Mick Herron, autor de ‘Slow horses’: «Se podría decir que Gary Oldman casi me ha robado el personaje de Jackson Lamb»
El novelista que ha revolucionado la literatura de espías con su serie sobre «la casa de la ciénaga» ha recibido en Barcelona el premio Pepe Carvalho durante el certámen BCNegra que termina este sábado
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Si se quisiera buscar un símil literario que describiera a Jackson Lamb, el agente del MI5 responsable de la infame ‘Casa de la Ciénaga’, un edificio gris y cochambroso de Londres donde son destinados los espías castigados por su mal comportamiento, ese sería sin duda el de Ignantius J. Reilly, protagonista de La conjura de los necios de John Kennedy Toole. Sucio, fumador empedernido, bebedor, malhablado y consumidor compulsivo de productos grasientos y llenos de azúcar, Lamb es el protagonista de una serie de novelas que han hecho célebre a su creador, el escritor inglés Mick Herron (Newcastle, 1963).
Herron revolucionó con sus tramas la novela de espías británica merced a la estrambótica personalidad de Lamb, jefe de un grupo de agentes tan eficaces en sus acciones como incapaces de mantener el orden y la disciplina. Pero más allá del éxito literario, la fama en grandes letras le llegó a este flemático urdidor de historias gracias a la serie televisiva Slow horses, una de las triunfadoras de la plataforma Apple TV.
Slow horses destaca, además, por su elenco interpretativo, en el que sobresale un antológico Gary Oldman en el papel de Jackson Lamb. Herron, que el pasado jueves recibió en Barcelona el premio Pepe Carvalho en el marco del festival literario BCNegra, también estrenó el pasado otoño nueva serie estelar en Apple TV, Down Cemetery Road, basada en sus primeras novelas y que tiene como intérprete protagonista nada menos que a Emma Thompson. El novelista conversó con elDiario.es antes de la ceremonia.
Este otoño ha llegado a Apple TV una nueva serie basada en sus novelas, Down Cemetery Road. ¿Está satisfecho del resultado?
Estoy muy feliz, aunque evidentemente en esta serie ha habido un gran esfuerzo adaptativo, porque Zoe, la protagonista, por ejemplo, apenas aparece en la primera novela, pero de cara a adaptarla a la pantalla hemos forzado su presencia para uniformizarla con las novelas siguientes. En general estoy muy contento con la adaptación tanto de esta nueva serie como en el caso de Slow horses. Y claro, también muy contento con el casting, que en ambos casos es de lujo: Emma Thompson, Kristin Scott Thomas, Gary Oldman y los demás representando mis personajes… Como escritor, ver a tus personajes representados por estos actores es realmente lo más.
Empezó a publicar con éxito en 2003, a los 40 años. ¿A qué se dedicaba antes de ser novelista?
Pues antes de ser un escritor con éxito, era un escritor sin éxito… [risas]. La verdad es que la única constante a lo largo de mi carrera ha sido la escritura y, aparte de eso, he tenido otros empleos que al final lo que hacían era sostener el que pudiera escribir en mis ratos libres, ya que me proporcionaban alimento y un techo. Tuve dos empleos que básicamente eran prácticamente lo mismo, pues fui subeditor en un periódico de Oxford y luego tuve un trabajo similar en Londres.
Cuando el primer empleo, no era un autor publicado. En el caso del segundo, sí, pero aún no era un autor de mucho éxito. Durante 15 años seguí haciendo ese trabajo hasta que realmente pude sostenerme económicamente con mi carrera de escritor. Al final esos trabajos siempre han sido algo relacionado con la lengua pero no eran algo que agotase mi lado creativo, y así siempre llegaba al final de la jornada laboral con energía para poder escribir.
¿Pero nada relacionado con periodismo o tareas de inteligencia y espionaje?
No, jamás, aunque quizás mi trabajo en oficinas, con toda su burocracia, sí ha ayudado a concebir cómo funcionan ciertos organismos y eso lo he trasladado de alguna forma a mis historias sobre espías. Pero nunca me he dedicado ni al periodismo ni a la política ni al mundo de los espías. Al final todo es inventado. Lo que probablemente sí tengo son muchas influencias de otros autores.
Tanto en la serie de la ‘Casa de la Ciénaga’, que inspira la serie Slow Horses, como en Down Cementery Road, sus héroes son personas extrañas, incluso extravagantes. En el caso de Slow Horses, las dosis de antiheroismo que acumula Jackson Lamb, su protagonista, que encarna magistralmente Gary Oldman, son parte muy importante del éxito de las historias.
