La ministra de Economía británica dice ahora que “el premio gordo” para el Reino Unido es acercarse más a la UE
Rachel Reeves, con problemas para cuadrar el presupuesto en un país lastrado por el Brexit, asegura que la relación comercial con la UE es su prioridad y promete más «alineación» con las normas europeas
El Gobierno británico sube impuestos para sostener el gasto público de una economía lastrada por el Brexit
Diez años después del referéndum que aprobó la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el Gobierno británico reconoce que su prioridad comercial para intentar resucitar su economía es una relación más cercana con el bloque que abandonó.
“Hemos hecho acuerdos comerciales… Pero el premio gordo es claramente con Europa”, dijo este miércoles la ministra de Economía, Rachel Reeves, durante un evento en el Instituto Europeo de la London School of Economics. “La verdad es que la fuerza de la gravedad económica es la realidad. Casi la mitad de nuestro comercio es con la UE. Estoy de acuerdo en hacer acuerdos comerciales con India, Estados Unidos o Corea… pero ninguno de ellos va a ser tan grande como el que hagamos con Europa”.
Reeves habló de más “integración” y más “alineación” del Reino Unido con las normas europeas en algunos sectores. La ministra mencionó, en particular, los servicios financieros, que es el gran negocio de Londres. También aseguró que en las próximas semanas puede haber avances en la cooperación de defensa, que el Reino Unido lleva meses negociando con Bruselas sin éxito.
La ministra dijo que aunque no esté de acuerdo con las tácticas de Donald Trump cree que “el diagnóstico” de Estados Unidos es correcto en relación con la competencia de China, y, por eso, reivindicó las normas comunes europeas. “Debe haber más colaboración entre los países que comparten valores”, dijo. “Me gustaría construir un club más grande de países afines”.
El Gobierno laborista prometió estrechar lazos con la UE, pero desde su llegada al poder, en julio de 2024, poco ha cambiado para un país que, según el plan de Boris Johnson, decidió romper todos sus vínculos con el club comunitario con una salida total del mercado único. El Ejecutivo de Keir Starmer ha hecho algunos ajustes para aligerar los controles en las fronteras de algunos productos, ha firmado un acuerdo para volver al programa Erasmus de intercambio de estudiantes con limitaciones y ha mejorado la relación diplomática con la UE, pero el aislamiento y las trabas para empresas e individuos siguen mermando las relaciones.
Los efectos del Brexit
Reeves está haciendo malabarismos en cada presupuesto por una economía que crece menos de las estimaciones del Gobierno, en parte por el lastre del aislamiento de su principal mercado. La ministra insistió en que para crecer más su país debe eliminar parte de las barreras que se impuso con el Brexit.
Desde la salida oficial del Reino Unido en la UE, en enero de 2020, los efectos económicos del Brexit se han ido notando a cámara lenta, pero han sido incluso peores de lo esperado. Hasta el año pasado, el PIB británico se había reducido entre un 6% y un 8% por el efecto del Brexit; la inversión, hasta un 18%, y el empleo hasta un 4%, según los cálculos del estudio más completo hasta la fecha.
Casi en cada rincón de la economía británica se nota el impacto de la salida de la UE, desde las universidades –con menos estudiantes, profesores, becas y proyectos europeos– hasta las explotaciones agrícolas, con menos temporeros y menos mercado.
El comercio, esencial para la isla, ha caído desde entonces pese a los intentos de suplir las pérdidas con acuerdos con otros países, como Estados Unidos. Así, las exportaciones de los productos agrícolas británicos a la UE cayeron casi un 40% entre 2020 y 2025, según datos recién publicados. El sector agrícola, como otros esenciales como el sanitario y el de transporte, adolecen en particular la falta de trabajadores europeos.