programa Malas Lenguas de RTVE.

Se verá si en otoño hay “escraches en la puerta” de la lucha dialéctica postergada. Quién no estará seguro es el fenómeno editorial del año. Primero porque ya anunció su retirada por la invitación a Aznar y políticos de extrema derecha. Y segundo porque no recibirá nuevo pase: “Uclés no volverá. Se ha desacreditado”, quiso zanjar Reverte. “No puede vetar a alguien que no quiere ir”, bromeó David Uclés en el programa La Revuelta de David Broncano.

El debate interrumpido ha revolucionado el polvorín televisivo y radiofónico en torno a la Guerra Civil. El podcast ‘Un tema al día reunió a nietos, de republicanos y de franquistas, en No todos perdimos la guerra. Y el poeta Luis García Montero alentó a David Uclés desde su columna en la Cadena SER: “No quiere participar en un encuentro de clara dinámica manipuladora, al hacer de la guerra una cuestión equidistante para lavarle la cara a los responsables del golpe de Estado que desató en España la violencia y la barbarie”.


David Uclés, tras recibir el Premio Nadal.

“La guerra que todos discutimos”

Y registran los rotativos sonoras ráfagas de artículos en prensa. Cómo ganar la Guerra Civil con Uclés y su boina, tercia Iñigo Sáenz de Ugarte. ¿Todos en el infierno?, titulaba su columna Javier Aroca. “Desde la Iglesia tenían muy claro no solo quiénes habían ganado aquel 16 de abril de 1939, sino quiénes habían sido los buenos: unos en las iglesias, los otros en fosas y cunetas”, escribía. El marco ‘La guerra que todos perdimos’ es un caso de prevaricación científica para Javier Pérez Royo y el caso denota la Exuberancia irracional de la miseria, en palabras de Antón Losada.

¿Existe la obligación de debatir?, titula la escritora Elizabeth Duval. “Como la vida en palacio es muy aburrida, tenemos que inventarnos dramas”, traza en su artículo. La guerra que todos discutimos, encabeza su texto Isaac Rosa. “Siendo bienpensado (malpiense quien quiera) me parece muy ingenuo montar unas jornadas sobre ‘la guerra que todos perdimos’, en una de las ciudades donde la represión fue más salvaje, y esperar que nadie levante la voz”, escribe el novelista.

Los datos confirman que la capital andaluza, sede del ciclo Letras en Sevilla, es una de las ciudades con más civiles desaparecidos forzados, ya sacó de la tierra 1.786 víctimas del franquismo en Pico Reja y tiene por abrir su mayor tumba colectiva, Monumento. En Andalucía hay 50.000 asesinados por los golpistas y 900 fosas, como desveló este periódico. Memorialistas andaluces han criticado el ciclo por el enfoque y el título, “una provocación y una estrategia diseñada” desde la equidistancia para afianzar “el revisionismo histórico y mantener el relato falseado de lo que ocurrió”, alertan, tras el golpe de Estado del fascismo español.