El Reino Unido aumenta el presupuesto de defensa y reduce ayudas sociales

El Reino Unido aumenta el presupuesto de defensa y reduce ayudas sociales

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria rebaja la previsión de crecimiento en 2025 mientras los altos costes de la deuda pública complican las cuentas del Gobierno laborista. La ministra de Economía alerta de los riesgos de «un mundo que está cambiando delante de nuestros ojos»

Atrapado entre el Brexit y las turbulencias de Trump: el Reino Unido se prepara para una ola de recortes del gasto público

La ministra de Economía británica, Rachel Reeves, pintó este miércoles un panorama sombrío para su país, tocado por el bajo crecimiento, aislado por el Brexit y empujado como otros europeos a gastar más en defensa por la retirada de apoyo de Donald Trump y la creciente amenaza del régimen de Vladímir Putin. En un discurso en el Parlamento, la canciller anunció el aumento del gasto militar desde este abril al tiempo que confirmó más recortes en prestaciones sociales de aquí al final de la década.

“Nuestra tarea es asegurar el futuro del Reino Unido en un mundo que está cambiando delante de nuestros ojos”, dijo Reeves en su discurso de balance de la situación económica, una cita cada primavera que se considera un anticipo del próximo presupuesto. “El trabajo de un Gobierno responsable no es simplemente quedarse mirando este cambio. Este momento exige un Gobierno activo”.

Reeves anunció que el Reino Unido aumentará este año el presupuesto militar en 2.200 millones de libras (unos 2.600 millones de euros) en su camino acelerado para llegar a gastar en defensa el 2,5% del PIB en 2027 (ahora es el 2,3%). El primer ministro, Keir Starmer, ya anunció en febrero el adelanto del objetivo que estaba previsto para 2029. Entonces dijo que parte del dinero vendría de la reducción de la ayuda humanitaria del 0,5 al 0,3% del PIB.

El tono era muy diferente del que tenía la ministra cuando presentó el presupuesto anual a finales de octubre, el primero de un Gobierno laborista después de 14 años con el Partido Conservador en el poder. Entonces, la canciller presentó cuentas ambiciosas con más gasto público en la sanidad pública, educación, transporte y energía, y algunas subidas de impuestos para las empresas. Este miércoles, Reeves presumió del aumento de salario mínimo y la reducción de las listas de espera en el servicio de sanidad pública, pero reconoció que aprobará recortes en los próximos meses por los riesgos de “un mundo más incierto” que el del pasado otoño.

La ministra de Economía confirmó que el Estado gastará unos 4.800 millones de libras (5.700 millones de euros) menos de aquí al final de la legislatura, en 2029, en particular en asistencia por discapacidad u otros problemas de salud, ligando algunas ayudas que ahora son universales a la renta de los hogares, aplicando de manera más exigente los requisitos o ayudando a más personas a volver al mercado laboral. En el Reino Unido, el número de personas dependientes clasificadas como no aptas para trabajar ha pasado de 360.000 al principio de la pandemia a más de 1,8 millones, según los últimos datos oficiales. Después de los cálculos de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, el Gobierno tendrá que recortar más gasto de lo previsto para llegar al ahorro buscado.

La experiencia de la década anterior de recortes de ayudas muestra un deterioro en la salud de los más vulnerables y un aumento de la pobreza infantil y no necesariamente un aumento de los empleados, según alertan cuatro expertos en salud pública en un artículo publicado este miércoles el British Medical Journal. “La idea de que incluir sanciones o restringir el valor o los criterios para las ayudas de la seguridad social es una manera eficaz… o moral de aumentar la actividad económica no está basada en evidencias”, escriben.


El primer ministro británico, Keir Starmer, a la salida del 10 de Downing Street, en Londres, este miércoles.

El Gobierno laborista insiste en que no se trata de una nueva de “austeridad”, la palabra que empezó a utilizar el ministro de Economía conservador George Osborne después de la crisis financiera de la década anterior para referirse a los recortes radicales del gasto público.

Ahora los ajustes presupuestarios son más modestos, pero el Gobierno no esconde su preocupación ante el agujero presupuestario y las pocas opciones para el país que votó en 2016 romper con la Unión Europea, su principal socio comercial y político.

Reeves también pide ahorros en todos los ministerios, que se empezarán a detallar a partir de junio, y espera reducir el número de empleados públicos en unos 10.000 de aquí a 2029. Según los últimos datos diponibles, a diciembre de 2024, el Estado tenía contratados a más de 540.000 funcionarios y trabajadores temporales. El objetivo es reducir un 15% los costes.

Se espera que el Gobierno considere también más subidas de impuestos en los próximos meses. Sin embargo, unos minutos antes del discurso de Reeves, Starmer no quiso descartar una rebaja en la tasa a las empresas de servicios digitales, como las de redes sociales estadounidenses, al ser preguntado por ello este miércoles en la Cámara de los Comunes, por Ed Davey, el líder de los liberaldemócratas.

Crecimiento anémico

El Gobierno de Starmer ha repetido que su estrategia para poder gastar más en servicios públicos se basa en fomentar el crecimiento económico para recaudar así más impuestos y atraer más inversión. Pero Reeves llegó a la Cámara de los Comunes este miércoles con las malas noticias de las previsiones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria. Esta agencia, independiente del Gobierno y que controla sus planes de gasto e ingresos, estima ahora que la economía del Reino Unido crecerá este año a la mitad del 2% que esperaba en octubre. 

Esto coincide con otras previsiones, como la de la OCDE, que rebajó la estimación de crecimiento para el Reino Unido este año del 1,7% que calculó en diciembre al 1,4% anunciado hace unos días. Entretanto, el mismo organismo mejoró en esta estimación la previsión de crecimiento de España en tres décimas al 2,6% del PIB.

La economía británica creció un 0,1% el último trimestre de 2024 después de no haber crecido nada en el trimeste anterior. Los últimos datos disponibles indican un empeoramiento de la situación. En enero, el PIB bajó un 0,1%. El único dato algo esperanzador es de la subida de precios, que es ahora más lenta, a un ritmo del 2,8% en febrero, es decir, dos décimas menos que el mes anterior. Esto puede dar un respiro al Banco de Inglaterra, que mantiene los tipos de interés más altos que los del Banco Central Europeo y la Reserva Federal.

Pese a los recortes, la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria estima que el Gobierno tiene un agujero fiscal de 14.000 millones de libras (más de 16.000 millones de euros), que ha empeorado desde el otoño por el alto coste para el Tesoro británico de pedir prestado en los mercados. Los intereses que está pagando son los más altos para el Reino Unido desde 1998.