Creo que, de algún modo, la disfunción social de mis personajes acaba siendo el tema de las novelas. En el caso de la ‘Casa de la Ciénaga’, tenemos este escenario de fondo con todos esos espías fracasados, estas personas que no han tenido éxito y que han sido enviadas al exilio. Y las dirige Lamb, ese tipo cuya misión es hacerles la vida imposible, que se sientan fatal… Pues a mí me parece que es inevitable que el perfil del personaje sea una persona desagradable en todos sus aspectos: que fume, que beba, que sea sucio y glotón.
Hay, tal como se revela, una cuestión de auto odio, porque a la vez es un agente brillante, una leyenda del MI5 que, por algún motivo, cayó en desgracia, una historia que le ha llevado a sentirse fatal consigo mismo. Pero debo reconocer que el crear a Jackson Lamb y darle ese perfil de antihéroe no fue una decisión consciente. De hecho, yo no lo percibo como un antihéroe, simplemente lo veo como un personaje cuyo papel es este: su rol es el de hacer sentir mal a todo el mundo.
¿Cuánto tiene Mick Herron de los vicios de Jackson Lamb?
El personaje de Lamb es un monstruo que se ha creado a sí mismo, no en base a mi experiencia vital, así que sus hábitos de comida, bebida, etc., no tienen nada que ver conmigo [risas]. Aun así, reconozco que a veces me da hasta miedo lo fácil que me resulta canalizar lo que dice y hace Lamb, pero es algo que me pasa solo cuando estoy escribiendo. Cuando estoy hablando con otras personas no me pasa, no soy así, en general soy una persona feliz.
Mick Herron, premio Pepe Carvalho 2026, durante la entrevista en Barcelona con elDiario.es.
¿Qué le parece la encarnación de Jackson Lamb que crea Gary Oldman? ¿Es como usted lo imagina mientras escribe sus novelas?
Lo que ha hecho Gary es impresionante, es adueñarse del papel aportando sus propias ideas, sus propias emociones; se podría decir que casi me ha robado el personaje. Me parece que ha pensado muchísimo en Jackson, tan obsesivamente como yo, ya que Lamb es la persona en la que más he pensado en mi vida desde el punto literario. Y me parece que a Gary le ha pasado lo mismo.
Se habla de usted como el novelista que ha conseguido retirar de las novelas de espías el glamour que tradicionalmente han tenido, ya fueran las de Ian Fleming, las de John Le Carré o las de Frederick Forsyth…
Para mí, esta idea de retirar todo el glamour de las novelas de espías resulta la única forma de enfocar mis historias, de otro modo lo vería como algo falso, porque yo no lo siento así y no me interesa escribirlo así. De todas formas, pienso que los géneros siempre evolucionan de una manera cíclica, pasan a lo largo de las décadas por distintos momentos, y quizá yo empecé a escribir de esta forma en el momento incorrecto en los ciclos, en el tiempo. Me explico: hace unos años releí las novelas de Len Deighton, todas ellas de espías que fueron publicadas en los 60 del siglo pasado.
Gary Oldman, en ‘Slow Horses’ interpretando al agente del MI5 Jack Lamb.
Me di cuenta de que realmente había bebido mucho de ellas, pues las había leído en mi adolescencia. Todo lo que yo he intentado hacer en mis novelas, esto de retirar el glamour, la vida de oficina, el humor negro, etc., lo había hecho él cuarenta años antes. Luego vinieron las novelas de Flemming y las películas de James Bond, que están muy bien, son muy divertidas, pero pertenecen a la parte del ciclo del espía glamuroso, que no es la mía.
También conviene destacar en sus novelas la crítica, a veces nada velada, a la política y la sociedad británicas.
Cuando escribo, en general sobre el Reino Unido, estoy pensando sobre todo en la situación política, por eso doy una perspectiva más oscura que la que puede tener la gente en general en su vida. Reino Unido comenzó a descarrilar tras el Brexit, pero también después de la crisis financiera de 2008, cuando la situación política se puso en caída libre. Por eso la perspectiva que doy de mi país es bastante oscura y desesperanzada, con esa larga sucesión de primeros ministros británicos, a cuál peor. En Reino Unido llevamos mucho tiempo sin experimentar lo que es un buen gobierno.
¿Qué poder tiene Mick Herron sobre los contenidos de las series sobre sus novelas?
Respecto de las series televisivas, mi papel ha sido de asesor. No he llegado a escribir nada, pero sí que he atendido las consultas de los guionistas. He pasado mucho tiempo en la sala de guionistas porque, claro, adaptar una novela a televisión siempre resulta muy difícil. Lo he disfrutado mucho, y lo sigo disfrutando, porque es un proceso que continúa y es muy distinto del trabajo de escribir novelas.